La mano que mece los precios

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Feike de Jong

En el aeropuerto del DF es frecuente ver a un hombre de mediana edad, de pie en la sala de arribos con un letrero que dice: “Vicky Álvarez”. Es su esposo. “Es una broma, como si yo pudiera olvidarlo por estar fuera tanto tiempo”, comenta Victoria Álvarez, de 55 años, vicepresidenta de Compras de Ropa y Mercancía general de Wal-Mart desde enero de 2006. Lo que no es chiste es la razón que la obliga a viajar tanto.

Ella decide la compra de 31% de la mercancía que se vende en las tiendas de la cadena. Su cartera logró ventas por 31,000 millones de pesos en 2005, 18% del total de la empresa. Calcetines, una alberca o martillos pasan por su escritorio, y es ella quien les pone el signo de pesos.

Ella estudió Química en los 70, y recién egresada trabajó en una empresa familiar del ramo. Todavía le fascina la investigación científica, pero aquel trabajo en Productos Deiman la decepcionó.“Tendría que haberme casado con uno de los hijos del dueño para avanzar ahí”, dice con ironía.

Su siguiente empleo fue en una farmacia de su padre. Pero ahí también encontró un obstáculo. “Mi padre y yo éramos muy buenos comerciantes, pero después de un tiempo quedó claro que mi papá no se iba a jubilar, y me fui”.

Fue en Grupo Cifra donde comenzó a escalar. Trabajó en el área de Recursos Humanos y llegó a ser gerente, pero su interés por los números la hizo virar hacia Compras. Wal-Mart adquirió a Cifra en 1994 y fue entonces que Álvarez destacó. Ella ayudó a instrumentar el radical cambio de una política de ofertas a otra de precios bajos en todos los productos; lo hizo con artículos para el hogar, electrodomésticos, muebles y jardinería. “Su aportación cuando establecimos la política de ‘Precios bajos todos los días’ fue muy importante para que la asimilaran nuestros departamentos y tuviera éxito”, menciona Eduardo Solórzano, director general de Wal-Mart México.

“Ese puesto es terriblemente importante”, describe Jesús Campos, director de la Asociación de Profesionales en Compras, Abastecimiento y Logística (Aprocal). “Tiene mucho poder para ayudar a las industrias (a desarrollarse), pero también para dañarlas”. Wal-Mart es la empresa detallista más importante del país y sus políticas de compra pueden detonar cambios en ramos enteros. “Intentamos volvernos socios de nuestros proveedores”, dice al respecto Álvarez, quien descarta las versiones de que la empresa sea muy dura con ellos. “Lo de los descuentos unilaterales es un mito, una leyenda urbana”.

Aunque las culturas de Cifra y Wal-Mart eran muy similares, hubo choques culturales que ella amortiguó: los estadounidenses quisieron introducir productos que no eran aptos para México; instalaron ritos idiosincráticos como la porra de Wal-Mart, con que los empleados se preparan antes de abrir las sucursales cada mañana. “Fue uno de los mejores periodos de mi vida”, dice la ejecutiva, que no tiene hijos.

La empresa tiene detractores. “Wal-Mart es exageradamente dura en las negociaciones”, afirma Campos, de la Aprocal. “No puede subsidiar a los ineficientes, pero sí puede dañar a proveedores con exigencias exageradas”. La próxima vez que vaya a un local de esta cadena recuerde que alguien compró esos artículos antes que usted, Victoria Álvarez, maestra de muchas disciplinas y compradora de (casi) todo.

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