Los bancos que todos quieren

El sector financiero discutirá esta semana cómo mejorar la tarea de los bancos.
Convención bancaria
Verónica García de León y Adolfo Ortega

Esta semana, los banqueros celebrarán en Acapulco su convención número 70 y, como siempre, estarán presentes personalidades del mundo político y financiero. Probablemente también recibirán una serie de reclamos que ya parecen formar parte del evento.

Las críticas al sector financiero son variadas, desde la baja cobertura de sus servicios, hasta las comisiones que cobran por los mismos, pero la polémica este año girará en torno a la falta de competencia en la actividad bancaria.

Las opiniones negativas no aplican por igual a todos los productos del sector. Por ejemplo, el crédito hipotecario es de los que se salvan. A pesar de que los cuatro bancos más grandes (Banamex, BBVA-Bancomer, Santander y HSBC) concentran 74.1% de las hipotecas del sector, sólo tienen 18.8% del universo de préstamos concedido por bancos, sofoles y gobierno.

En cambio, en el financiamiento vía tarjeta de crédito es perceptible una menor competencia. Ahí, los mismos cuatro bancos ostentan cerca de 90% del total, y prácticamente no hay más opciones.

Aunque los banqueros aseguran que sí hay competencia, eso lo determinará la Comisión Federal de Competencia (CFC), a partir de un estudio sobre la competencia en ese sector, que prepara desde el año pasado, con base en información pública.

Como no es una investigación formal, la CFC no puede exigirle información a los bancos. Su intención, por el momento, es conocer cómo opera el sistema en materia de competencia, y si detecta indicios de que ésta falta comenzará una indagación.

La Asociación de Bancos de México encargó su propio análisis a las consultoras Deloitte y Cap-Gemini, pero sólo sobre tarjetas de crédito. Se espera que ambos estudios ya sean públicos cuando esta edición esté en circulación.

La banca es uno de los sectores más sensibles de cualquier economía. Si bien es cierto que hay que promover la competencia en el sistema, se debe cuidar también que los jugadores que salgan del tablero no pongan en riesgo los recursos de los ahorradores y de los contribuyentes.

"Lo que a nosotros nos interesa como autoridad", dice Agustín Carstens, secretario de Hacienda, "es que esto se haga en un marco de competencia donde no haya abusos".

Pero también se dice preocupado porque los bancos estén fuertes y bien capitalizados.

Expansión

preguntó a quienes conocen este sector cómo podría mejorar el sistema bancario. Con esta base, los editores armamos las propuestas de este informe. MÁS PARTICIPANTES
Y DE DISTINTA NATURALEZA
La banca en México sigue teniendo una cobertura muy limitada. El crédito al sector privado apenas representa 16% del tamaño de la economía, superado ampliamente por países de la región como Costa Rica (31%), Brasil (32%), El Salvador (38%) y Chile (62%).

La estrategia del gobierno para dinamizar la actividad fue aumentar el número de bancos y así bajar los precios del sevicio y ampliar el mercado. Esto no ha sucedido con la rapidez que se esperaba. En la segunda mitad de los 90, se autorizaron 10 nuevos bancos, pero el grado de concentración de los más grandes no se modificó. En una década, este grupo sólo tiene 7% de los créditos otorgados.

En 2006 se autorizaron otros 13 bancos, entre ellos, el de la mayor tienda detallista del mundo. "Un participante con el perfil de Wal-Mart le va a meter mucho dinamismo al mercado de crédito de las familias", dice Carstens. "Pensamos que fue una decisión que iba en la dirección de facilitar la bancarización y profundizar la competencia".

Muchos de los nuevos jugadores aún no están operando, pero hay indicios de que su asimilación al sistema será lenta. "En número, el incremento de competidores fue de 40%, pero el impacto en la capitalización del sistema fue menor a 4%", señala David Olivares, vicepresidente de Instituciones Financieras para América Latina de la calificadora Moody’s.

Aunque en términos generales los niveles de concentración se han mantenido estables pese a la entrada de nuevos jugadores, la situación cambia según el tipo de crédito.

En financiamiento para adquisición de vivienda o vehículos, por ejemplo, las sofoles sí han metido presión a los bancos. Pero en el rubro de tarjetas de crédito, las cuales sólo los bancos pueden emitir, la competencia brilla por su ausencia.

Marcos Ávalos, coautor del estudio Competencia bancaria en México elaborado para la CEPAL, cree además que si se fomenta la competencia con otros intermediarios financieros la banca reducirá sus márgenes de intermediación.

1. Permitir que nuevos agentes financieros y no financieros ofrezcan productos bancarios. Por ejemplo, algunas cadenas comerciales podrían ofrecer tarjetas de crédito de aceptación general.

2. Replantear el capital mínimo exigido a los nuevos bancos. En la actualidad es equivalente a 0.12% del capital del sistema bancario. Pero en la medida en que crece el sector ese porcentaje aumenta también en términos absolutos y puede convertirse en una barrera de entrada.

MEJOR INFORMACIÓN
Y MÁS CULTURA FINANCIERA
Las barreras a la competencia también son resultado de programas y planes de crédito que limitan la movilidad de los consumidores. La falta de información comparable sobre los servicios bancarios y los paquetes de servicios financieros aumentan los costos de cambiar de proveedor y hacen más difícil la entrada de nuevos jugadores.

No existe información detallada sobre la movilidad de los clientes del sistema bancario, pero la OCDE cree que se puede tomar como referencia el sistema de pensiones, dado que los bancos con mayor participación en préstamos personales también poseen las afores más grandes. Además, estas afores administran las pensiones apoyados en la infraestructura, la marca y los servicios empaquetados del negocio bancario.

En el sistema para el retiro, el gobierno primero promovió la entrada de nuevos jugadores. Luego, afinó la calidad de la información que le llega a los usuarios y, por último, facilitó los trámites para que los trabajadores se cambiaran de afore.

A pesar de estas medidas, un estudio reciente de la CFC reveló que el sistema de pensiones en México aún se caracteriza por sus altas comisiones, y que está lejos de reflejar un entorno de competencia. Las empresas más grandes mantienen su participación intacta y siguen cobrando mayores comisiones que las de los nuevos participantes.

Los trabajadores no responden a los precios menores, por lo que las afores más grandes no tienen incentivos para bajar sus comisiones. De hecho, sus ganancias las anima a invertir más en publicidad y promoción, en especial porque ahí encuentran importantes economías de escala.

Este desinterés puede deberse a que los trabajadores consideran compleja y confusa la información sobre su pensión, y a que las comisiones y los cargos que hacen las afores no siempre son comparables.

El diagnóstico se puede extrapolar al sistema bancario. "Si la gente no está consciente de lo que paga y de lo que podría pagar en otro lado, no se va a mover", advierte Ávalos.

3. Dar mayor transparencia a las comisiones por servicios bancarios. Banxico ya obliga a los bancos a informar el Costo Anual Total (CAT) de sus créditos, pero todavía hay mucho por hacer, pues este indicador no esclarece totalmente los costos. En el caso de la tarjeta de crédito, por ejemplo, este costo se calcula basado en hábitos supuestos del deudor, y podría quedar muy lejos de la realidad de muchos usuarios.

4. Promover la cultura financiera. Como en el caso de las afores, la complejidad del tema desanima a muchos usuarios a adentrarse en él. Cuando se inauguró el Museo Interactivo de Economía, el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, dijo que revisaron los planes de estudio de primaria, secundaria y preparatoria y que no encontraron nada relacionado con el sistema financiero. La Secretaría de Educación Pública (SEP) podría incorporar información útil sobre estos temas en los programas de educación elemental para los usuarios del sector bancario del mañana.

MENOS LADRILLOS Y MÁS INTERNET
¿Cuántas veces ha tenido que buscar un cajero automático de su propio banco, a pesar de tener enfrente uno de la competencia, para evitarse el pago de la comisión? El número de cajeros automáticos es una de las ventajas que ofrecen ciertos bancos a sus clientes, pero esa infraestructura está altamente concentrada y la convierte en un incentivo para que los bancos más grandes prefieran explotar su red y la conviertan en una barrera de entrada al limitar el acceso a los clientes de los bancos pequeños o nuevos.

"Los bancos más grandes dificultan el acceso a los clientes de los pequeños incrementando los costos y complicando las transferencias electrónicas, de nóminas o de cargos directos", revela un estudio elaborado en octubre del año pasado por el Comité de Competencia de la OCDE acerca del sector bancario mexicano.

Las instituciones de mayor tamaño tienden a establecer comisiones interbancarias relativamente altas y dificultan los traspasos de dinero a los clientes de otros bancos. "Estas prácticas", continúa el estudio, "inducen a los clientes a realizar estas transacciones en sus propios bancos y animan a los clientes de otros bancos a abrir una cuenta con ellos".

5. Promover la participación de otros proveedores de estos servicios no asociados con los bancos. Esta medida puede ejercer una presión importante en los bancos para reducir los precios e incrementar la calidad del servicio.

6. Aumentar el papel de las transferencias y los pagos por medios electrónicos, por ejemplo, reduciendo las comisiones interbancarias. Esto disminuirá la importancia de la infraestructura física, como las sucursales, en la competitividad de los servicios bancarios y proveerá incentivos para reducir los precios, así como para innovar y mejorar la calidad del servicio.

7. Mantener la presión en los bancos para que sigan bajando las comisiones interbancarias por los pagos con tarjeta. A pesar de que han disminuido en los últimos meses, todavía siguen siendo altas si se comparan con estándares internacionales.

8. Dar a los trabajadores la libertad de poder elegir el banco donde quieran recibir sus pagos electrónicamente. Esta medida bajará los costos de intercambio y aumentará la elasticidad de la demanda de los servicios bancarios asociados.

MÁS CERTEZA JURÍDICA
Cuando sucedió la crisis financiera a mediados de los 90, el pago de las deudas era casi imposible por las altas tasas de interés. Sin embargo, también se puso en evidencia que México no contaba con una buena cultura de pago.

Desde entonces se han realizado cambios a las leyes que dan mayores garantías a los acreedores de recuperar sus créditos, pero el sistema legal aún es ineficiente y costoso. "No es una alternativa útil para resolver los problemas de crédito", apunta un estudio de la calificadora Standard & Poor’s publicado en enero pasado.

La calificadora, citando datos del Banco Mundial, dice que en México se requieren 37 procedimientos para demandar legalmente el cumplimiento de un contrato de crédito, los juicios duran en promedio 421 días, y el acreedor debe gastar en el proceso el equivalente al 20% del monto del adeudo. El promedio de la OCDE es de 20 procedimientos, 226 días y 11% del adeudo.

9. Agilizar el sistema legal que permite a los bancos recuperar los créditos que otorga. Mejorar estos procedimientos y hacerlos más baratos conviene también a los usuarios cumplidos, pues disminuye el riesgo y eso se refleja también en las tasas de interés de los créditos que están al corriente.

10. Permitir y fomentar que los bancos adopten nuevas fórmulas que han probado su éxito en el otorgamiento de créditos. Un ejemplo son los préstamos solidarios que usan las microfinancieras, en donde se otorga un crédito individual siempre y cuando se solicite como parte de un grupo; y si uno de ellos deja de pagar, el resto debe compensar la pérdida.

MÁS ESTABILIDAD Y MENOS DESEMPLEO
Una de las claves principales para que se desarrolle el sistema financiero en el país es que se mantenga la estabilidad económica. Si hay certeza de que el entorno no cambiará radicalmente en el futuro, los consumidores se animan a tomar créditos.

Durante los últimos tres años, México ha vivido en un ambiente de menores tasas de interés, índices de inflación de un solo dígito, tipo de cambio y perspectivas económicas estables. A pesar de que las empresas mantienen su preferencia por pedir crédito a sus proveedores y de que la penetración de la banca sigue siendo muy baja en México, esto ha aumentado la actividad bancaria.

11. Mantener la estabilidad económica. El otorgamiento de créditos a largo plazo y con tasas de interés bajas sólo es posible en entornos económicos estables, tanto en inflación, como en empleo.

MÁS BURÓS DE CRÉDITO
Entre las disposiciones adoptadas después de la crisis bancaria destaca una que obliga a los bancos a consultar el historial crediticio del posible deudor antes de entregar un préstamo. Pero muchos usuarios no cuentan con antecedentes crediticios en el sector formal, lo que les limita el acceso a préstamos de los bancos.

12. Nuevas prácticas para crear historial crediticio. Para los que no tienen historial crediticio, se podrían adoptar temporalmente ciertos criterios, como considerar los pagos que se hayan hecho en el pasado a una casa de empeño, el pago de impuestos, o de ciertos servicios como la luz, la renta y el agua.

13. Promover nuevos burós de crédito. Aunque existen muchos usuarios que no tienen registro en el Buró de Crédito del sistema bancario formal, estos obtienen créditos en otra parte, por ejemplo, de sus proveedores. Un Buró de Crédito formado por los proveedores de las tiendas de abarrotes, por ejemplo, le abriría el camino a estos deudores para acceder a otras fuentes de financiamiento.

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