A río revuelto

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Nora Vasconcelos

El encarecimiento del maíz y la tortilla puso bajo la lupa del Gobierno a firmas como Cargill, Maseca y otras de la cadena de producción maicera; en tanto, empresas como Monsanto aprovechan la coyuntura para poner de relieve su agenda.

Actualmente, México es deficiente en más de 10 millones de toneladas de grano, pero para Monsanto el problema sería menor si se permitiera el uso de semillas genéticamente modificadas. “Con ello se reducirían considerablemente la importación y los incrementos de precio”, señala Jesús Eduardo Pérez Pico, director de Desarrollo de Tecnologías para la región Latinoamérica Norte.

Desde hace años, Monsanto, Dupont y otras empresas cabildean para que en el país se apruebe el uso de semillas genéticamente modificadas o ‘biotecnológicas’. “Hoy se siembran más de 35 millones de hectáreas de maíz biotecnológico en el mundo y aquí todavía no podamos hacer un solo experimento”, se queja Pérez.

Según Monsanto –que en 2006 reportó ventas globales por 7,300 MDD– en México se siembran 8 millones de hectáreas de maíz, de las que sólo en 1.7 millones se usa maíz híbrido mejorado (no transgénico).Con estas variedades en Sinaloa se obtine rendimientos promedio de 9.5 toneladas por hectárea; pero en Jalisco con semilla de maíz convencional e híbrido sólo se producen 5.5, precisa.

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