La fusión perfecta

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Jack y Suzy Welch

PREGUNTA: ¿Cuál es el ciclo temporal correcto para las fusiones y adquisiciones (FyA)? ¿De qué manera hay que prepararse para la integración? ¿Qué haría usted en los primeros 30 días después de cerrar el acuerdo?
BERNHARD KLINGER, LINZ, AUSTRIA.

RESPUESTA: En otras palabras ¿cómo hacer para evitar que fracasen estas operaciones? Si bien el crecimiento orgánico recibe los mejores elogios de la prensa, con todo y su carga de sangre, sudor y lágrimas, las FyA siguen siendo la herramienta más veloz y más poderosa para acrecentar la competitividad de una compañía.

No existen normas establecidas para las FyA. Aunque ya tienen medio siglo de vida a nivel internacional y ya hay millares de ejemplos de los cuales aprender, las compañías inmersas en una fusión siguen estropeando sus planes con demasiada frecuencia. Y para completar las cosas, muchas personas que han vivido el proceso sienten que es la muerte y que alteró fuertemente sus vidas.

Con todo, ninguna empresa debe eludir la posibilidad de una FyA, y no parece que usted intente hacerlo. Por eso le damos nuestra lista de consejos para evitar las seis trampas más comunes.

1. Tenga cuidado con una ‘fusión de iguales’. Aunque la idea es noble, la realidad es un verdadero lío. Si las compañías que están por fusionarse son tan iguales, ¿por qué cada parte debe adoptar las prácticas, normas y empleados de la otra? La mayoría de los acuerdos son estropeados por esa pregunta, pues los equipos pasan meses discutiendo sobre quién está a cargo en realidad.

2. Reconozca que el ajuste cultural de las dos empresas es tan importante, o más aun, que el ajuste estratégico. Causa gran entusiasmo cuando una fusión o adquisición tiene perfecto sentido en materia de productos, tecnologías y cifras. Pero eso puede acabar mal si las dos compañías operan con valores diferentes. Hay culturas corporativas que no combinan, sino que entran en combustión.

3. Huya a toda velocidad si descubre que está a punto de convertirse en rehén. Cuando una firma tiene gran deseo por adquirir a otra, hará muchas concesiones. Y puede descubrir, al final de las negociaciones, que cedió tanto que la compañía adquirida está virtualmente fuera de su control. ¿Para qué pagué tanto por algo que realmente no poseo?

4. No tenga miedo. Cuando se trata de una integración, la audacia es el enfoque más sensato. En un mundo ideal, el proceso de integración debe concluir al momento del cierre, y con certeza 90 días después. De no ser así, la incertidumbre puede tornarse en inercia o en miedo, y ambas afectan la moral y las operaciones.

5. No sucumba al ‘síndrome del conquistador’ al avanzar sobre su nuevo ‘territorio’ instalando a sus empleados por doquier. Una de las razones que lo llevaron a esta aventura fue la posibilidad de multiplicar el talento a su alcance. Para que la nueva compañía prospere, necesita el mejor equipo, incluso si esto significa dejar ir a algunos de los miembros de su grupo.

6. No pague demasiado. No estamos hablando de 5%, sino de bonificaciones de 20 a 30%, que con frecuencia ocurren en el calor del acuerdo, el frenesí negociador avivado por los postores y bancos de inversión. Recuerde: no existe el mejor acuerdo posible, sólo el deseo apasionado de alcanzarlo.

Sabemos que es difícil evitar seis trampas en la turbulencia de estos procesos. Pero si cae en una o dos durante las negociaciones, admita su error y retome el camino. El crecimiento orgánico es bueno, pero una FyA puede añadir real poder de fuego a su arsenal de desarrollo.

The New York Times Syndicate

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