Un idealista orgánico

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María del Pilar Martínez

Todo inició en 1994 en un programa gubernamental para masificar los biofertilizantes y sustituir los químicos de alto costo económico y ambiental. Pero un recorte en la Secretaría de Agricultura sacó a Marcel Morales y sus investigaciones del sector público, para crear la empresa Biofábrica Siglo xxi, que este año fertilizó más de 100,000 hectáreas (con ventas por 13 mdp), una superficie que espera triplicar en 2007.

Hace una década, Morales quería dar asesoría a través de un despacho de agrónomos, pero al conocer más los biofertilizantes en el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias, descubrió que con la combinación de bacterias y hongos lograba rendimientos “30% arriba de los fertilizantes químicos”, relata.

Hoy su fórmula de azospirillum brasilensis y micorniza se comercializa con la marca Biofer, un producto 90% más barato, dice, que cualquier abono químico. “Con 200 pesos se puede fertilizar una hectárea de maíz”. El secreto, explica, es que su producto “fertiliza la semilla, no el suelo”.

Gracias a convenios con gobiernos de los estados, Biofer fertilizó en su primer año (2004) 12,500 hectáreas, para 2005 fueron 30,000. “Nuestro campo se puede ampliar de manera significativa si consideramos que en México, en los ciclos anuales, se siembran hasta 20 millones de hectáreas”, señala Morales.

Biofer se produce en Cuautla, Morelos, a donde acuden varios distribuidores privados y se surte del fertilizante a las tiendas de Diconsa.

Además elabora fertilizantes ad hoc para gobiernos estatales. Es el caso del rizobium etli, una bacteria que dota de hasta 40% más proteínas a cultivos como el frijol, y que Morales vende al gobierno de Zacatecas, donde ese cultivo alcanza 800,000 hectáreas.

Biofábrica no sólo vende el producto, también da capacitación a técnicos y hace pruebas de validación en campo.

Para Morales, la investigación en biofertilizantes va más allá de un negocio, se trata de un compromiso moral: “Hay quienes defienden su tierra y el suelo por razones éticas y culturales, Biofer les ofrece a ellos esa alternativa”.

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