Europa busca jubilados

En el Viejo Continente existen 24,000 jubilados que asesoran a empresas y nuevas generaciones; Francia recluta a adultos mayores para reincorporarlos como consultores y auditores.
Los ejecutivos jubilados comparten su experiencia y conocimi  (Foto: )
Marco Appel
BRUSELAS, Bélgica -

Gilbert Camilleri acababa de jubilarse cuando, navegando por internet, vio que una asociación en París necesitaba de alguien que se encargara de la comunicación, un campo que conocía como la palma de su mano.

Camilleri es hoy el jefe de comunicación de la asociación Encuentro de Generaciones para el Empleo y la Empresa (EGEE), un organismo público francés de interés social que brinda a pequeños proyectos empresariales la asesoría de 2,714 jubilados voluntarios y expertos en diversos ámbitos, cuya sola motivación es ‘la pasión de transmitir su experiencia’.

Fue a partir de los años 80 cuando el reclutamiento de jubilados comenzó a crecer en Europa.

Sin embargo, frente a la actual crisis mundial de talentos, el hecho de que los retirados compartan todos sus conocimientos, capacitando a las nuevas generaciones, ha ganado una importancia estratégica para la estabilidad de la economía a nivel global, afirma un reciente estudio de Manpower, la firma estadounidense de recursos humanos con presencia en 78 países.

En Francia, donde la sociedad envejece rápidamente, como en toda Europa, no se han cruzado de brazos (en este continente hay un jubilado por cada cuatro en edad productiva). Es el caso de EGEE, que, como otras asociaciones, está reclutando cuadros ejecutivos retirados para reintegrarlos a la vida laboral como consultores en materia de gestión administrativa, servicios jurídicos, montaje financiero, planes de negocios, informática o mercadotecnia.

Realizan también auditorías para evaluar los procedimientos de calidad de los negocios, en vista de futuras certificaciones de excelencia, y forman al personal interno que se ocupa posteriormente de dichas tareas.

EGEE, que genera 2.8 MDD anuales y recibe 4% de subvenciones del gobierno francés, factura a sus clientes únicamente los costos de desplazamiento del consultor y los gastos administrativos. “Sólo intervenimos en empresas que no tienen medios para costear una consultoría comercial y en dominios que no son tratados por ese sector”, comenta Camilleri, “nuestros consultores tampoco sustituyen al jefe de empresa en la toma de decisiones ni ocupan el lugar de un asalariado”.

Este servicio ya tiene demanda en el extranjero. A petición de la Comisión Europea, 25 asociaciones similares de 17 países de la UE crearon, hace ocho años, la Confederación Europea de Servicios de Expertos Jubilados (Ceses, por sus siglas en inglés, ww.ceses.net), con sede en Bruselas. El organismo tiene 24,000 consultores, participa en programas en 158 países, con un promedio de trabajo anual equivalente a 5,000 días de actividad, de los cuales 12% en América Latina, gracias a los fondos europeos destinados a la ayuda al desarrollo y a la promoción de inversiones.

En 2007, por ejemplo, jubilados holandeses, franceses y alemanes que instalaron una representación permanente en Bolivia, apoyaron el florecimiento de negocios locales, a los que capacitaron en técnicas forestales, de producción de vino y licor, o la implantación de una lavandería industrial.

En nuestro país, el Ceses asesoró el año pasado a Piel y Calzado de México, en León, Guanajuato, y a Artesanías Latinoamericanas e Imprentas Jalisco, entre otros. Actualmente, en tierras aztecas existen representaciones de tres asociaciones de consultores jubilados, dos francesas y una alemana (ECTI,
AGIR y SES).

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