No más fósiles

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Marco Appel / Berlín

Alemania ya no quiere depender de combustibles fósiles. Hoy importa de Rusia y los países árabes 75% del petróleo y gas que consume, y el porcentaje tiende a subir. Para contrarrestarlo invertirá 51,000 MDD en la generación de energía renovable en los próximos seis años.

Hoy Alemania adquiere 11% de la electricidad que consume de fuentes renovables. “Es la única forma de alejarnos de la trampa de la dependencia energética”, afirma Johannes Lackmann, presidente de la Federación Alemana de Energías Renovables (BEE, por sus siglas en alemán).

Dentro de 14 años, 20% del consumo eléctrico vendrá de fuentes alternativas como la eólica, geotérmica, hidroeléctrica, biológica o solar, que en 2005 significó a Alemania un mercado de 21,000 MDD, dio empleo a 170,000 personas y evitó la emisión de 84 millones de toneladas de bióxido de carbono. “Los políticos no promueven esto por el ambiente, sino por votos; crean más empleos que la energía convencional”, dice Stephan Wrage, presidente de la empresa SkySails.

Si Alemania invierte suficiente, afirma la BEE, importará 25% menos gas, petróleo, uranio y carbón en 2020. “Es más caro transportar del Sahara energía solar”, exclama Wrage.

La Agencia Internacional de Energía estima que la energía renovable será 2% del total en 40 años, pero en Alemania ya representa 4.5%.

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