Programa en pausa

El plan del gobierno para las pyme tiene metas ambiciosas. Lástima que falte tanto por lograr.
Ulises Hernández

La política de fomento y apoyo del gobierno de Felipe Calderón a las pequeñas y medianas empresas (pyme) dará continuidad a varios de los programas creados  durante el sexenio pasado, aunque con ciertas modificaciones y un sello propio.

“Hemos tomado la estafeta, retomando y modificando algunos programas”, expresó Heriberto Félix, subsecretario para la pequeña y mediana empresa, en una reunión con la prensa el mes pasado. “Necesitamos programas diferenciados por tamaño de empresa, por segmento y por sector”.

La Secretaría de Economía seguirá administrando el Fondo Pyme e impulsando programas emblemáticos del gobierno anterior, como los apoyos a garantías crediticias, incubadoras y aceleradoras de negocios.

Lo novedoso es que ahora los recursos se canalizarán de acuerdo con una nueva clasificación de las empresas,

De esta manera, el gobierno apoyará a nuevos emprendedores, micronegocios, empresas pequeñas y medianas, empresas ‘gacelas’ y empresas ‘tractoras’.

Las ‘gacelas’ son aquellas empresas que tienen capacidad de crecer a pasos agigantados, de lograr tasas de más de 25% en ventas y en empleos. Las ‘tractoras’ son las grandes empresas, como autoservicios, cadenas hoteleras y compañías maquiladoras, que por su tamaño realizan enormes volúmenes de compras y tienen un efecto multiplicador.

La idea, precisó Félix, es generar encadenamientos productivos entre todas las categorías de empresas.

Pero hay un problema. El gobierno de Felipe Calderón pretende crear también una Agencia Pyme, un órgano público descentralizado que coordine todos los apoyos del gobierno federal hacia las pyme, a través de una ‘ventanilla única’.

El proyecto está inspirado en la Small Business Administration, la agencia del ramo del gobierno de Estados Unidos. La idea es dar continuidad y permanencia al Fondo Pyme, a través de programas multianuales.

El inconveniente es que la creación de dicha agencia requiere de un gran esfuerzo de consenso y negociación entre la Secretaría de Economía y las distintas dependencias gubernamentales que cuentan con programas de apoyo a las pyme. Renunciar a un programa implica renunciar a presupuestos y a posiciones de influencia.

A finales de abril, el subsecretario manifestó que en agosto estaría lista la Agencia Pyme. Dos meses después, pareció rectificar lo dicho. “Tenemos que ponernos de acuerdo entre todos y es difícil”, dijo Félix.

Así las cosas, el plan pyme se mantiene inconcluso.

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