Adiós Orozco

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Sara Brito

Si en la exposición que hubo hace seis años en el Museo Tamayo se privilegiaba la idea del juego (con piezas como la mesa de billar, o la de ping pong con estanque –ping pond–), esta vez va más sobre el carácter escultórico de la obra de Gabriel Orozco, explica Patrick Charpenell, curador de la exposición del artista plástico mexicano en Bellas Artes.

Fotografías, esculturas y pinturas tienen un elemento común, "los pequeños gestos sobre el tiempo, que crean una nueva situación sobre el espacio", dice Charpenell. Como ejemplos están la fotografía Aliento sobre piano o la marca de las manos del artista sobre arcilla en Mis manos son mi corazón.

Esta retrospectiva además de ser un paseo para conocer mejor al artista más internacional de México, también servirá para apreciar su nueva fase pictórica, así como para ver, tal vez por última vez fuera de Filadelfia, la obra Papalotes negros. "Nos dijeron que será la última vez que la dan en préstamo".

Gabriel Orozco
Museo del Palacio de Bellas Artes, Ciudad de México.
Hasta el 25 de febrero.
En el Museo Metropolitano de Nueva York,
del 15 de mayo al 3 de septiembre.

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