El reloj de cucú se detiene

La exportación de relojería suiza se frena después de tres años de crecimiento. China, el tercer mercado mundial, reduce sus compras 23% entre enero y febrero.
James Shotter / Financial Times

Regalar un reloj de pared en China no es buena idea, sobre todo si el receptor es una persona mayor. Denota que su tiempo se acaba y lo puede tomar a mal. Pero si se trata de un reloj de mano, la historia cambia. Existe un hábito en los círculos de negocios de obsequiar este tipo de piezas, tanto, que el presidente Xi Jinping, cuando asumió el gobierno en 2013, limitó la práctica, después de una serie de escándalos que involucraron a funcionarios del país asiático.

China, el tercer mercado mundial de adquisición de relojes -sólo superado por Hong Kong y Estados Unidos-, propulsó las ventas de Suiza durante los últimos tres años. Sin embargo, las medidas aplicadas por el nuevo mandatario condicionaron a la principal industria relojera mundial: las exportaciones disminuyeron un 23% en enero y febrero en relación con el mismo periodo del año pasado.

"Es evidente que el impacto de las restricciones en China a los obsequios a funcionarios y empresarios va a ser determinante este año", dice Jon Cox, director de Investigaciones sobre Suiza de la empresa de servicios financieros Kepler Capital Markets.

Crecimiento en suspenso

En septiembre de 2012, las exportaciones de relojes suizos registraron su primera caída (-1.4%) desde el inicio de la crisis financiera en 2008. A partir de ese momento, hubo alzas en octubre  y noviembre y una nueva bajada en diciembre (-5.6%). El año acabó con un valor de 214,000 millones de pesos, un aumento de 10.9% respecto de 2011, según la Federación Suiza de la Industria Relojera. Estas fluctuaciones han esparcido una pátina de precaución sobre  toda la industria. Por eso, Nick Hayek, director ejecutivo del grupo relojero Swatch, pide "calmar los ánimos" en cuanto a las expectativas  de crecimiento.

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"¿La definición de este año en una palabra? Impredecible", dice Thierry Fritsch, director ejecutivo de Chaumet, fabricante francés de relojes, propiedad del grupo de lujo LVMH. La desaceleración es, en parte, reflejo de la reducción de existencias que siguió a una desaceleración más amplia de la economía del país asiático. "China representa aproximadamente un tercio del mercado de relojes suizos. Si los chinos dejan de comprar relojes para regalar, la gran duda es cuánto tiempo más se sostendrán las ventas".

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