Los jóvenes que enseñan a grandes empresas a innovar

Cirklo no sólo asesora a FEMSA o Banorte, también convierte a las ONG's en empresas sociales; Julio Salazar, Gabriel Martínez y sus nueve colaboradores facturaron 13.8 millones de pesos en 2013.
cirklo, innovacion  (Foto: Ana Blumenkron)

Julio Salazar y Gabriel Martínez, fundadores de la agencia de innovación social Cirklo no se conformaron con impartir talleres y conferencias de innovación en la universidad y decidieron llevar su idea a otro nivel: asesorar a empresas para innovar en procesos, productos y servicios.

En 2013, el emprendimiento de los jóvenes de 29 y 30 años y de apenas nueve empleados facturó 13.8 millones de pesos (mdp). 

La firma ubicada en la Ciudad de México tiene más de 20 clientes corporativos, como Banorte y FEMSA, que representan el 75% de sus ventas.

““Una ventaja de esta metodología es que las ideas se convierten en prototipos rápidamente. El espacio se transforma en una especie de laboratorio”, dice el ex coordinador de Innovación y Estrategia Digital en Telmex, Alejandro Ramos, a la edición del 19 de diciembre de 2014 de la revista Expansión.

El otro 25% corresponde a los ingresos de su segunda línea de negocio, que consiste en convertir a las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) en empresas sociales.

Su competidor, el CEO de Redbox Innovation, Rodolfo Ramírez, ve riesgos en esta línea altruista de la firma. “Los fondos que tienen las fundaciones y ONG son muy pequeños como para cubrir gastos”, dice a la publicación, cuya suscripción está disponible en el Kiosko Digital.

Pero Julio Salazar está por implementar un modelo híbrido que elevará la rentabilidad de Cirklo. “Que no sólo sea consultoría”, explica.

La idea es cobrar un porcentaje de las ganancias del producto o servicio diseñado. En 2016, esta línea podría generar ingresos de hasta 2 mdp. El mercado vale unos 800 mdp y Salazar dice que busca tener 3%. Mientras Cirklo crece, también su competencia.

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“Todos quieren ser una agencia de innovación, Pero hay pocas empresas con el ADN para dar este servicio”, señala el fundador de la agencia Insitum, Luis Arnal.

¿Cómo empezó todo?

Como estudiantes de la Universidad Iberoamericana, viajaron a Mérida en 2011, al Foro Latinoamericano de Inversión de Impacto, un congreso de emprendimiento social. Buscaban ideas para lanzar un negocio que generara innovación.

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Del foro, ninguna ponencia los atrajo tanto como la del ex director asociado para América Latina del World Economic Forum, Arturo Franco, quien explicó que hay que mezclar el diseño y la innovación para detonar el emprendimiento social en México.

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“Gabo y yo volteamos y dijimos: ‘Fuck, that’s it!’”, cuenta Salazar.

Al inicio, pensaron en crear talleres y conferencias de innovación dentro de la universidad, pero el director de su maestría en Diseño e Innovación Estratégica, Jorge Meza, fue quien les recomendó pensar fuera de las aulas y llevar su idea a otro nivel.

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