La ansiedad por las confusiones de EU

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Paul A. Samuelson

Pese a que la geopolítica se descompone, la economía de EU es moderadamente estable. Esto permitió a la locomotora estadounidense mantener el crecimiento global bastante vigoroso desde 2000. Ahora, al empezar 2007, prevalece una extraordinaria confusión. Los inversionistas en bonos actúan como si pensaran que la Fed pronto bajará la tasa de interés para frenar una recesión en la vivienda y los autos.

Una opinión contraria la sostienen los optimistas compradores de Wall Street. Desde medianos de 2006, los índices de precios de acciones aumentaron por encima de los picos de la burbuja de 2000. Ello se debe a que las utilidades corporativas reportadas parecen tener una tendencia al alza. Por si fuera poco, los altos funcionarios de la Reserva Federal advierten que a menos que el nivel general de precios deje de crecer más de 2% por año, el siguiente movimiento de la tasa de interés será hacia arriba, no a la baja.

El Secretario del Tesoro, Henry M. Paulson, surgido del poderoso banco de inversiones Goldman Sachs, se muestra a favor de un ‘dólar fuerte’. En realidad, los expertos creen que el Tesoro agradece las modestas devaluaciones del dólar para reducir su crónico déficit comercial. Particularmente, Paulson intenta mediante la diplomacia persuadir a China de que permita flotar al alza el yuan.

¿Cuál es la percepción correcta? ¿Habrá recesión estadounidense en 2007? ¿Tendremos un ‘aterrizaje suave’? Trato de ser realista más que optimista o pesimista. He aquí lo que pienso de la buena y la mala evidencia:

1. Sería apresurado esperar que el balance comercial de EU mejore. Los estadounidenses son consumidores en exceso y malos ahorradores. Además, las reducciones 2001-2006 de Bush en los impuestos y sus explosivos gastos militares agregan a la ecuación el desahorro del gobierno. Incluso dudo que el endeudamiento internacional de EU deje de crecer en los restantes dos años de Bush en la Casa Blanca.

2. La Reserva Federal podría conservar constante su tasa de interés en el curso de los siguientes meses. Se necesitaría un drástico debilitamiento de la economía para persuadir a Ben Bernanke de que disminuya las tasas.

3. Es improbable que el victorioso Congreso Demócrata pueda frenar pronto las debacles de Bush en Medio Oriente. Uno debe esperar que el veto presidencial frene cualquier intento del Congreso por acabar con los regalos fiscales de Bush a los millonarios de EU. No se cuente entonces con reducciones sustanciales en el déficit presupuestal fiscal.

4. Con un poco de suerte, el siguiente pronóstico pudiera ser más centrado:
a. El crecimiento real del pib en Estados Unidos será de 1.5 a 3%.
b. Una tasa central de inflación de 1.75 a 2.25%.
c. ¿No habrá una cataclísmica carrera contra el dólar en el futuro visible?

La economía no es una ciencia exacta. Todos los pronósticos pueden resultar lamentablemente equivocados. Así es que cuídese de los siguientes peligros:
(i) La inercia contra del dólar podría quebrarse en cualquier momento. El creciente temor de una recesión podría ser el detonador para acelerar los cambios en la posesión china e india de activos designados en dólares. Si ocurriera esto, los oportunistas hedge funds (fondos de cobertura) estarán vendiendo corto al dólar.

(ii) Como nunca antes en la historia, hoy existe una vasta pirámide de acciones e intercambios. Nadie puede todavía saber si una vez que ocurra un pánico financiero, la pirámide de derivados se exacerbará o limitará un choque.

En vista de los muchos pros y contras anteriores, el nombre de la economía como la ciencia deprimente quizá debiera cambiarse por el de la ciencia ansiosa.

Distribuido por Tribune Media Services
El autor es Premio Nobel de Economía
Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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