Los otros ganadores de las elecciones 2015

Negocios de promocionales y transporte, entre otros, competirán por los 1,800 candidatos; los recursos de campaña más usados por los partidos son artículos propagandísticos y espectaculares.
campañas electorales  (Foto: Agencias)

Miles de negocios, desde imprentas hasta firmas que estampan lemas, competirán para quedarse con una parte del presupuesto que gastarán los partidos políticos mexicanos en promocionales para los 1,800 candidatos que serán votados en las elecciones del 7 de junio.

Como cada tres años, en 2015, poco más de 1,800 candidatos a gobernadores, alcaldes o diputados concentrarán sus esfuerzos en las campañas electorales

Al negocio de gorras y playeras, volantes y espectaculares, en los últimos años se sumó el de empresas que administran páginas de internet y cuentas de redes sociales.

En las elecciones federales de 2012, el Instituto Federal Electoral estimó que la derrama de las campañas fue de 2,572 millones de pesos (mdp).

Locales, pero numerosas

Esta vez serán campañas más pequeñas, por ser locales, pero habrá más cargos en disputa y más candidatos. Para alcaldías o diputaciones estatales hay 1,532 puestos en juego.

También nueve gubernaturas, que implicarán gastos por hasta 78 millones de pesos por entidad. En diputados federales, 300 puestos se renovarán y cada candidato de los 10 partidos podrá erogar hasta 1.2 mdp.

“¿Que si es negocio? Claro que es buen negocio”, dice Jorge Alcocer, especialista en temas electorales. “Incluso antes de 2012 se organizó una feria en el Centro Bancomer, en Santa Fe, con stands con proveedores. Expo Campañas Electorales, se llamó”.

Aunque no se ha vuelto a organizar una feria como ésa, miles de compañías de todos los tamaños intentarán conseguir un contrato en los próximos meses antes del 7 de junio.

Una de ellas es Alfa Carpetas, empresa que fabrica pendones, bolsas y otros artículos de vinil. Pero su dueño, Luis Ángel Cedeño, lamenta que el negocio ya no sea tan jugoso. “En 2012 todo lo mandaron a hacer a China”, explica.

“Nadie de los que yo conozco que nos dedicamos a esto tuvo nada, por lo menos del PRI, y de los otros partidos, muy poco”. También dice que el dinero se destina cada vez más a otros rubros, como los medios digitales.

Pero con campañas más pequeñas, dice Cedeño, es más fácil que recurran a ellos. Por ejemplo, en 2010 fabricó 200,000 bolsas para un candidato a gobernador de Veracruz. El empresario calcula que un proceso electoral aumenta 15% sus ingresos, y aunque su utilidad es de sólo 5%, le conviene por el volumen.

Los promos siguen reinando

Pese a la relevancia que tienen las redes sociales, los artículos promocionales siguen siendo importantes, según Benito Nacif, presidente de la Comisión de Fiscalización del Instituto Nacional Electoral.

El gasto de estos artículos se contabiliza en “gastos de propaganda”, que es de los tres principales, e incluye también mítines, reuniones con simpatizantes y cierres de campañas.

Por ejemplo, mientras que para impresión de volantes se hacen acuerdos con múltiples negocios pequeños que no llegan ni a los 500,000 pesos, la organización de eventos le valió a OCESA un contrato con el PRI por 42.9 mdp en 2012, según la Relación de Proveedores y Prestadores de Servicios que ese partido entregó al entonces IFE (ahora INE).

De la TV al espectacular

El principal negocio de las campañas era para las televisoras y radiodifusoras hasta hace unos años: casi 60% del presupuesto se destinaba a comprar espacios en horario estelar para transmitir spots. Pero con la Reforma Electoral de 2008 ahora los partidos gastan sólo 4.2% de su presupuesto en la producción.

“Desde 2009, los partidos políticos no deben gastar en radio y televisión, está prohibido por ley, pero despliegan su propaganda en medios impresos”, explica Nacif, consejero del INE. “Los espectaculares adquirieron una importancia novedosa en la campaña de 2012”.

En esa elección, una tercera parte de la derrama de las campañas, 777 mdp, la ganaron quienes llenaron calles, carreteras y paraderos de transporte público con caras y eslóganes de candidatos.

Un ejemplo es la empresa 5m2, que tiene más de 5,000 espacios publicitarios en el Metrobús (DF), Mexibús (Estado de México) y Tren Ligero (DF), y en casi 1,300 rutas de autobuses del país. Ellos vendieron vallas a tres de los cuatro candidatos presidenciales, Enrique Peña, Josefina Vázquez y Gabriel Quadri, por las que tuvieron ingresos de casi 16 mdp.

De transportes, encuestadoras y oficinas

El tercer rubro más importante son los gastos de operación de la campaña, a los que se destina 20%. Incluye renta de oficinas, pago de personal, transporte y servicios, así como monitoreos y encuestas.

Olga Mireles es dueña de una empresa de monitoreo y análisis en elecciones, Especialistas en Medios. “Hay una dinámica muy intensa”, dice.

Con 20 años de experiencia trabajando para firmas de todo tipo y con gobiernos grandes y pequeños, explica que llega a requerir hasta 10% más de los 350 trabajadores que tiene en la empresa para cumplir con los clientes.

Alcocer destaca, además, otros servicios, como el transporte para mover a personal y simpatizantes.

En las elecciones más recientes, los autobuses y camionetas cedieron paso a helicópteros y aviones privados, despertando ciertas críticas. Por ejemplo, hubo una derrama de 25.9 mdp por el PRI para la firma de transporte aéreo Eolo Plus, de Juan Armando Hinojosa, que también es dueño del hoy cuestionado Grupo Higa.

A partir de 2015, según Alcocer, las nuevas reglas de fiscalización establecen que habrá una plataforma en línea de registro de ingresos y gastos, en la que cada partido publicará las facturas que pagan, lo que transparentará los negocios alrededor de las campañas.

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