Richard Barczinski, un estratega brillan

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Leonardo Peralta

Brasil no era un país que sonara en el mundo de la joyería (dominado por marcas nacidas en Europa), pero un inmigrante alemán llamado Hans Stern decidió iniciar en 1945 un negocio que ha logrado colocar el nombre de ese país como uno de los más importantes en cuanto a diseño de joyas. Richard Barczinski, actual presidente de la reconocida firma H. Stern, guía el legado del venerable Hans hacia una nueva época donde la globalización y el cambio en los estilos de vida determinan nuevas formas de crear y usar joyas.

¿Qué tan difícil ha sido para una casa brasileña establecerse en el entorno mundial de la joyería?
Al principio la distancia entre nosotros y los mercados representaba un problema, pero las nuevas tecnologías de comunicación nos permiten estar al tanto de las últimas tendencias y procesos de manufactura. Además, los cambios en las políticas comerciales de Brasil han permitido desarrollar con mayor agilidad operaciones comerciales de importación y exportación.

¿Cómo han cambiado las tendencias en el diseño de joyería en los últimos años?
Solíamos ser una empresa con diseños conservadores, atemporales y para ocasiones especiales. Sin embargo, hace 10 años nos dimos cuenta de que nuestros consumidores (eminentemente del género femenino) buscaban accesorios que reflejaran el gusto de una mujer en una gran diversidad de situaciones laborales y sociales. La joyería se concentró en lograr objetos versátiles para un estilo de vida más activo.

También ha cambiado la forma de comprar joyería, ¿no es así?
Antiguamente, la decisión de compra de una joya la tomaba el hombre (el esposo, pareja o familiar). Hoy día más y más mujeres son quienes las compran, lo cual implica un gran cambio en su diseño. Además, las piezas tienden a ser más discretas, más sofisticadas y menos ostentosas.

¿No implica cierto riesgo crear joyería pensando en la moda de cada temporada?
La dinámica de la moda cambia constantemente, pero la industria de la joyería posee ciclos más pausados que requieren productos más atemporales. Por ello hemos decidido emplear materiales diferentes (como el cristal) en algunas de nuestras colecciones, lo cual mantiene al mismo tiempo la versatilidad de las piezas y asegura su vigencia por un lapso mayor.

¿Cómo mantiene H. Stern su nivel frente a la cada vez más provocadora competencia?
H. Stern es una empresa que conserva un sistema de producción integrado: desde la adquisición de las gemas y los metales hasta la manufactura de cada joya, todo es cuidado por el personal de la empresa. En una época llegamos incluso a poseer minas para controlar la calidad de los metales preciosos con los que trabajábamos. Y aunque ya no mantenemos dicha operación, hemos desarrollado aleaciones propias como el noble gold, que empleamos en nuestros productos. Además, tenemos un agresivo programa de capacitación para formar joyeros especializados.

¿Cuál es el mensaje que H. Stern quiere llevar en los años por venir?
Queremos dar a nuestros clientes placer y satisfacción a través de la joyería.

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