La reforma financiera que merecemos

La iniciativa debe lograr que la banca realice la función para la que fue creada: captar y prestar.
Joel Martínez

La reforma financiera que merecemos los mexicanos es la que logre que la banca realice su función y permita que las instituciones de crédito sean transparentes (públicas), reglamente las tasas activas (que se preste más y más barato) y haga que el mercado de valores sea un ejemplo de respeto al libre mercado.

La banca mexicana es una de las más subdesarrolladas del mundo, al menos así lo muestran los datos duros en cuanto a penetración, captación y préstamos. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Entidades Financieras Especializadas, la penetración bancaria (uso de servicios bancarios en proporción a la población), es de 66% en Chile, 42% en Brasil, 28% en Colombia y 15% en México.

Y, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), los depósitos bancarios en proporción al PIB son de 57% en Chile, 28% en Brasil, 23% en Colombia y 2% en México.

Esto considera sólo Latinoamérica, pero países como Hong Kong y Corea del Sur tienen ratios de 228% del PIB, Malasia tiene 155%, Singapur 135% y Tailandia 109%.

En cuanto al crédito privado como proporción del PIB (promedio de 2008 a 2010), en Chile es de 76%, 46% en Brasil, 31% en Colombia y 17% en México, según información del Banco Mundial.

Por ello, para sacar del atasco a la banca mexicana, la reforma financiera debería incluir cambios en el sistema judicial que permitan a los bancos cobrar rápida y eficientemente los créditos morosos, un esquema muy similar al de Estados Unidos.

Con esto, se acaba el argumento de los bancos comerciales de prestar caro porque recuperar la cartera es muy costoso. No puede ser posible que un crédito bancario automotriz tenga una tasa de entre 12 y 15%, cuando la tasa pasiva o de captación es de 4.32%.

Es cierto que un crédito bancario hipotecario a 10 años está entre 10 y 12% de cobro total integrado (llamado CAT), mientras que la tasa pasiva al mismo plazo es de 4.7%.

El siguiente paso sería la reglamentación para que se pague lo correcto en los depósitos bancarios y así buscar aumentar el ahorro y la captación.

Quizás una regla correcta estaría en favorecer el ahorro con base en tasas reales para la captación bancaria. Con esta medida habría una manera de corregir las prácticas oligopólicas que se dan en el mercado bancario en captación.

Una innovación importante en materia de supervisión residiría en la introducción de un monitor privado, que tendría como función particular mostrar a los consumidores las diferencias entre las instituciones financieras. Sólo así se prestaría más y más barato.

No descartamos la aparición de un banco estatal de fuerte captación minorista, manejado gerencialmente como empresa privada, con miras a prestar a sectores específicos o a pymes, como en Chile.

También sería conveniente forzar a los bancos a ser empresas públicas que coticen en el mercado de valores local, claro que sólo la filial mexicana de los bancos extranjeros.

Hace falta tener autoridades con mayor poder y ‘dientes' para hacer valer los derechos de los inversionistas minoristas -existen múltiples ejemplos de abuso-, que vigilen y castiguen el mal uso de información privilegiada, la manipulación de precios en el mercado y las tomas hostiles de control accionario o compras de paquetes fuertes de acciones en la Bolsa (véase el caso de Grupo Aeroportuario del Pacífico).

Finalmente, podría ser obligatorio efectuar reportes financieros corporativos de las empresas públicas con mayor detalle de la información.

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El autor es director de Visor Financiero, empresa de análisis financiero, y ex operador de futuros y opciones.

Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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