¿Ser o no ser empleado?

Actualmente, un freelance puede ganar más que un empleado.
Jack y Suzy Welch

> PREGUNTA: He trabajado durante cinco años en una compañía exitosa y con muchos desafíos por delante. Pero me he enterado que profesionales independientes contratados por mi área ganan mucho más que yo. ¿Debo trabajar por mi cuenta o seguir en la compañía?
ANÓNIMO. DUBLÍN, IRLANDA

> RESPUESTA: Usted vive en una de las economías más robustas del mundo, pero su pregunta es universal. Es el cuestionamiento de nuestra época. Virtualmente, todos aquellos que tienen cierta capacidad para mostrar su pericia en el mundo empresarial, tienen la oportunidad de ofrecer su talento a esas compañías que se sienten atraídas por contratar a agentes ‘libres de cadenas’. Por cierto, uno de esos empleadores nos dijo hace poco: "Los trabajadores independientes me hacen la vida muy fácil. No tengo que pagar prestaciones, evaluarlos o lidiar con sus neurosis". Y lo mejor de todo, añadió, "si las cosas andan mal, no tengo que lidiar con Recursos Humanos o con el jurídico. Sólo tengo que decir, ‘¡Hasta la vista!’".

Esa misma flexibilidad funciona muy bien para los profesionales independientes. Ellos pueden trabajar para varias compañías al mismo tiempo y así mejorar su ingreso al tiempo que disfrutan del placer de ser sus propios jefes. Con esas ventajas, ¿quién quiere ser trabajador de planta? Lo que pierde en seguridad y prestaciones, lo compensa con mayores ingresos y libertad.

Pero, un momento: todavía hay motivos para querer ser empleado. Y está relacionado con el entusiasmo que inspira el ser parte de algo más grande que uno. Tiene que ver con la risa, el debate, con agotarse en la tarea con compañeros de ruta: amigos y aliados en la incansable competencia por obtener más clientes y mayores ganancias. Si bien hay mucho que decir en favor de la alegría de ser independiente, es difícil asegurar que usted solo con su Blackberry en un avión pueda experimentar el mismo nivel de deleite que sentiría en una sala repleta de colegas cuando se informa que ganaron un contrato difícil. Es imposible alcanzar algo mejor. Claro, si usted es esa clase de persona.

Y eso es lo que uno debe tener claro. Hay quienes están convencidos de que lo suyo es trabajar para una empresa. Suelen sumarse a equipos deportivos y a clubes cuando son niños, y buscan experiencias de camaradería. A muchos les atrae, además, la posibilidad de asumir posiciones de mando. Luego están esos otros que no ven ningún atractivo en ser directivo de una compañía –o que no tienen las capacidades para serlo–.

Hace unos años, Suzy fue al cine con una amiga para ver la película Working Girl. Cada vez que salía a escena una oficina, la amiga gritaba "¡Fuchi, eso nunca!", y el público le aplaudía. ¿Su negocio? Vender joyería desde casa. Ser emprendedor es una tercera categoría a tener en cuenta cuando se piensa en una carrera. Los emprendedores comparten atributos de empleados e independientes. Desean construir y pertenecer a una organización, pero una que sea de su propia invención. Ese camino continúa atrayendo a algunas de las personas más inteligentes del mundo. Por cierto, en una gira de conferencias en 35 universidades, entre 20 y 25% de los graduados en administración de empresas nos dijo que deseaba tener su propio negocio.

Por la pregunta que nos envió, nos parece que éste no es su sueño. Tal vez le parece demasiado riesgoso o no tiene esa gran idea para arrancar algo propio. Y, por lo tanto, debe decidir entre dos diferentes caminos, cada uno con ventajas y obstáculos. Su decisión no es permanente, pero es grande y cambiará su vida. Por lo tanto, imagínese en cinco, 10 ó 20 años. ¿Qué desea ser? La decisión es enteramente suya.

The New York Times Syndicate

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