El Canal de Panamá

-
Jonathan Heath

El próximo 22 de octubre, el pueblo de Panamá votará en un referéndum nacional si quiere o no ampliar el canal con un tercer juego de esclusas. De aprobarse, podrá navegar por el canal una nueva generación de barcos llamados post-panamax, que hasta ahora no lo podrían hacer. El costo del proyecto, que durará ocho años, sería de 5,300 millones de dólares y debería estar listo para la celebración de los 100 años del Canal.

La República de Panamá nació en 1903, apenas hace 103 años, cuando se independizó de Colombia. En los años subsecuentes a una guerra que sostuvo Colombia, Estados Unidos le propuso la construcción de un canal, que lo visualizaba más que nada para uso militar. A raíz de la negativa del gobierno colombiano, Panamá decidió independizarse y aceptar la propuesta. Por lo mismo, desde su nacimiento como república, Panamá ha sido identificado con esta gran obra y con el arreglo de un área monetaria común con Estados Unidos, que le permitió utilizar el dólar como moneda de curso legal.

Después de muchos años de construcción, el Canal se inauguró en 1914 con dos series de esclusas y desde entonces se ha convertido en uno de los pasos más importantes para navegar entre los océanos Pacífico y Atlántico. Hoy es usado por más de 14,000 barcos al año y el sector portuario crece a una tasa sostenida en exceso de 20% anualmente. Aunque el Canal por sí solo ya representa 4.9% del PIB, el servicio de transporte marítimo y otras actividades complementarias de transporte por vía acuática, explican 1.8% adicional.

Al mismo tiempo, Panamá mantiene una zona de libre comercio, llamada Zona Libre de Colón, que se dedica principalmente a actividades de almacenamiento, depósito y manipulación de carga, junto con una actividad turística de viajes, excursiones y visitas guiadas, que explica casi un punto porcentual más.

Esto ha permitido el desarrollo del comercio al por mayor en las zonas francas, que representa 7.5% del PIB. Si sumamos todas estas actividades que nacen del Canal o cuyo desarrollo se ha dado gracias a su existencia, podríamos explicar 15% de la actividad económica del país.

En este sentido, Panamá es un país distinto a las demás naciones centroamericanas. Es una economía de servicios, ya que su agricultura apenas representa 4.4%, la pesca 2.8% y la industria manufacturera 7.3% del PIB. La industria de la construcción abarca 4.1%, la minería 1% y el suministro de electricidad, gas y agua, otro 3%. Esto deja lo demás, alrededor de 77.4% del PIB, en manos del comercio y demás servicios, muy por encima de cualquier otro país latinoamericano.

Este mes, el pueblo votará por ampliar el canal con un tercer carril de esclusas, que dará cabida a los nuevos barcos post-panamax. Esto no solamente significa más tráfico marítimo e ingresos fiscales, sino una oportunidad para generar todavía una mayor actividad econó­mica y empleos.

En un principio, la decisión parece ser simple y bastante obvia. Sin embargo, existe una parte significativa de la población que no está de acuerdo o bien, está indecisa. La mayor parte de los que votarán ‘no’, han razonado su decisión casi exclusivamente en términos políticos. Por ejemplo, uno de los líderes del gremio de los maestros dijo que condicionaría su voto a un aumento salarial. Otros grupos se oponen simplemente porque no recibirán un beneficio directo y temen más corrupción en el manejo del financiamiento del proyecto.

En el primer semestre del año, la economía panameña creció 8.1%. Estimaciones de economistas ven un crecimiento promedio anual de 6.5% en los siguientes tres años. Se piensa que la ampliación del Canal podrá aumentar el PIB en alrededor de un punto porcentual anualmente. Buenas perspectivas.

El autor es director de Estudios Económicos de HSBC México.
Comentarios: jonathan.heath@expansion.com.mx

Ahora ve
No te pierdas