Un gobierno para internet

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Hace un par de semanas se llevó a cabo, en un centro turístico cercano a Atenas, el primer Foro de Gobierno de Internet (FGI) y contó con la presencia de unos 1,500 delegados de 90 países que estuvieron debatiendo durante cuatro días.

El foro se limitó a producir un compendio de recomendaciones (y nada más que eso) sobre temas de seguridad, acceso a la red y asuntos relacionados con los derechos de autor. Aparte de ofrecer a los participantes unos pocos días bajo el sol de Grecia, ¿tiene otro valor un foro de estas características?

Sería fácil descalificar al FGI y considerarlo simplemente como una reunión de personas que comparten el mismo trabajo, ya que no tiene ninguna competencia o reconocimiento más allá de ser una iniciativa de las Naciones Unidas.

Sin embargo, dentro de la agenda de la reunión hubo una misión que hace que esta cumbre haya tenido sentido.

Actualmente 1,000 millones de personas tienen acceso a internet. Si bien esta cifra es asombrosa, el uso cada vez mayor de la red implica que los 5,000 millones que no tienen acceso a ella están siendo rápidamente privados del derecho a conocer lo más reciente dentro de su campo de acción, ya sea sobre tecnología o agricultura, la salud o la nutrición. Los derechos de esos 5,000 millones, reconocidos abiertamente o no, son razones suficientes para la existencia del FGI y sus reuniones ya programadas para los próximos cinco años después de la de Atenas.

Bajo el lema “La gobernanza de internet para el desarrollo”, la reunión convocó también a representantes del sector privado y de la sociedad civil, universitaria e internauta y será la predecesora de otras similares que tendrán lugar en Brasil en 2007, en India en 2008 y en Egipto en 2009.

Si bien, los temas de discusión de la primera reunión abarcaron los que siempre giran en torno a la red: seguridad, los correos masivos no solicitados (los conocidos como spam), la protección de datos, la diversidad (promoviendo el multilingüismo y el contenido local), la prevención de delitos a través de internet, así como otros menos habituales como la libre circulación de información, el acceso al conocimiento y a la infraestructura, en especial en los países menos desarrollados.

Quién manda
Otro de los temas candentes que se tocaron fue el del liderazgo de las organizaciones que controlan la web y entre ellas la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (ICANN, por sus siglas en inglés), con base en California. Entre sus responsabilidades, la ICANN se encarga de la administración de los nombres de dominios en todo el mundo, monopolio que ha sido muy criticado por el resto por estar injustamente centrado en Estados Unidos.

En teoría, esta corporación podría no sólo decidir la remoción del nombre de dominio de un país (como por ejemplo .cn para China) por razones políticas o económicas, sino que también podría favorecer un cierto tipo de tecnología sobre otra sin ninguna participación de los otros países.

Sin embargo, entre los más elocuentes críticos al dominio estadounidense en el ICANN están también los grupos más represivos de las libertades en internet. En ellos se encuentran países como China, por ejemplo. Con ambas posturas representadas en un escenario neutral, las propuestas como la de la Unión Europea (que sugiere una estructura colegiada y multilateral para el control del ICANN) pueden debatirse en un ámbito neutral.

Otro de los puntos fuertes de este joven cuerpo multilateral es la orientación abiertamente no estadounidense del mismo.

Y aunque Estados Unidos tiene la infraestructura de internet más avanzada (y es sede de las puntocom más innovadoras del mundo), el FGI se fundó en una reunión en Túnez el año pasado. El origen de esta organización se remonta a las Cumbres Mundiales de Sociedad de la Información celebradas en Ginebra en 2003 y Túnez en 2005. Un dato interesante: ningún representante del gobierno de EU habló durante el primer foro.

En muchos sentidos, el resultado del encuentro inaugural del FGI es irrelevante. Lo importante es que se haya dado inicio al diálogo entre los ricos y los pobres de la red.

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