El mexicano detrás del imperio de boletos de la FIFA

Jaime Byrom lidera Match Hospitality, única firma autorizada para vender entradas VIP en un Mundial; durante Brasil 2014 protagonizó un escándalo por supuestos actos de corrupción y reventa.
jaime byrom  (Foto: Alexandre Loureiro/Getty Images)
Antonio Espinosa y Laura Delle Femmine
LONDRES (CNNExpansión) -

El fundador de Match Hospitality, Jaime Byrom, es el mexicano detrás del imperio de venta de boletos de la Copa Mundial de la FIFA. Desde 2007 comercializa en exclusiva los paquetes de entradas VIP para el evento a nivel internacional.

Byrom dirige la compañía, con sede en Zug, Suiza, junto con su hermano Enrique. Es la única autorizada  vender las entradas. Desde hace algunos años también ofrecen paquetes para torneos de tenis como Roland Garros y las finales del ATP World Tour.

Sin embargo su negocio principal depende de la FIFA, organismo que ha sido acusado por presuntas prácticas de corrupción. Los casos más recientes tienen que ver con Rusia y Qatar, que supuestamente gastaron millones para convertirse en las sedes de los Mundiales de 2018 y 2022, respectivamente.

“Todo el entramado de la FIFA funciona como la mafia, existe una gran corrupción”, opina el reportero de investigación para medios británicos como The Sunday Times, Andrew Jennings.

“Esto se extiende a las empresas que subcontratan, como es el caso de Match Hospitality”, agrega Jennings, autor del libro 'Omerta', en el que publicó el resultado de sus investigaciones sobre la FIFA.

Para el mundial de Brasil 2014 la empresa pagó 120 millones de dólares (mdd) por los derechos de venta de entradas, por lo que recibió 445,500 boletos, según la agencia AP. Con ellas, Byrom armó 290,000 paquetes de hospedaje, traslado y alimentación que a su vez vendió a agencias de viajes locales de todo el mundo.

Aunque Match Hospitality no se ha visto directamente involucrada en las investigaciones por corrupción, durante la más reciente Copa del Mundo protagonizó un escándalo por la supuesta reventa de entradas a través de su director general, Ray Whelan, quien quedó en libertad por falta de pruebas.

Byrom, presidente ejecutivo de la junta de la firma, rechaza que sus empresas incurran en algún tipo de favoritismos por parte de la FIFA o que sus directivos hayan vendido fuera de los canales legales las entradas que no pudieron colocar como parte de sus paquetes de hospitalidad.

FIFA – Byrom: una vieja amistad

La colaboración de Jaime Byrom con la FIFA se remonta al Mundial de 1986 celebrado en México, donde nació el empresario en 1956.

Byrom explica que su acercamiento a la organización internacional fue posible gracias a Guillermo Cañedo, quien fue presidente de la Federación Mexicana de Futbol entre 1960 y 1970, y responsable de la organización del Mundial de México 70. También fue vicepresidente de la FIFA bajo el mandato del brasileño João Havelange.

“Cañedo fue siempre muy amable con nuestra compañía en nuestro asuntos con la FIFA”, comenta Byrom a la edición del 13 de marzo 2015 de la revista Expansión, cuya suscripción está disponible en el Kiosko Digital.

En ese entonces conoció también a Guillermo Ricalde, encargado de la venta de los boletos de los torneos de futbol. Gracias a estos contactos, Jaime y su hermano Enrique obtuvieron de la FIFA el primer permiso para vender paquetes de viajes y hospedaje de cara a la competencia, en calidad de agentes turísticos independientes.

“(Empezar el negocio) fue muy fácil. El comité organizador del 86 tenía una política de first-come, first served. Y nosotros fuimos los primeros y nos sirvió bastante”, cuenta el empresario.

Sólo clientes de lujo

Match Hospitality no comercializa todos los boletos de las Copas Mundiales de la FIFA, solo los boletos VIP. El organismo se encarga de vender el resto por internet, otra parte la entrega a las federaciones nacionales de futbol y éstas a las agencias.

“El público que le deja mayores ganancias a Match, a través de, por ejemplo, los palcos de lujo, son las empresas grandes, los grandes corporativos. Podrían ser políticos, algunas celebridades que son los principales clientes de este tipo de paquetes VIP”, dice el docente de posgrados deportivos de la Universidad del Valle de México, Jorge Badillo Nieto.

Los paquetes de hospitalidad incluyen detalles como estacionamientos para vehículos, entradas al partido con asiento reservado en primera categoría, refrigerios, servicio de bufet y otras comodidades, según la FIFA.

Un modelo global

En 1983, cuando la FIFA cambió la sede del Mundial 86 de Colombia a México, los hermanos Byrom vieron la oportunidad de llevar a seguidores y empresarios de todas partes del mundo a México, ofreciéndoles alojamiento y transporte, entre otros servicios.

Para diferenciarse de las empresas competidoras como Viajes Meliá, Viajes Ecuador o American Express, los entonces emprendedores se olvidaron de vender paquetes que no consideraran qué selecciones disputarían partidos en distintas fechas y optaron por ofrecer aquellos que dieran seguimiento al país de preferencia.

Ésta fue la máxima que acabó convirtiéndose en la llave para crecer Match Hospitality a pasos agigantados. Los Byrom decidieron ver al Mundial como algo abierto a los aficionados de cualquier nacionalidad, dieron una visión global al negocio.

Centrarse en un solo país implicaba un importante riesgo económico, puesto que todo el trabajo dependería de que su equipo se clasificase para el torneo. “El concepto básico fue vender programas para darle seguimiento a cualquier país”, dice Byrom.

No importaba que se tratase de Inglaterra, España, Brasil o México. Lo esencial era que todos los clientes pudieran hacer su ruta mundialista siguiendo a la selección de su país y que no tuvieran que preocuparse por organizarla.

Para el Mundial de Italia 90, Match Hospitality ya lideraba el negocio y sus competidores pasaron a ser sus agentes de ventas. Desde entonces, los Byrom han conseguido a través de licitaciones internacionales los derechos exclusivos de hospitalidad, otorgados por la FIFA.

Aliados mexicanos

Un par de clientes asiduos de Match Hospitality son las agencias de viajes Mundomex y Nevada Tours, las únicas empresas mexicanas dedicadas a la venta de paquetes para las Copas Mundiales de futbol.

Mundomex conoce a los Byrom desde 1986. Ganó la licitación que organizaron los hermanos para otorgar la licencia para la venta de paquetes de hospitalidad en México.

Para Brasil 2014, Match Hospitality manejó cuatro categorías. Iba desde 900 dólares hasta 4,000 dólares. Mundomex ofreció paquetes que iban desde 10,000 hasta 29,000 dólares, dependiendo de las noches y del número de partidos. Logró que 11,000 personas fueran.

En el caso de Nevada Tours, no fue sino hasta 2010 cuando llegaron a un acuerdo comercial para llevar al Mundial de Sudáfrica a 3,000 personas. El trato continuó también para Brasil.

“Mundomex y Nevada también hicieron negociaciones con las demás agencias de viajes establecidas para que todos pudiéramos vender en el Mundial”, explica el director de la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas (Fematur), Jorge Hernández.

De los idiomas al soccer

La carrera empresarial de Jaime Byrom y su hermano Enrique comenzó mucho antes de convertirse en vendedores de boletos y paquetes turísticos.

Además de Match Hospitality, son dueños de otras tres empresas, la mayoría con sede en Manchester, en Reino Unido: Byrom PLC, fundada en 1991; así como GTS Events Limited, creada en 2003.

A los 18 años fundaron su primera empresa; una escuela de idiomas que, con los años, se convirtió en una cadena de academias llamada Byrom School of Languages, gracias a los contratos firmados con gobiernos de naciones ricas en petróleo, como era el caso del Irán del Sha, así como los de Libia, Irak y Venezuela.

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