El lado humano de la banca

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Norma Lezcano

Bajo la conducción de Manuel Medina Mora, Banamex registra utilidades anuales por casi 1,700 millones de dólares y administra ahorros equivalentes a 10% del pib. ¿Quién se atrevería a decirle que necesita socios que le aporten valor agregado para sostener el liderazgo? Eso fue precisamente lo que hizo Nora Villafuerte Garza (49 años), directora ejecutiva de Recursos Humanos de Banamex, que convirtió a su área en un socio estratégico del banco. “Antes podíamos competir (sólo) con tasas y productos personalizados, pero hoy la única ventaja competitiva que queda en el sector es el expertise y la calidad humana en el servicio”. Para ella, el área de recursos humanos (RH) es mucho más que llevar la nómina y manejar sindicatos. Pasa por “crear una ventaja competitiva para el negocio, y ayudarlo a que sea más productivo y eficiente”. Es un concepto provocador en un mundo dominado por financieros y mercadólogos, que monopolizan la definición de líneas estratégicas del negocio.

Desde hace casi tres años que trabaja en Banamex, con un equipo de 500 personas a su cargo, para atender a los 28,000 empleados de la empresa. Ella está empeñada en mostrar a las otras áreas que “podemos dar valor agregado a través de las mediciones de los impactos que genera lo que pasa con el recurso humano”. En todas las empresas donde encabezó RH (American Express, Hewitt-Intergamma, Blockbuster, entre otras), implantó un sistema de evaluación del desempeño ligado a políticas de compensaciones.

Villafuerte obtuvo su primer cargo de dirección a los 22 años, y no le tiembla la mano ante decisiones difíciles, como cuando tuvo que suprimir mil empleos. “Una de las grandes cosas que me quedan es que mucha gente que he despedido hoy es amiga mía”. Se describe como una líder “demandante y a veces poco tolerante, pero muy humana”. Reconoce que el acceso a cargos de dirección no es un camino allanado para las mujeres, pero la cuestión de género para ella no es un tema de militancia. “Elijo a las personas con base en su capacidad, su intelecto y desempeño, no por ser hombres o mujeres”, y desdramatiza los tabúes que persiguen a las mujeres en altos cargos. “No es cierto que somos viscerales, ni personalizamos las cosas”.

Y reconoce: “Siempre estamos bajo la lupa. La mujer que llega a un puesto de conducción está más observada que un hombre y debe demostrar que está ahí por mérito propio”.

Romper el ‘techo de cristal’ no fue fácil, admite, y siente que su misión es apoyar a otras mujeres. Por ello desarrolló el programa Coaching for Success (Entrenamiento para el éxito), un plan individual para trabajadoras de alto desempeño que por cuestiones personales interrumpieron sus carreras. Éste arrancó este año con 25 mujeres, cada trimestre incorpora a 25 más y estima que en dos años llegarán a 500. Además, está embarcada en la creación de la Universidad Citigroup, la primera del corporativo a nivel mundial. Será una institución con planes de carreras orientadas al negocio financiero. Buscarán que los títulos tengan validez oficial y en una primera etapa estará dirigida los hispanoparlantes del banco. A futuro planean incorporar formación bilingüe para llegar a los 300,000 empleados del banco en todo el mundo.

¿Cómo logró todo esto? Sus ojos brillan cuando lo explica: “Tengo al hombre de mi vida junto a mí desde hace 20 años. Él siempre ha influido en mí y en mi desarrollo y con él formé una familia, tengo un hijo. Me siento en el mejor momento, convencida de que a partir de los 45 viene lo mejor”.

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