Señor Q (1114)

El innovador olvidado y un dilema entre socios.

ESTIMADO SEÑOR Q:

Soy responsable del área de innovación de una empresa líder en su ramo. Llevo ya muchos años en esta compañía y tuve la oportunidad de progresar muy rápidamente. Después de apenas unos años como vendedor me ascendieron a gerente de Ventas. Inicié así mi carrera gerencial en la empresa y cubrí diferentes gerencias comerciales y técnicas a lo largo de los últimos años, antes de ser gerente de Innovación. Siempre tuve éxito en esas asignaciones. En cambio, ahora siento que mi éxito es moderado, con unos pocos triunfos aislados. Todas las gerencias anteriores contaban con personal completo -porque siempre han existido en la compañía- pero la gerencia de Innovación es nueva y he tenido que desarrollarla, remar contra la corriente y convencer a muchos escépticos de los logros y la importancia de esta área en el futuro de nuestra empresa. Mi principal debilidad ha sido la falta de personal y la necesidad de justificar la urgencia de más colaboradores que fortalezcan nuestra área de tal manera que podamos generar más proyectos y nuevas ventas. He pedido varias veces el apoyo de mi jefe, pero no lo obtengo y a él parece no interesarle. Puede que me equivoque, pero mi éxito con esta área podría estorbarle. No creo que sea lo correcto brincarme la línea de mando e ir con su jefe a explicarle mi problema. He buscado apoyo en otras direcciones y sólo recibo palabras, no acciones. De todos modos, me parece que poco podrían hacer. Puedo percibir que se demanda más éxito del área antes de facilitar más personal, pero yo insisto en que el éxito y los proyectos triunfadores requieren primero más personal. Estoy en un círculo vicioso y no sé cómo salir. ‘Innovación' es una palabra muy de moda, pero, al parecer, las empresas están poco dispuestas a invertir en ello. ¿Qué puedo hacer para convencer a mi jefe y a la organización de la necesidad de más personal en mi área? Innovador parado

Querido Innovador:

La palabra ‘innovación' está tan de moda que todos quieren tenerla en los labios. Empresas que nunca se habían preocupado por la innovación hoy están obsesionadas por conseguirla. Ejecutivos comerciales o de finanzas, a quienes nunca se les había pedido más que hacer su trabajo de toda la vida, están nerviosos porque no saben dónde conseguir ‘innovación'. Pero la innovación no se compra en un supermercado ni en una consultora. Es un estado de ánimo, una rutina, una disciplina. Una manera de vivir y respirar que permita dos cosas: en lo pequeño, la mejora continua de procesos, y en lo grande, la creación de productos o servicios que cambien las reglas de juego. En cualquier caso, es un compromiso que las empresas deben tomar por completo, no derivándolo (como te ha ocurrido a ti) en una gerencia aislada y sin presupuesto. El Señor Q sospecha que los accionistas de tu empresa preguntaron al CEO qué estaba haciendo en materia de ‘innovación' y el CEO, para complacerlos, se inventó una gerencia para poder decir "aquí hacemos innovación", pero sin verdaderamente creer en ella. Tu trabajo asoma muy difícil, pero si crees en la innovación como la chispa que enciende el fuego de una empresa, entonces deberás seguir intentando convencer a tu jefe y a los demás de su importancia. Usa la imaginación, la insistencia y la paciencia: en algún momento -quizá cuando los accionistas vuelvan a preguntar- alguien te hará caso. Aislado del presupuesto, Q

ESTIMADO SEÑOR Q:

¿Intuición o investigación de mercado? Mi socio quiere "conocer los deseos del cliente", yo quiero seducirlo. ¿Me da la razón? Diseñador

Querido Diseñador:

Hacen falta las dos cosas. Como dice Peter Drucker, "el objetivo del mercadeo es entender tan bien a tu cliente para que después el producto se venda solo". Un poco de magia, otro poco de ciencia. Mágico, Q

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