Puntada veloz

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Nora Vasconcelos

Mario Villanueva Coronado tiene más de 60 años al frente de uno de los 934 establecimientos de sastrería y confección de ropa a la medida que aún subsisten en el país. Pero en menos de tres años, dos franquicias (Arréglalo y Cosette) han abierto 48 unidades y esperan crecer a 100 establecimientos al final de 2007.

En busca del mercado de “la gente que siempre anda de prisa”, la franquicia Arréglalo surgió en 2004 y en menos de dos años cuenta con 33 unidades, “adaptamos el concepto (de sastrería) al ritmo de vida actual en el que la gente necesita todo rápido y bien hecho”, explica Araceli López Dacosta, directora de Comercialización.

Cada día reciben unas 700 prendas para hacerles dobladillos, ojales, ajustes en cierres y pegar botones, en menos de una hora. La franquicia, que requiere inversión inicial de 400,000 pesos, espera alcanzar 70 puntos de venta para el cierre de 2007. Y no descarta la posibilidad de expandirse, probablemente a Centroamérica.

Cosette surgió en 2002 como una ramificación de una empresa de uniformes establecida en Veracruz y en 2004 se convirtió en franquicia con costo de 350,000 pesos. Ahora cuenta con 15 unidades, donde reciben unas 650 prendas al mes, cuentan con planes de cliente frecuente (una compostura gratis por cada nueve pagadas) y, según Arturo Aguilar, director general, esperan abrir otras cinco al cierre de 2006 y llegar a 30 en 2007.

Efrén López Serrano, presidente de la Asociación Nacional de Sastres, señala que el éxito de estas franquicias se debe a sus inversiones en maquinaria de punta que les permite ofrecer servicios de arreglo de ropa a mayor velocidad.

Sin embargo, apunta el sastre Villanueva, siempre habrá clientes que prefieran la ropa sobre medida, “es allí donde los sastres todavía tienen mucho por hacer”.

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