El sutil regreso del uranio

La energía nuclear vuelve a escena como generadora de electricidad en México.

La Agencia Internacional de Energía dio el banderazo de salida a un nuevo capítulo de la era atómica, al recomendar a los gobiernos que generen 20% de su electricidad vía nuclear.

Para México, adoptar esta recomendación es un tema políticamente delicado, pero forzoso. Los altos precios del petróleo, así como la disminución de sus reservas y su efecto sobre el medio ambiente, hacen irreversible la decisión.

En septiembre de 2006, el entonces secretario de Energía, Fernando Canales, presentó al por esos días presidente electo, Felipe Calderón, un proyecto para construir una nucleoeléctrica similar a Laguna Verde. El mismo contaría con dos reactores para generar 1,500 megawatts, con una inversión de 3,000 MDD. No hubo respuestas, sólo silencio.

“Eso es un error”, afirma Juan Luis François, especialista en reactores nucleares del Instituto Nacional de Ciencias y Técnicas Nucleares de Francia.

Las recomendaciones no sólo vienen del exterior. La Comisión Federal de Electricidad reconoce en el documento Costos y parámetros de referencia para la formulación de proyectos de inversión en el sector eléctrico 2006, que cada megawatt/ hora que genera Laguna Verde cuesta 540.39 pesos, contra 1,338.67 pesos de la energía vía centrales hidroeléctricas.

En México, la exploración de yacimientos de uranio, que enriquecido representa la materia prima de las centrales nucleares, se abandonó en 1982 con el cierre de la paraestatal Uranio Mexicano (Uramex).

Actualmente hay abasto suficiente para Laguna Verde, pero de reactivarse la industria se impulsaría la búsqueda de nuevas reservas. Algo vital en un entorno global donde el alza de los precios del uranio avanza a pasos agigantados.

En 2006, la producción global de uranio alcanzó las 60,000 toneladas, pero mostró un déficit récord frente a la demanda de 7%. Estimaciones de JP Morgan vaticinan que, para 2008, el déficit disminuirá a 4%, pero los inventarios estarán más bajos que nunca: sólo 14 toneladas para todo el mundo.

Para François, las altas inversiones que requiere México para instalar nuevas nucleoeléctricas se pueden cubrir con inversión privada a través de Pidiregas. La solución descansa, por ahora, sobre los escritorios de Los Pinos.

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