El monopoly mexicano

Nada nuevo: pocas empresas dominan la toma de decisiones de varios de los 12 sectores más atrac
Diego Fonseca

Salem, Massachusetts, 1932. Charles Darrow, un ex vendedor de una fábrica de radiadores quebrada durante la Gran Depresión, vive en la miseria pero tiene un proyecto: un juego inspirado en el original ‘The Landlord’s Game’ que procuraba enseñar las virtudes del Single-Tax Movement propulsado por Henry George. Este economista pretendía crear un impuesto basado en el valor de la tierra para evitar que los terratenientes de Virginia se enriquecieran más que la mayoría de los habitantes.

Alguien en Parker Brothers, uno de los primeros fabricantes estadounidenses de juegos de mesa, lo recibe pero rechaza su idea. Sin embargo, eso durará poco. Darrow consigue dinero y distribuye 5,000 piezas de su juego y llama la atención de Parker Brothers. Tanto que en 1999, el Libro Guinness de los Récords registró que 500 millones de personas habían jugado alguna vez a Monopoly, el juego ‘inventado’ por Darrow.

México, 2006. Dos hechos comienzan a erizar las epidermis corporativas. En una reunión con exportadores, el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, arremete contra las elevadas ganancias que los bancos del país obtienen por comisiones. Por su lado, Felipe Calderón, entonces candidato a la Presidencia de México, afirma en su campaña que combatirá el abuso corporativo de posición dominante. Bienvenidos a Monopoly, versión México.

Desde el año pasado, las discusiones acerca del elevado peso de numerosas empresas en la economía mexicana han ocupado lugar estelar en la marquesina corporativa. No es un asunto menor: cemento, bebidas, telecomunicaciones, banca, energía, petróleo y petroquímica, comercio minorista, medios de comunicación, minería o transporte son sectores liderados por pequeños grupos de grandes corporaciones con posición dominante, oligopólica o monopólica.

Es entendible. Toda consolidación tiende a la concentración y todo empresario desea inherentemente ser monopolista. Más aún, México es una nación en tránsito a un capitalismo más moderno y, por tal, en proceso de adoptar mejores prácticas, corporativas y competitivas.

El debate acerca de los monopolios explica la elección de los sectores de esta edición de Las 500, pero no abarca la totalidad de razones. Excelentísimos desempeños sectoriales, soportados por una economía estable, precios en alza, demandas continuas y crecientes y estrategias expansionistas están en el fondo de esta selección de varios de los sectores más destacados durante 2006. A saber:

Alimentos. Los Hijos del Maíz han sufrido por el aumento del precio de los granos. El impacto no se ve en 2006 y podría aminorarse en 2007 si persiste el acuerdo nacional de precios.

Automotriz. Sufre Europa. Sufre EU. Sufre la producción en Canadá. Y festeja México. Con récord de fabricación y ventas, salvó el desempeño del área América del Norte de la industria. ¿Alguien creyó que quedaríamos fuera del modelo global de tercerización de la producción?

Banca. El sparring más golpeado del año tuvo también resultados envidiables. Más competencia desde 2007, con el ingreso del Banco de Wal-Mart México Adelante.

Bebidas. Ahora, todos seremos sanos. Los fabricantes volvieron a echar un ojo al negocio de las bebidas saludables y el rubro crece. Pero el dinero sigue llegando de los líquidos altos en azúcares (y no muy saludables).

Cemento. ‘Pinta tu aldea y pintarás el mundo’ también vale aquí: Cemex va por todo a escala global. Y el mercado local, empujado por la construcción, le da buenas noticias a todo el sector. A prepararse para EU, la meta a conquistar con paso firme desde 2009.

Comercio. Walmex sigue arrasando (y ahora hasta tiene un banco): Estados Unidos Walmexicanos te saludan. El consumo alimentó un crecimiento leve en 2006.

Construcción. Sigue el auge y aumentan las expectativas por un nuevo récord de unidades construidas en 2007. Lo mejor: las desarrolladoras están ganando más músculo, dinamismo y flexibilidad. Lo mejorable: tasas, tasas y tasas.

Medios. La convergencia empezó a desmontar las grandes, familiares y viejas alianzas del establishment empresarial. Medios y empresas de telecomunicaciones (telcos) traerán buena parte del drama y la comedia de este año, algo que adelantaron en 2006.

Minería. Los precios siguen arriba, y se reflejaron en los balances sectoriales de 2006. El escozor lo puso la crisis de imagen de Grupo México con el caso Pasta de Conchos y su compraventa internacional de acciones.

Química y petroquímica. Presionado por la consolidación de su clientela, el negocio se moderniza. La estrella: otra vez Mexichem, de puro perfil financiero.

Siderurgia. Noticia para no avisados: perdimos la carrera siderúrgica internacional. La gigante Acelor Mittal y la ágil ítaloargentina Ternium andan tumbando muñecos a golpe de chequera. La ventaja: grandes grupos, grandes sinergias, mejores costos, que repercuten sobre toda la cadena productiva. La desventaja: riesgo de concentración, vaya novedad.

Telecomunicaciones. Telefónica le ganó la partida a América Móvil al hacerse de Telecom Italia, y Televisa dejó claro que le sienta bien dar servicios de voz, video y datos. Éste, más que el pasado, será el año que inaugure los intentos de América Móvil y Telmex por ver cómo se juega en el tablero mundial. Y ese juego es más que el Monopoly de cartón.

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