El nuevo juguete de Slim

Swecomex, quiere aprovechar el auge de la inversión en ese sector.
Feike de Jong

Los anuncios se ven con frecuencia en los periódicos nacionales, “Se busca ingeniero petrolero”. Debe hablar inglés y estar dispuesto a cambiar de residencia. ¿Para ir adónde? Podría ser el Golfo de México, Uzbekistán o Indonesia. Rusia o Canadá también podrían ser su destino. Si el aspirante es más atrevido, puede llegar hasta Arabia Saudita o África. Los sueldos, en cualquier caso, son magníficos.

Todo el mundo quiere a los ingenieros petroleros. ¿Sucederá lo mismo con las firmas de ingeniería petrolera?

Ésta es la apuesta de Carlos Slim y su empresa Swecomex, que destaca en el mapa petrolero por haber construido e instalado la plataforma más grande construida en México, la KU-S, en la sonda de Campeche. En este momento, Swecomex tiene listos sus grandes patios industriales, al lado del río Papaloapan, en Tuxpan, en espera de una década de gran actividad en el rubro.

No es difícil hacer esa predicción. Aunque muchos dicen que la fiesta ya se acabó y que habrá que buscar fuentes alternativas de energía, a nivel global la industria petrolera no ha invertido lo suficiente durante las últimas décadas para reponer sus reservas, lo que promete detonar un gran negocio.

Matthew Simmons, banquero especializado en el sector energético, predijo en un seminario en el Harvard Business School que el agotamiento de hidrocarburos superará al calentamiento global como el mayor reto de la humanidad. Y más aún, advirtió que los mercados no están aptos para enfrentar este problema.

Un síntoma de la reorganización económica es la reciente alza en los precios del maíz. Si la demanda energética aumentó el precio de este básico, también se verá reflejada en una mayor actividad de la ingeniería petrolera.

En el mundo, Pemex no es la única compañía que tiene la presión de redoblar sus esfuerzos y salir a perforar y producir donde se pueda. Hay una escasez general de equipos de perforación, plataformas, barcos, refinerías y gente capacitada. Es una oportunidad para las empresas de servicios petroleros que van por la enorme inversión que se requiere para exprimir la última gota de petróleo de un planeta que se está quedando sin ese hidrocarburo.

Donde pone el ojo...pla
“Fue muy atinado comprar Swecomex”, dice José Antonio Barges, director del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). Slim posee esta firma a través de Carso Infraestructura y Construcción (CICSA), cuyas acciones cotizan en la BMV, y ganaron el año pasado casi 50% de su valor entre julio y diciembre (aunque de enero a diciembre perdieron 5.9%), al cerrar en 9.87 pesos. Al final de 2006, el valor de mercado de la firma era 2,267 millones de dólares (MDD). Swecomex se fundó en Jalisco en 1959. Hasta 1994, cuando la compró Slim, sólo era un proveedor de esta industria. Pero muchos la conocieron cuando empezó a ganar licitaciones de Pemex.

El gobierno del presidente Vicente Fox fue el que anunció que Pemex licitaría la construcción de 46 plataformas petroleras. Hasta ahora ha licitado 35, de las cuales Swecomex ganó ocho, incluyendo la imponente KU-S de 225 MDD. El valor de lo ganado por Swecomex es 600 MDD. Al final del proceso, la petrolera licitará 56 plataformas.

Entre 2002 y el año pasado, los precios del barril de petróleo subieron de 25 a 80 dólares. Esto detonó una angustia global sobre el combustible, pero también promovió una mayor inversión en exploración.

“Cuando escuchamos lo de las plataformas, todos aquí supimos que teníamos que entrar”, comenta Armando Rimoldi, director general de Swecomex. La empresa ya proveía a la industria petrolera de tubería, vigas y equipo de proceso, pero nunca había manejado integralmente un proyecto como el de una plataforma. “Cuando Pemex anunció que venía el proyecto de las plataformas, se le hizo la propuesta al consejo de administración de concursar”, recuerda Rimoldi.

Esto implicó transformar la empresa de ser un proveedor principalmente de intercambiadores de calor y otros equipos, a ser el contratista principal de un grupo de firmas que construyen una plataforma petrolera, organizando el laberinto de ingeniería que esto implica y negociando directamente con el cliente final, Pemex.

Para poder concursar fue necesario que Swecomex hiciera dos alianzas internacionales: una con un fabricante de plataformas y otra con una empresa de ingeniería. Rimoldi consiguió el apoyo de una firma holandesa de plataformas, Heerema, y una estadounidense de ingeniería, Paragon. “Aunque Pemex da las especificaciones de ingeniería, querían asegurarse de que tendríamos el respaldo de una compañía internacional en caso de tener alguna dificultad de fabricación o de ingeniería”, recuerda Rimoldi.

En la negociación establecieron que si había algún cambio en las plataformas, Pemex apoyaría a la empresa con la ingeniería, y que la paraestatal capacitaría a los empleados de Swecomex.

En 2003, la compañía de Slim compró los patios industriales que Bufete Industrial tenía en Tuxpan y contrató a los ingenieros que alguna vez estuvieron en esa empresa y que tenían experiencia en plataformas petroleras. La inversión necesaria para esta incursión superó los 100 MDD. Los resultados comenzaron a verse cuando ganaron la tercera y cuarta licitación que Pemex hizo para plataformas de exploración. Swecomex estaba en la jugada.

Pero en este negocio, la firma de Slim no ha estado sola. La han acompañado dos proveedoras de los principales insumos que requiere una plataforma: Solar Turbines, quien le dotó de turbinas de generación eléctrica (que significa 25% del costo), y AHMSA, que surtió una quinta parte de las 50,000 toneladas de acero que se usaron para construir las plataformas de Swecomex (que equivale a 15% del costo).

Esta incursión como contratista provocó que la firma de Slim creciera 1,000% desde 2002. Y no obstante que Pemex es el mercado natural de Swecomex, el mercado potencial está en todo el mundo. Por ello, el reto de Rimoldi es que Swecomex pueda competir en el mercado internacional.

“Al principio, quizás, no estaremos en grandes proyectos”, dice Rimoldi. “Podría ser que entremos como subcontratistas en los proyectos de los grandes contratistas norteamericanos, pero al menos ya tenemos el respaldo de haber hecho grandes plataformas en México”.

Un reto global
En sus 46 años de vida, Swecomex ha exportado equipo a todo el mundo como subcontratista. En ocasiones, la venta al exterior ha representado hasta la mitad de la producción de su planta de Guadalajara. Cuando se anunció el proyecto de las plataformas, Swecomex tuvo la visión estratégica de llegar más allá de las aguas mexicanas y entrar en el mercado internacional.

Los servicios energéticos están en uno de sus mejores momentos. La Agencia Internacional de Energía (IEA), en su reporte World Energy Outlook, predice que en el próximo cuarto de siglo las inversiones globales en energéticos serán de 20 billones de dólares para satisfacer la creciente demanda. Esto implica que las empresas del ramo energético que existen en la actualidad tendrían que repartirse alrededor de 800,000 MDD anualmente.

Este pronóstico se basa en el cálculo de que la demanda de petróleo subirá 47% entre 2005 y 2030, impulsada por la demanda de China e India. La lógica de esta predicción puede entenderse si se lee un documento del banco de inversión especializado en energéticos Simmons & Company.

Según está institución, hay 6,000 millones de personas en el mundo. Sin embargo, sólo hay 1,000 millones de televisiones; 600 millones de coches; 480 millones de teléfonos celulares, y 350 millones de computadoras. La conclusión de este elemental análisis es que hay más personas que cosas y que la tendencia actual es que cada quien tenga sus propias cosas. Eso implica la producción de más artículos de consumo. Y para consumir se necesita energía.

Mucho del dinero necesario para incrementar la oferta energética va a empresas como Swecomex, que construyen las herramientas para la búsqueda y la producción del combustóleo que define la economía moderna. “Hay mucho que mejorar en la inversión en energéticos a nivel mundial”, dice Barges, del IMCO. “Lo que va a faltar ahí son empresas”.

Luis Giusti, ex director de la petrolera venezolana PDVSA y asesor del gobierno estadounidense en materia energética y del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS), es más específico: “Cualquier empresa mexicana en el sector de plataformas tiene un futuro brillante”.

Dónde está la tecnología
Meterse a nadar en aguas internacionales no es fácil para este tipo de compañías. Incluso cuando detrás de ella está un hombre con el poder y el dinero que tiene Carlos Slim. Cuando Swecomex incursionó en este negocio, necesitaba adquirir tecnología de empresas extranjeras. Y fue al mercado global por ella.

“Lo natural fue ir con las empresas americanas, pero muchas de ellas no estaban interesadas en vendernos tecnología”, recuerda Rimoldi. Estas firmas consideraban el Golfo de México como su mercado natural y no querían un competidor local. “Pero los europeos que vieron la oportunidad de entrar en este mercado a través de nuestra empresa, eran más abiertos”.

Un problema de esta naturaleza puede ser resuelto con medidas regulatorias proteccionistas. Brasil, por ejemplo, exige que 70% de las plataformas que compra Petrobras se construya localmente. Sabe que no puede pedir 100% porque no pueden fabricar la turbomaquinaria. “Pero es una forma de proteccionismo que a mí me gustaría que tuviéramos aquí”, dice Rimoldi.

Al exigir esta proporción de insumos locales, explica Rimoldi, Brasil no necesariamente está protegiendo a una industria local. Su orientación es invitar a los grandes fabricantes internacionales a instalarse en Brasil y que así ‘derramen’ su tecnología a la mano de obra brasileña.

Sin embargo, y a pesar de las grandes oportunidades que hay a nivel internacional para una empresa como Swecomex, las mejores opciones en el corto plazo siguen estando en la paraestatal.

El amigo Pemex
Cuando empezó el proyecto de las plataformas, Pemex había planeado que 16 de ellas se construirían en patios mexicanos. Los esfuerzos de empresas como Swecomex e Ica Fluor rindieron frutos y al final construyeron 28.

Pemex ya se encuentra en una situación crítica. Su tasa de reposición en materia petrolera ha sido alrededor de 14% en el último sexenio. La producción del yacimiento gigante Cantarell cayó 15% el último año. La paraestatal tiene que compensar este declive aumentando la producción y para ello necesita más exploración. En estas dos actividades, más que necesarias, urgentes, ya tiene un proveedor más en Swecomex. Por eso no es una pregunta si la inversión en Pemex va a subir, sino cuánto.

“Si México quiere reemplazar de manera relativamente exitosa la producción de Cantarell, tendría que invertir entre 9,000 y 15,000 millones de dólares al año en la próxima década en actividades de exploración, desarrollo y producción”, dice Alejandra León, analista de Cambridge Energy Research Associates. Esta cifra puede variar con las presiones inflacionarias en equipo de perforación, debido a su escasez, y a las posibilidades del descubrimiento de nuevos yacimientos más baratos costa afuera.

Jesús Reyes Heroles, director de Pemex, calcula que se necesita invertir 15,000 MDD al año en Pemex Exploración y Producción (PEP), una gran oportunidad para Swecomex.

En tierra firme, Swecomex ya ganó una licitación para hacer 60 pozos petroleros en el sur del país, alrededor de Tabasco, por un monto de alrededor de 400 MDD. Y si las predicciones de la petrolera son acertadas habrá mucho más en los próximos años.

Durante una conferencia de prensa, Carlos Morales, director de PEP, habló de la posibilidad de subir la cantidad de pozos construidos de 200 a 1,000 por año, principalmente en el campo Chicontepec, un proyecto controvertido por los supuestos obstáculos técnicos que hay que sortear. Si no es en esta zona, las inversiones tendrán que regresar al agua, donde Pemex ya tiene la forma de llegar hasta a 1,000 metros de profundidad y donde Swecomex ya ganó experiencia y licitaciones por alrededor de 600 MDD.

Pero una cosa es hablar de inversiones y tecnologías, y otra, encontrar a la gente para implementarlas. El mismo mercado global necesita gente capacitada.

Se buscan ingenieros
Así como Swecomex puede competir por proyectos en todo el mundo, también enfrenta una competencia global para atraer talento. Aunque no hay cifras sobre los recursos humanos en la industria petrolera, hay muchos indicios de que escasean los ingenieros capacitados.

En México, la gran expansión de la industria petrolera transcurrió en los años 70 y toda esta generación está por jubilarse. A nivel mundial, comenta Giusti, casi no hay gente entre 40 y 48 años en el mundo petrolero. Un análisis del banco de inversión Simmons & Company indica que hay un gran ‘hoyo demográfico’ entre los 30 y 50 años de edad en el ramo; el petrolero se está volviendo un sector de viejos.

“He hablado con gente de las grandes petroleras y me dicen que Pemex les pide licencias para sus tecnologías, pero lo que en el fondo están pidiendo son licencias para llevarse a su gente”, cuenta el consultor energético George Baker, socio del sitio especializado Energia.com.

“Si van a Tampico, Tuxpan o Poza Rica, siempre verán anuncios para contratar soldadores”, dice Rimoldi. “Los contratan tres años, les arreglan todos sus papeles, y los traen tres veces al año a México”.

La automatización del trabajo puede mejorar este problema, pero eso funcionaría en los lugares fáciles de explotar, y de ésos cada vez hay menos. Los que quedan son los más difíciles, lo que implica necesitar a gente más capacitada.

“Va ser difícil”, predice Rimoldi. “Hay pocas fuentes de suministro de gente capacitada y muchas se siguen yendo”. Swecomex calcula que ha formado a unos 1,200 técnicos capacitados que hoy trabajan en empresas competidoras, principalmente de EU. En la actualidad tienen una alianza con el Instituto Mexicano del Petróleo y con la UNAM, además de seguir capacitando internamente.

Swecomex es una firma que tiene el respaldo de Slim. La tecnología se puede comprar, todo es cuestión de precio. En el mercado local, Pemex es un aliado que tiene una necesidad bárbara de invertir. Y en el mercado internacional, habrá una alta demanda para compañías como Swecomex si la ola de inversión previstas por IEA se cumple. Todo está listo para una expansión explosiva.

Ahora, la empresa, más que contadores, gente de relaciones públicas o economistas, requiere personal operativo que sepa manejar proyectos de una creciente complejidad. Ahí podría estar el cuello de botella, y el reto que Rimoldi y Swecomex tendrán que superar.

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