Entrenadores para empresas

El coaching es una práctica creciente, pero no todos los ejecutivos saben para qué sirve.
Gabriela Gutiérrez

Germán Barragán, socio comercial para Marketing y Merchandising de Unilever, había escuchado sobre el coaching, un método que consiste en dirigir y entrenar personas para conseguir alguna meta o desarrollar ciertas habilidades. Sin embargo, aún no lo había probado.

Amigos y compañeros le advertían sobre sus limitaciones y alcances, pero no fue sino hasta que tomó un coaching de Gerencia por tres meses que comprendió lo que realmente era: "Antes del coaching no tenía la estructura de cómo funciona una posición gerencial. Después de que lo tomé, mi jefe y mis compañeros notaron que seguía siendo yo, pero mejor estructurado", dice.

El coaching es una práctica en ascenso tanto en México como en el mundo, pero también aumentan los ‘charlatanes' que no tienen la preparación adecuada. Para identificarlos y reconocer los alcances auténticos del coaching, los expertos develan los mitos y realidades más frecuentes de la práctica.

Mito Realidad
El coaching es como tomar terapia. Muchas personas que lo practican ven en su coach a un confesor o a un psicólogo a quien le platican todos sus problemas emocionales y familiares. El coach no es un psi cólogo. “Si quieres venir a hablar de tu infancia, no va a funcionar. La terapia se avoca a lo que haces mal. El coaching a lo que haces bien y lo potencia”, explica John Smith, coach desde hace 10 años. En las sesiones de coaching no intentan cambiar la vida de las personas. Por el contrario, tiene objetivos muy específicos, establecidos al inicio del proceso. “Si lo que quieres es mejorar tu liderazgo o tu trabajo en equipo, eso es lo que vas a obtener”, dice Elaine Fierro, presidenta de la Federación Internacional de Coaching (IFC) en México.
El coach es un “reparador de vida general”. Te ayuda a solucionar los problemas tanto personales como profesionales. Si sabe cómo ayudarte a manejar la relación con tu jefe, sabrá entonces cómo debes manejar la relación con tus hijos. Cada coach tiene un área de especialidad. Puede ser: ejecutivo, de equipos y de vida, explica Fierro. Este último, el más popular, trata problemas personales o familiares. Alrededor de 50% de los coaches está en esta rama, según la IFC. Pero el ejecutivo y el de equipos está creciendo. El ejecutivo busca potenciar habilidades específicas de los individuos en sus carreras, desde liderazgo hasta manejo de la ira. El de grupo busca metas comunes o integración de equipo, entre otras.
Los resultados son subjetivos y poco medibles. Cuando tomas un coaching, debes ir con los ojos cerrados, confiado en que el resultado valga la pena, pues no hay forma de medir objetivamente si fue exitoso o no. Los coaches han puesto más énfasis en evaluar la rentabilidad de las asesorías. Puede ser desde un 360°, en el cual encuestan la percepción inicial y final de los compañeros de trabajo. O mediciones apegadas a logros de ventas u objetivos. “Ésa es la diferencia entre los charlatanes y un profesional”, señala Smith.
Un coach debe ser un especialista en el área de su cliente. De otra forma, su experiencia no es lo suficientemente valiosa para que pueda servirte en los puntos específicos de tu trabajo. No hay que confundir el coaching con la mentoría. El primero potencia tus habilidades, para que encuentres tu propio estilo de liderazgo y resolución de problemas. El mentor es un especialista del área que te dirá cómo resolverlos de la forma que él lo haría, explica Smith.
El coach trae bajo el brazo una lista de consejos y advertencias de qué hacer y qué no hacer, una especie de receta mágica que te dará en cada sesión para cualquier situación. El coaching no proporciona las respuestas. Por el contrario, un buen coach hará las preguntas correctas para que encuentres tus propias respuestas y tu estilo de liderazgo. “El coach funciona como un espejo en el cual el ‘coacheado’ se refleja”, explica Ludivina Herrera, directora de Administración y Estrategia de Negocios del Tecnológico de Monterrey.


TAMBIÉN ENTRE ELLOS HAY NIVELES
Según la IFC, los coach se dividen en: Coach Master Certificado (ACC), Coach Profesional Certificado (PCC) y Coach Master Certificado (MCC) por las horas que trabajan y los clientes que tienen.
REQUISITOS ACC PCC MCC
Formación recibida para ser coach. 60 horas 125 horas 200 horas
Experiencia dando coaching. 100 horas y ocho clientes, mínimo. 750 horas y 25 clientes, mínimo. 2,500 horas y 35 clientes, mínimo.
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