Cambio de suerte

Curioso, el diseñador de zapatos Steve Madden lucha para no perder el piso.
Christian Obregón

Tal vez Steve Madden ya esté harto del juego de palabras pero éste resulta inevitable: hace poco nadie quería estar en sus zapatos, metido en prisión durante 41 meses, acusado de fraude. Eso fue en 2002. Ahora está de vuelta, con ventas de la marca de calzado que lleva su nombre por más de 500 millones de dólares anuales y una vertiginosa conquista de países como México.

La prisión fue una de sus peores pesadillas, resultado de andar “en malas compañías”, dice Madden. “Fue realmente doloroso”. Su suerte ya cambió, y en 2006, la revista especializada Footwear News nombró a su empresa, la compañía del año.

Éste es uno de los reconocimientos a su producción de zapatos para dama ‘de todos los estratos sociales’ y al lanzamiento de la línea para hombre y otra de bolsos y accesorios.

Su marca ya se ha colado en las fotografías de celebridades como Alanis Morissette, Ashton Kutcher, Britney Spears, Christina Aguilera, Gwen Stefani, Jessica Simpson, Eva Longoria, Matthew Perry, Rob Thomas y Madonna.

De visita en México para presentar la colección primavera-verano 2007 y afinar detalles de la apertura de la cuarta tienda de la marca en el país, Madden se antoja un hombre habilidoso con el mensaje que ha de transmitir a los medios en la consolidación de la conquista de los mercados latinoamericano y asiático: “Es impresionante ver como en estas regiones la moda se percibe en cada calle, en cada semáforo. Las chicas son las más emocionadas al respecto y cada vez que me topo una por la calle me digo ‘ésta es mi chica’”.

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