Megaobras del sexenio prenden las alertas ambientales

Proyectos como el nuevo aeropuerto del DF están en la mira de organizaciones y académicos; la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente es la institución que vigilará las obras energéticas.
texcoco aeropuerto  (Foto: Prometeo Lucero)
Itxaro Arteta
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Organizaciones ambientalistas y académicos alertan sobre los posibles daños ecológicos que traerán grandes obras planeadas para este sexenio como el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, el tren México-Toluca y la explotación del gas shale.

Aunque para cada una de las obras el gobierno federal presentó las manifestaciones de impacto, los especialistas advierten sobre posibles costos ambientales.

Coahuila podría cerrar ranchos que han servido para recuperar el venado cola blanca en los próximos años si debajo de ellos hay gas shale. Nuevas vías del tren atravesarán dos áreas naturales protegidas y un parque nacional del Estado de México. El lago de Texcoco será reubicado en pequeñas lagunas cercanas para construir el nuevo aeropuerto del Distrito Federal, publica la revista Expansión en su edición del 13 de febrero y cuya suscripción está disonible en el Kiosco Digital.

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El lago de Texcoco

El lago de Texcoco tiene actualmente una extensión de 4,500 hectáreas. Para poder proteger el hábitat de la flora y la fauna, el gobierno propuso conservar el lago Nabor Carrillo, de 1,000 hectáreas, y crear otras lagunas más pequeñas en los alrededores.

Texcoco ya está bastante impactado por la urbanización, por lo que cerca de 10% de la flora y fauna se vería afectada, pero el proyecto no ha dejado claro cómo harán para reubicar a las especies, explica Enrique Moreno, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Universidad Autónoma del Estado de México.

El reto principal del gobierno federal será garantizar el cumplimiento de la ley para no afectar tanto el entorno, dice Ricardo Evangelista, abogado de Basham, Ringe y Correa, consultora que, como parte de su labor, ayuda a empresas a hacer auditorías ambientales y a cumplir con las normas nacionales e internacionales en la materia.

“No solamente hay que vigilar, sino también sancionar al que no las cumple (…) porque si ves que a tu competidor lo están multando, tú también te alineas a los estándares, pero si ves que la empresa de enfrente está incumpliendo la ley y nada le pasa, qué mal ambiente se puede generar”.

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El fracking

Uno de los mayores atractivos de la recién aprobada reforma energética es empezar a explotar gas shale, del que México es el sexto país con mayores reservas, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés).

Se trata de yacimientos a los que se les llama 'no convencionales' porque, en vez de estar concentrados en un lugar, están dispersos entre rocas que hay que fracturar, por lo que primero se hace un pozo vertical de unos tres kilómetros y luego hay que perforar horizontalmente 1.5 o tres kilómetros más.

Esta técnica es conocida como fracking y es uno de los temas controvertidos de los nuevos proyectos gubernamentales. Una vez perforado el pozo, se inyectan grandes cantidades de agua (11.3 millones de litros, en promedio, según el Instituto Mexicano del Petróleo) que queda contaminada porque se mezcla con arena y sustancias químicas. Además, hay indicios de que las perforaciones provocan actividad sísmica donde antes no lo había, según Claudia Campero-Arena, activista de Blue Planet Project y miembro de la Alianza Antifracking.

Científicos del Servicio Geológico de Estados Unidos señalan el fracking como una de las causas del aumento de sismos con magnitudes menores a 3.0 en la escala de Richter y no descartan que esta técnica pueda provocar temblores de mayores magnitudes.

Observador ambiental en energía

Para atender específicamente los nuevos proyectos energéticos, el Poder Legislativo creó un órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales: la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA).

Antes, Pemex autorregulaba sus operaciones y sólo hasta que ocurría un accidente entraba en acción la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. En los últimos dos años, la petrolera ocasionó una tercera parte de las emergencias ambientales que hubo en México: 439 incidentes que sumaron ocho millones de litros de hidrocarburos derramados y de los que reconocieron que no podrían reparar el daño por falta de presupuesto.

A partir del 2 de marzo de 2014, cuando comenzó a funcionar oficialmente la ASEA, tanto Pemex como las empresas privadas que ganen contratos estarán bajo vigilancia de esta institución. La ASEA será una ventanilla única para gestionar trámites, con medidas de transparencia para evitar la corrupción que incluyen grabar las conversaciones entre las empresas, según Carlos Régules, director de la agencia.

La dependencia hará auditorías externas para vigilar que las empresas petroleras tengan mejores prácticas y que el nivel de riesgos se mantenga en rangos aceptables.

También para una obra como el nuevo aeropuerto haría falta un mecanismo institucional que vigile el proceso de construcción, dice Enrique Moreno.

Los especialistas coinciden en que la consideración de la protección ambiental en las obras permitirá que el país crezca de manera sustentable. Esto posibilitará que las empresas y el gobierno puedan seguir aprovechando los recursos naturales.

PREVENCIÓN ENERGÉTICA

La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) vigilará y promoverá la protección al medio ambiente en la industria de los hidrocarburos.

Petróleo y gas

  • El reconocimiento y la exploración superficial.
  • La exploración y la extracción de hidrocarburos.
  • La refinación.
  • El transporte y el almacenamiento, entre otros.

Gas natural

  • El procesamiento.
  • La licuefacción y la descompresión del gas natural y su regasificación.
  • El almacenamiento.
  • La distribución y el expendio al público, entre otros.

Gas LP

  • El transporte.
  • El almacenamiento.
  • La distribución.
  • El expendio al público de gas licuado de petróleo.

Petrolíferos y petroquímicos

  • El transporte.
  • El almacenamiento.
  • La distribución y el expendio al público de petrolíferos y petroquímicos.
  • El transporte por ducto, etc.
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FUENTES: ASEA y Semarnat.

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