Un Kyoto casero

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El primer ministro canadiense, Stephen Harper se enfrenta a serios obstáculos en su cruzada por crear una versión ‘hecha en Canadá’ del Protocolo de Kyoto que satisfaga a su comunidad empresarial y acalle a los electores. Si bien el país fue uno de los primeros en firmar el compromiso en 1998, acabó tras las elecciones en las que ganaron los Conservadores.

La solución de Harper ante el rechazo público a Kyoto es el “Plan Verde”.

Para Kathryn Harrison, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de British Columbia, el funcionario camina en la cuerda floja con este proyecto. El desafío es encontrar las herramientas que usará como método de control. “El castigo es la reglamentación y el premio es el método de incluir cambios de conducta a través de incentivos tales como el dinero”, dice Harrison.”Pero desde el punto de vista político, es más fácil lograr el mismo objetivo gastando dinero”.

Tal parece ser el camino que van a seguir los Conservadores, pues el gobierno ya ha ofrecido financiamiento de los impuestos para los que utilicen el transporte público o que creen hogares eficientes en el uso de energía. Sin embargo, este sistema de recompensas no va a ser barato: se calcula que costará unos 350 millones de dólares canadienses (314 millones de dólares) en cinco años. Harper también propone como parte de su plan la introducción de un Anteproyecto de Aire Limpio para combatir el smog incrementando el contenido de etanol en la gasolina y el diesel a 5% para 2010.

Pero Stephen Hazell, director ejecutivo del grupo ambientalista Sierra Club de Canadá, se muestra escéptico ante esa propuesta. Dice que pasará mucho tiempo antes que esta idea se convierta en ley. “Estos anteproyectos pueden tardar de cinco a siete años en ser aprobados por el parlamento”.

Un reporte del delegado ambientalista Johanne Gelinas, dado a conocer recientemente, reveló que solicitará a los Conservadores que las reducciones de emisión sean reales y ponderables y criticará al gobierno de Stephen Harper por su inconciencia. “Canadá no tiene un plan para adaptarse a los efectos del cambio climático y el trabajo federal para la elaboración de una estrategia de adaptación nacional está estancado”, reza el reporte.

También se especula que el Plan Verde tendrá estándares de emisión para automóviles basados en las regulaciones de California. Si bien los Conservadores no lo confirmaron, el reporte sirve para ejemplificar la dificultad en equilibrar la satisfacción empresarial y el cambio climático real, dice la profesora Harrison.

California tiene los estándares de emisión de vehículos más rigurosos de América del Norte y la introducción de estas leyes a nivel nacional podría no ser el proceder más beneficioso para los Conservadores, agrega. “Es muy diferente hacerlo a nivel nacional, ya que algunas de las empresas afectadas no están en California”, agrega Harrison.

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