Otra vez gana, aun sin balón

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Triunfador. Una nueva jugada le da más puntos a Emmitt Smith
Roy S. Johnson

FORTUNE

Es un helado día invernal en Dallas y el mejor corredor en la historia de la Liga Nacional de Futbol (NFL) es bloqueado a cada paso. Mientras Emmitt Smith trepa a su Hummer plateada y se dirige a almorzar, una joven se estaciona a su lado, abre con energía la ventana del lado del pasajero y, con su marcado acento tejano, le dice melosa: "Estoy tan orgullosa de ti". Después, en el restaurante, mujeres de todas las edades lo saludan como al hijo consentido y los hombres estrechan su mano con auténtico orgullo.

Lo curioso es que ninguna de estas muestras de adulación tiene que ver con las páginas exitosas que Smith escribió en su carrera de 15 años en los Vaqueros de Dallas y que seguramente lo llevarán al Salón de la Fama de la NFL. "¡Qué buen baile te aventaste!", le espeta un robusto fan. Smith le regala esa sonrisa tan conocida y le agradece el comentario, tal como lo hace con cualquiera que se acerca a felicitarlo. Cuando se sienta, Smith sólo mueve la cabeza. "Esto no es nada", dice. "Los fanáticos de los salones de baile... están verdaderamente enloquecidos".

Que le celebraran por bailar tango más que por sus anotaciones no es precisamente como Smith, de 37 años, preveía su vida al retirarse del futbol americano profesional. Pero eso es lo que sucede cuando uno triunfa en una de las competencias más populares de los reality shows de la televisión, Bailando con las estrellas, de la cadena estadounidense ABC. Smith zapateó y giró en su ruta a una sorpresiva victoria el otoño pasado, con lo que expandió su círculo de admiradores. "Ni mi esposa creía que pudiera moverme así en la pista de baile", dice satisfecho.

Una nueva ambición
Pero si uno se topa con Smith, mejor no hay que pedirle que baile. Sus ojos se fijan en lo que es su auténtica ambición luego de su retiro de la NFL y que él ha mantenido por muchos años: convertirse en un magnate de los bienes raíces.

Al fijar un récord de la NFL de 18,355 yardas corriendo para Dallas y Cardenales de Arizona, Smith cubrió muchísimos terrenos. Y como también invirtió en muchos metros cuadrados de ellos, ha ganado al comprar y vender propiedades en y los alrededores de Dallas y Fort Worth y en su ciudad natal, Pensacola, Florida, desde sus años como novato.

El año pasado, Emmitt Smith dio sus primeros pasos para convertirse en un desarrollador. Para ello, hizo equipo con otra leyenda de los Vaqueros de Dallas, el ex mariscal de campo Roger Staubach, fundador y CEO de Staubach Co. Entre ambos fundaron Smith/Cypress Partners LP, una compañía especializada en transformar terrenos subutilizados en áreas densamente pobladas en propiedades adecuadas para ubicar cadenas minoristas.

En su primer trato, Smith logró que su empresa consiguiera que Mervyn’s, una cadena de tiendas departamentales basada en California, encabezara un proyecto de 45 millones de dólares sobre 70,000 metros cuadrados en Phoenix, Arizona, ciudad donde él terminó su carrera hace dos años.

Con acceso a 50 MDD en capital, Smith tiene otros proyectos trabajando. Cuenta con una carta de intención para desarrollar un terreno de 26 hectáreas en un área densamente poblada que no ha sido bien aprovechada, aledaña a Fort Worth. El sitio era sede de una antigua universidad operada por una logia masónica. Smith también hace ofertas para operar un proyecto potencial en el sureste de este suburbio de Dallas.

En uno de estos terrenos, Smith pretende construir un complejo con al menos 5,500 hectáreas de espacio comercial, más del doble del de la propiedad de Phoenix. "Hay una gran necesidad de tener negocios minoristas de primera clase en esas áreas y yo sé cómo se deben cerrar los contratos", dice Smith antes de almorzar. "No soy un ingeniero, ni un contratista. Y todavía estoy aprendiendo la jerga. Pero sé sobre contratos y la única forma de crecer es estando en medio de cada trato".

Smith/Cypress es una inversión conjunta (de la que Smith posee 51%) con Cypress Equities, la división de desarrollo comercial de la empresa de servicios de bienes raíces de Staubach. Cuando apenas iniciaba su carrera profesional, Smith se acercó a Staubach expresándole su interés en aprender más sobre los bienes raíces. Con escepticismo inicial, Staubach le dijo que pasara algún tiempo en sus oficinas durante la primavera y el verano para probar su intención.

"Yo tenía 27 años, tres niños y era un novato", relata Staubach, sentado en una oficina en la que no hay siquiera una chuchería que indique que su ocupante es un icono viviente de la NFL. "Mi motivación para trabajar al final de cada temporada de juego era asegurarme que si salía lesionado de un partido podía mantener a mis hijos. Los atletas de hoy en día ganan tanto dinero que no tienen que preocuparse en trabajar. Uno tiene que pagar el precio para obtener cualquier cosa en esta vida".

Smith hizo justamente eso, pasar los meses entre temporadas en las oficinas de Staubach Co. en Dallas. Staubach fundó la compañía hace casi 30 años para localizar y negociar espacios comerciales y corporativos para sus clientes. El año pasado, esta firma emprendió transacciones por un total de 26,000 MDD y negoció 7,760 hectáreas.

Hace apenas una década, Staubach lanzó Cypress Equities porque sus clientes también buscaban servicios de construcción a la medida y otros tipos de desarrollos. "Nos estábamos perdiendo de mucho dinero", relata Staubach. Ahora, Staubach Co. tiene oficinas en 65 ciudades en todo el mundo y muchas de ellas son inversiones conjuntas con dueños locales.

Estudio expedito
Emmitt Smith normalmente llega a su oficina antes de las nueve de la mañana, pero logró convencer a Staubach hace mucho tiempo de que no sólo trae su poder de estrella al trabajo. "Tiene las habilidades de liderazgo para construir un verdadero negocio", comenta Staubach. "Algún día va a llegar aquí y dirá: ‘Les voy a comprar su parte’". Staubach dice que a él le importaba mucho que Smith fuera el accionista mayoritario de la empresa, y no sólo para que pudieran licitar proyectos con beneficios para una compañía perteneciente a un miembro de las minorías étnicas. "Vivimos en un maravilloso país, pero tenemos una enfermedad que es como el cáncer: la discriminación. Y si bien hay muchas cosas positivas para los negocios de las minorías en estos días, no es suficiente. La idea de un negocio propiedad de alguien de las minorías le gustaba a Emmitt y a mí más en especial".

El interés de Smith en el negocio de los bienes raíces comenzó durante sus días en las ligas infantiles de futbol americano en Pensacola. Ahí, a veces se quedaba a dormir en la casa de su entrenador antes de un partido. La casa de 325 metros cuadrados no era una mansión, pero era lo suficientemente grande para impresionar a un joven que había vivido en casas de interés social con su madre y sus cuatro hermanos. El entrenador era dueño de una pequeña constructora y comenzó a enseñar a Smith cómo usar pizarrones y leer plantillas. A Smith le cautivaba pensar en una profesión que pudiese ayudarle a sacar adelante a su familia y llevarlos a una casa igual a la del entrenador.

Cuando llegó a la Universidad de Florida, Smith quería estudiar arquitectura. Pero como sucede a menudo a los estudiantes atletas, un consejero vocacional lo convenció de que tomara una carrera menos rigurosa como recreación pública. "Era algo lógico en ese tiempo porque era evidente que dejaría la escuela luego de mi primer año y decían que tendría que tomar una carrera que pudiera terminar después", dice Smith. El futuro miembro del Equipo de Estrellas (por ocho años) salió de la escuela tras su tercer año y fue seleccionado en la primera ronda del draft de 1990 de la NFL. Seis años más tarde, se tituló.

Smith ya se ocupaba de lo que haría al retirarse cuando otros jugadores jóvenes aún discutían su próxima compra extravagante. Jerry Jones, el dueño de los Vaqueros, que hizo su propia fortuna (de unos 1,000 MDD) en los bienes raíces, recuerda que Smith se le acercó en algún momento de su incipiente carrera con una petición: Si podría observar a Jones ‘hacer negocios’ para saber cómo un empresario exitoso se maneja.

"Durante los descansos del entrenamiento venía a sentarse en un sillón de mi oficina y me miraba mientras yo me ocupaba de hablar por teléfono", recuerda Jones. "Se empapaba de todo eso y se imaginaba cómo poner en práctica lo que escuchaba". Jones dice que la petición de Smith le recordaba a... él mismo de joven, cuando viajaba a las juntas de la hoy desaparecida Liga Americana de Futbol y se sentaba en el lobby de los hoteles a fin de ‘toparse’ con Lamar Hunt, uno de los fundadores de la liga. "Tenía unos 23 o 24 años y comenzaba a pensar que la oportunidad de llegar al futbol profesional ya se me había esfumado. Pero uno debe tener la visión. Y más que cualquier jugador que yo haya tenido, Emmitt tiene esa visión".

Smith recuerda otro encuentro con Jones en el que le escribió una lista de todas las metas que quería que el dueño le ayudara a obtener. Se la dio y le pidió que marcara las que pensara factibles. "Leyó la lista y marcó todas", cuenta Smith. "Dijo que: ‘Llegaremos a unas ahora y a otras después, pero cubriremos todas’. Y yo siempre voy a apreciar eso". Smith todavía se pavonea como el atleta exitoso que fue; sin embargo, está consciente de que en la nueva arena que pisa es un novato. Las operaciones diarias de Smith/Cypress corren a cargo del CEO de Cypress Equities, Chris Maguire, que creó esta agencia dedicada al retail que apoya a Smith con investigación, fondeo y proyecciones económicas. Maguire confirma que el valor de Smith, incluso en esta naciente etapa de su nueva carrera, va más allá que el elevado factor de reconocimiento y popularidad que abre puertas. "Es un tipo inteligente", asegura Maguire. "Tiene una gran idea de cuándo apretar los botones y cuándo relajarse. Y cuando habla, él es como E.F. Hutton: la gente escucha".

Al manejar luego de su almuerzo, Smith echa un ojo a un cuarterón vacío en una esquina prominente en la ciudad. Sus ojos se iluminan como seguramente sucedió cuando veía un hueco abierto por su línea ofensiva. Le gusta esa ubicación, su visibilidad. Y tiene un cliente para quien sería perfecta la esquina. "Mi labor –dice al dar la vuelta– es trabajar tan duro como pueda para maximizar los dones con que me bendijeron, ya sean físicos, mentales o los que sean, ya trabajé para maximizar mis dones físicos, incluso sobre la pista de baile. Ahora, mi objetivo es maximizar mis otros dones hasta donde pueda llegar".

Y rápidamente, la Hummer plateada da vuelta a la esquina y se va, con su conductor ansioso de llegar a tiempo para conectar un nuevo contrato.

© 2006. Time Inc. Todos los derechos reservados. Traducido de la revista Fortune y publicado con el permiso de Time Inc. La reproducción en cualquier manera en cualquier lenguaje total o parcial sin permiso escrito está prohibida.

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