Con M de BRIMC

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Julio Faesler


El banco de inversiones Goldman Sachs generó un documento en el que afirma que el grupo de economías emergentes BRIC, formado por China, India, Rusia y Brasil, tiene que ensancharse para incluir a México. Por lo que en breve será más propio hablar de las economías BRIMC.

La revista The Economist estima que en 2040 nuestra economía será una de las cinco mayores del mundo, después de China, EU, India y Japón. A México le seguirán Rusia, Brasil, Alemania, Gran Bretaña y Francia.

Este año China crecerá 11.3%; India 9.3%; Rusia 7.4%; México 4.7% y Brasil 3.5%. Para 2035 estos países, en conjunto, superarían el PIB de las siete principales economías actuales.

Otros países en desarrollo también mejoran sus condiciones de vida, ritmos de producción e influencia internacional. En 2006, Singapur crecerá 8.1%; Turquía 7.5%; Colombia 6%; Malasia y Egipto 5.9%, cada una; Tailandia 4.9%; Chile 4.5% y Sudáfrica 3.6%. Casi todas estas naciones habrán superado la tasa promedio mundial de 5.2% de crecimiento.

En 1994 las economías emergentes ya crecían al doble que las naciones desarrolladas. Hoy el Producto Nacional Bruto (PNB) per cápita en los mercados emergentes lleva cinco años con incrementos anuales promedio de 5.6%.

En 2006 el PNB de EU será de 3.5%; Francia y Reino Unido registrarán 2.6%, respectivamente; Japón 2.5% y Alemania 2.4%. El desempeño de la zona del Euro quedará en 2.5% y para 2007 se prevé que será de 1.8%.

El vigoroso crecimiento de los países emergentes se continuará fincado en los vastos márgenes que tienen por delante. Pero falta mucho trecho por andar antes de que las grandes mayorías pobres se transformen en clases medias. En ese proceso las realidades demográficas y tecnológicas están ensanchando producciones y creando consumos que dejan muy rebasados a los países ricos.

Una constante en el crecimiento asombroso de las “economías emergentes” es que, una vez que definieron metas y diseñaron sus diversos programas de desarrollo, éstos se asumieron como estrategias nacionales aceptadas por todos.

Ejemplo de ello son los programas de trabajo garantizado para la construcción de infraestructura y promoción de energía alternativa en India, las zonas económicas especiales en China, los polos de desarrollo de Brasil, la simplificación fiscal en países bálticos. En todos, la inversión en educación, formación de técnicos y científicos es prioritaria.

Las economías emergentes más importantes exportan sus artículos y servicios a muchos mercados mundiales, su comercio es diversificado y, a diferencia de México, la proporción de su comercio con EU no supera 25%, mientras que 80% de nuestro intercambio comercial va a ese país.

Desde ahora sabemos que la desaceleración de la economía estadounidense en 2007 puede impactarnos muy directamente. Hace décadas que se habla de diversificar nuestro comercio y romper nuestra adictiva dependencia de EU.

La globalización y la recomposición económica mundial ofrecen una gran oportunidad. Los mercados de las economías BRICS y de otras naciones emergentes son los de mayor dinamismo. Hay que intensificar el comercio con alianzas estratégicas con América Latina y Asia activando acuerdos suscritos y firmando nuevos donde falten.

India, Sudáfrica y Brasil tienen convenios en los que debemos participar. El mecanismo para la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), del que somos miembros, también puede ser un gran mercado. En las negociaciones arancelarias hay que unir esfuerzos al lado de otros países emergentes y defender a las pymes, fuentes principales de empleo.

El escenario mundial ya no se limita a las clásicas potencias del siglo XX. Algunos empresarios empiezan a responder a las nuevas perspectivas. Mientras más los sigan, más rápido se cumplirán los favorables augurios de los expertos.

El autor fue embajador de México en India
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julio.faesler@expansion.com.mx

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