Efecto alebrije

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Feike de Jong

La Banda Jilguero toca bajo cielos nublados. Los jóvenes montan toros. El público con sombreros ríe y platica entre sí en zapoteco. Pero no todo está bien en Teotitlán del Valle, Oaxaca. “Está muerto”, dice Abel Jiménez, regidor de este pueblo con 8,000 habitantes, donde desde antes de la Conquista se fabrican tapetes zapotecos, reconocidos internacionalmente.

La crisis política en la capital oaxaqueña causó un desplome en el turismo, y con ello, la caída en 80% de las ventas de tres grandes centros artesanales: Teotitlán del Valle (tapetes), San Bartolo Coyotepec (barro negro) y San Martín Tilcajete (alebrijes).

En estos pueblos, alrededor de 75% de los habitantes depende de la venta de artesanías. “La gente aquí está acostumbrada a sobrevivir en tiempos difíciles, pero esta vez es mucho peor”, dice una vendedora en Teotitlán, donde los precios bajaron ya 50% en los últimos cuatro meses.

En el mercado de San Bartolo, habitado por 6,000 personas, estiman un desplome similar, tres de cada cuatro locatarios ya ni siquiera abren.

San Martín Tilcajete parece menos afectado. Sus alebrijes se venden fuera de Oaxaca y en el extranjero, además los artesanos de ese pueblo, con 1,800 habitantes, son más disciplinados para mantener sus precios. “¿Para quién voy a bajar los precios? Normalmente llegan cuatro o cinco turistas al día para ver mi taller, y en las últimas tres semanas no hubo nadie”, dice Jacobo Ángeles, uno de los principales fabricantes del pueblo.

Los artesanos jóvenes salen a EU para huir del desplome económico. La recuperación tardará en llegar. Por ahora esperan que quienes buscan buenas ofertas se acerquen al lugar.

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