Obama y el sueño mexicano

Estadounidenses y mexicanos debemos abandonar las predisposiciones mentales.
Sabino Bastidas Colinas

La palabra es la esencia de la política. Por eso los discursos son tan importantes en la política. Siempre es grato escuchar palabras bien logradas en un buen discurso político de un gran líder global como lo es Barack Obama, presidente demócrata de Estados Unidos. Se agradece la visión, la estructura, los conceptos, el conocimiento, la cultura y sobre todo la emoción.

El momento estelar de la visita de Obama a México fue cuando se pronunció ante jóvenes universitarios en el Museo Nacional de Antropología. Tuve la oportunidad de asistir y escuché un gran discurso político. Una pieza retórica, afortunada, redonda y cercana que entusiasmó a la mayoría de los presentes.

Estoy convencido de que es uno de esos textos que se valorará y entenderá mejor con el tiempo. ¿Por qué? Porque es un discurso rupturista, fundacional, que a mi juicio marca un antes y un después en la visión de Estados Unidos con respecto a México. Vale la pena leerlo y releerlo. Está lleno de sentido y de contenido.

En estricto análisis de discurso, Obama nos acostumbró a una retórica llena de símbolos, frases fuerza bien logradas y eslóganes de alta recordación. Pero este discurso en particular anuncia la voluntad de un cambio de paradigma para abordar y comprender la relación bilateral.

De los dos lados de la frontera se ve al vecino con desconfianza, distancia y prejuicios. Obama lo reconoce: "A pesar de los fuertes lazos y valores que compartimos, a veces las actitudes, en ambos países, están aferradas a los viejos estereotipos". Somos países cada vez más integrados, en los hechos, pero llenos de prejuicios y ‘viejos estereotipos'. Hay visiones que se resisten a reconocer y aceptar la realidad. Ello sólo dificulta un proceso natural y progresivo en el que todos los temas se deben negociar abiertamente.

Hay cientos de ejemplos de la integración: más de un millón de personas cruzan la frontera cada día; la relación comercial y de negocios implica -más o menos- un millón de dólares ¡por minuto!; los valores, la forma de ser, la música, la comida y la cultura en general del mexicano ha entrado y conquistado a la cultura estadounidense y vicerversa; además, el idioma español es casi siempre la primera lengua extranjera que a los estadounidenses les interesa estudiar, así como el inglés es la primera lengua extranjera que estudian los mexicanos.

Esa integración podemos verla como fatalidad o como oportunidad. Creo que para ambos países es una oportunidad. Pero para que lo sea plenamente, de los dos lados debe haber imaginación y liderazgo. La relación debe ser práctica y no ideológica. Con mayor confianza, respeto, cooperación abierta y mutuo conocimiento.

Obama dijo: "He venido a México porque es hora de dejar a un lado las predisposiciones mentales de antaño. Es hora de reconocer las nuevas realidades, incluyendo el progreso impresionante en el México de hoy. Ya que, incluso a medida que los mexicanos continúan haciendo sacrificios valientes por la seguridad de su país; incluso a medida que los mexicanos en las áreas rurales y en los barrios no lejos de aquí luchan por darles una mejor vida a sus hijos... también es obvio que está emergiendo un nuevo México".

No será fácil pero es tiempo de cambiar la narrativa y la actitud. Se requiere superar agravios y prejuicios, saberse y conocerse, tratarse y entenderse. Esa es, sin duda, tarea de las nuevas generaciones.

"Ustedes son el sueño. Y éste es su momento", dijo Obama a los jóvenes universitarios en México. Una frase simbólica, sensible y cercana para los estadounidenses. Recordemos el "American Dream" o el discurso de Martin Luther King "I have a dream".

Hoy, Obama dijo a esos jóvenes mexicanos: "You are the dream". No es asunto menor. Pasará un tiempo antes de que entendamos la fuerza de ese discurso. Es un cambio de paradigma. Ojalá los jóvenes tengan menos prejuicios y sean mejores vecinos.

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El autor es consultor y analista político, director de Pensar Diferente Consultores.

Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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