De regreso

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Pilar Melero de la Cámara

“México es un país que nos interesa mucho a largo plazo”, afirma Christian Blankaert, director general de Hermès, la firma francesa de alta costura y accesorios de lujo que recientemente reabrió su boutique en la arteria capitalina de la moda, Masaryk.

Fundada en 1837 por Thierry Hermès, la casa francesa se dedicó en sus inicios a la talabartería ecuestre (monturas, bridas, botas), pero luego se diversificó a prendas y accesorios que ahora suman 14 familias de productos como relojes, perfumes y hogar.

Con sólo dos tiendas en el país (ambas en el DF) la firma vende anualmente casi 7 MDD, gracias a su catálogo prêt-à-porter para hombres y mujeres de clase media alta. “Queremos duplicar esta cifra en los próximos cinco años”, asegura Blankaert. Para ello, abrirán en Guadalajara y Monterrey, según evolucione la ‘situación política y económica del país’. En la tienda de Masaryk un bolso de piel puede costar hasta 80,000 pesos, sin embargo Blankaert asegura que son precios ‘un poco menos elevados que en EU’.

En 2005 Hermès, con 249 tiendas en el mundo, creció a escala global 7.5%, con ventas por 1,428 millones de euros (1,790.2 MDD), cifra que puede parecer modesta frente a los 10,000 MDD que marcan la barrera de los gigantes del sector (Louis Vuitton o Gucci).

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