Golf, pasión aristócrata

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Andrea Lehn

Surgió en Escocia en el siglo XV, y a partir de ese momento ganó adeptos a un ritmo vertiginoso. En el siglo XVII se volvió la pasión de la aristocracia londinense, que comenzó a practicarlo en pleno centro de la ciudad. En sus horas de entretenimiento rompían, entre otras cosas, puertas y ventanas, hasta que el gobierno inglés tuvo que intervenir y restringir su práctica a campos abiertos.

El golf en México vive un momento de esplendor. De cinco años a la fecha, sus aficionados aumentan gracias a un fenómeno que Fernando Eraña, director de la Federación Mexicana de Golf, llama “el efecto Lorena Ochoa”, todo un parteaguas en el golf nacional.

Esta joven mexicana es considerada la segunda mejor jugadora del mundo, después de la sueca Annika Sörenstam, y tan solo en este año, Lorena lleva ganados cerca de 2 millones de dólares en premios. Pero el suyo no es el primer nombre mexicano que suena en el exterior: el amateur Juan Antonio Estrada, en los años 60, destacó a nivel internacional, así como Víctor Regalado o Rafael Alarcón (hoy entrenador de Lorena). En la actualidad existen jugadores profesionales que pronto podrían obtener importantes logros en torneos internacionales, tal es el caso de Jorge González, Ricky Carrillo, Óscar Fraustro o José Trawitz.

Los principales torneos que se organizan en México son el Nacional de Parejas, el Nacional de Interclubes y una serie de competencias nacionales infantiles y juveniles, los cuales, además de ser importantes localmente, también se convierten en el trampolín perfecto para las ligas internacionales.

Según lo define Fernando Eraña, se trata de un deporte mucho más mental que físico; estrategia y concentración son conceptos clave. Sin embargo, para ser un buen jugador es necesario tener una Golf Express. Palmas 265, Lomas de Chapultepec. Tel. 5202-8932, golfexpress.com excelente condición física: el jugador de golf está alrededor de cuatro horas de pie, caminando y en permanente tensión.

Por supuesto, hay golpes de golf que recorren el mundo, pero el más famoso hasta ahora es el que Alan Shephard dio sobre la superficie lunar en 1971.

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