A llenar la Bolsa

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Verónica García de León

Quienes conducen los 11 millones de vehículos que pasan cada año por la autopista México-Toluca ahora pagan con más gusto, porque les bajaron la cuota casi 40%, pero no se imaginan que el peaje se abarató gracias a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

En abril pasado, la tarifa para los autos bajó de 80 pesos a casi 50, lo que generará un ahorro anual por 350 millones de pesos. El precio por transitar los 21 kilómetros de esa carretera la hacía una de las más caras del mundo, pero no podía modificarse porque, entre otras cosas, era el respaldo de un bono vigente por 3,300 millones de pesos (MDP).

El gobierno federal y su concesionaria, Promotora y Administradora de Carreteras (PACSA), subsidiaria de la constructora Tribasa, encontraron en el mercado bursátil una alternativa. Pagaron anticipadamente esa deuda y emitieron certificados bursátiles respaldados por los ingresos de la autopista con una nueva tarifa.

A cambio de esta reducción, el gobierno aplazó 17 años más, hasta 2030, la concesión de la autopista.

“El beneficio para los usuarios es que se mantiene la carretera en buen estado, y para la empresa es que puede hacer otras obras”, explica Alfredo Gómez, director de Finazas Públicas de la calificadora Fitch Ratings. De hecho, en el mediano plazo, PACSA planea construir un distribuidor para agilizar el tránsito en la zona de La Venta, Estado de México.

Guillermo Prieto, presidente de la BMV, lamenta que el ciudadano común ignore este tipo de beneficios que ofrece el mercado bursátil y que impactan directamente en su beneficio. “Debe haber un mayor acercamiento con la sociedad”, afirma el directivo. “Tenemos que eliminar esa percepción de que la Bolsa es para unos cuantos”.

A pesar de que México tiene la economía más grande de América Latina, su mercado bursátil está muy lejos del de Brasil, el líder de la región. La capitalización de mercado de las empresas que cotizan en la BMV es apenas la mitad del que tiene Bovespa, como se conoce a la bolsa de Brasil. Incluso las bolsas de Chile y Perú tienen más empresas locales cotizando que la bolsa mexicana (véase recuadro)

A pesar de su tamaño, las empresas que cotizan en la BMV han demostrado ser rentables. El Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), muestra de las empresas que cotizan en la Bolsa y que se compone de 35 empresas, se triplicó en los últimos cinco años, al pasar de 5,500 puntos en 2001 a 17,800 puntos al cierre de 2005.

El año pasado, la BMV fue el sexto mercado más rentable entre los 50 más grandes, al aumentar su principal indicador 38% en términos nominales. Y en los primeros nueve meses de 2006, el IPC rompió su propio récord una treintena de veces, llegando a las 22,848 unidades el 10 de octubre, equivalente a un incremento nominal de 28%.

El mercado de deuda es donde mejor andan las cosas. La gama de operaciones que es posible hacer a través de la BMV se ha incrementando. Ahora es posible bursatilizar una variedad de flujos como cuotas de peaje, créditos puente, hipotecas, cuentas por cobrar, cuotas de agua, impuestos estatales o partidas federales, entre otras.

Prieto atribuye estos avances a la estabilidad macroeconómica y al fortalecimiento de los inversionistas institucionales. Destaca también el cambio regulatorio que le permite a las Administradoras de Fondo para el Retiro (afores) invertir en el mercado de capitales hasta 15% de sus recursos en custodia.

Reconoce, sin embargo, que el mercado bursátil aún está lejos de representar la fuerza que tiene la economía en la que funciona. Según la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el mercado de valores en México representa 32.6% del tamaño de la economía (PIB), muy lejos de lo que sucede en otros países como Brasil (55%), España (90%) y Estados Unidos (122%).

El año pasado se listaron seis nuevas emisoras en el mercado de capitales, cuatro nacionales y dos extranjeras. Sin embargo, se cancelaron 23 registros por no cumplir las empresas con los requisitos de inscripción ni de mantenimiento.

Desde 2003 se han sumado 57 nuevas emisoras de deuda, para sumar 155. No obstante, 53% del mercado en circulación se concentra en sólo 10 emisores. “Es un mercado chico, pocas empresas tienen capacidad para colocar por los costos que implica emitir un bono”, expresa Miguel Ángel Aguayo, analista de Ixe Casa de Bolsa.

En lo que se refiere a las sociedades de inversión, si bien destaca el número de contratos y de activos administrados, su tamaño es aún reducido comparativamente con el de otros países. Según la CNBV, en México uno de cada 100 habitantes invierte en sociedades de inversión, mientras que en España es uno de cada cinco y en EU uno de cada tres.

Guillermo Prieto está consciente de la dimensión del mercado mexicano y ahí enfoca sus esfuerzos: “Nuestra prioridad es el desarrollo del mercado nacional”.

El aliento de la nueva ley
El pasado 28 de junio entró en vigor la nueva Ley del Mercado de Valores, y uno de sus objetivos es ampliar el número de empresas públicas. Para ello creó una figura llamada Sociedad Anónima Promotora de Inversiones (SAPI), que es un régimen intermedio entre la empresa privada y la pública.

Las SAPI tienen un periodo de tres años para convertirse en empresa pública. En principio, las acciones emitidas por estas empresas sólo podrán venderse a inversionistas calificados e institucionales.

Prieto prevé que mediante esta figura, en cinco años el número de empresas listadas en Bolsa pudiera duplicarse.

Para impulsar la participación, este año la BMV no está cobrando cuotas de inscripción o mantenimiento a las nuevas emisoras, si su capital contable es menor a 1,500 MDP. Con esto, una empresa podría ahorrar alrededor de 600,000 pesos. Prieto va a proponer al consejo de la Bolsa que tampoco cobren estos conceptos el año que entra.

Además, esta entidad también ofrece apoyos como asesorías para guiar a la nueva empresa en su incorporación al mercado y en su proceso de adopción de prácticas de gobierno corporativo.

En esa lógica, el costo de la intermediación, que corre a cargo de las casas de bolsa, podría entrar también a la mesa de discusión. “Quizás esto ocurra en la medida que haya un mayor inversión institucional internacional”, menciona Carlos Ponce, director de Estrategia y Análisis Financiero de Grupo Financiero Ixe.

Para Ponce, los incentivos dirigidos a atraer a nuevos participantes al mercado de valores ayudan, pero se requiere un esfuerzo mayor. En su opinión, la difusión hacia los inversionistas es un tema crucial. “El tema es que sepan que existen estos beneficios”, dice.

Global o local
En junio del año pasado, cuando la bolsa de Nueva York (NYSE) se fusionó con la bolsa regional Euronext, nació la bolsa de valores más grande del mundo (véase recuadro).

En una fusión de esa naturaleza existen sinergias que se pueden reflejar en mayores ingresos y menores gastos. Sin embargo, mercados bursátiles similares en tamaño al mexicano apenas están en la etapa de desarrollar su mercado interno y, si acaso, hacer alianzas para aumentar el volumen de operaciones para evitar que los inversionistas se vayan a otros mercados.

En México, por ejemplo, a través de la plataforma de Mercado Global, es posible realizar transacciones con valores extranjeros listados en bolsas de otras latitudes. Existen alrededor de 200 empresas e índices en los que los inversionistas pueden invertir en valores de EU, Asia y Europa, bonos corporativos, petróleo y oro. En 2005, el sistema internacional de cotizaciones cerró en 98 millones de pesos, 95% más que el año anterior.

La BMV cuenta con programas para trabajar con otras bolsas de América Latina, como la de Colombia y Perú. También tiene una asociación con la bolsa electrónica de Chile y, además, la valuadora de precios de la bolsa mexicana le da servicio a la de Panamá.

Asimismo, antes de que termine 2006, la BMV empezará a operar un programa de integración con la bolsa de Brasil, mediante el cual el inversionista mexicano podrá comprar acciones brasileñas que cotizan en Bovespa, y el brasileño podrá hacer lo mismo con las que cotizan en México, sin tener que salir de su país de origen.

A diferencia de otras alianzas, no se homologará el marco regulatorio de ambas bolsas: “El inversionista se tiene que apegar a las reglas que existen en cada uno de los países”, resume Prieto.

Sin embargo, de acuerdo con Javier Cortina, director de casas de bolsa de BBVA-Bancomer, aún hay algunos problemas por resolver. Al cierre de esta edición, la bolsa de México y la de Brasil aún no definían cómo manejar la diferencia de horario entre ambos mercados. Tampoco cómo solucionarán la liquidación de las operaciones, pues en el mercado brasileño lo hacen en 72 horas, mientras que en el mexicano se realiza en 48 horas. Y por último, el tipo de cambio entre pesos y reales.

Si se tienen mercados al alza, la expectativa de esta alianza es que aumente la operación entre 50 y 100%. “El inversionista tendrá una nueva alternativa de inversión con nuevas emisoras”, dice Cortina. “El pastel en México se resume en 20 empresas, pero con Brasil se incrementará a un mercado más grande”. Una vez que se concrete la fusión, el número de empresas mexicanas y brasileñas que podrían intercambiarse en estos términos podría sumar hasta 50.

Según Cortina, en tres años podrían establecerse alianzas parecidas con al menos otras cuatro bolsas de la región: Chile, Argentina, Perú y Venezuela.

Prieto es más cauto. No descarta reproducir en otros países de América Latina el modelo que comenzará con Brasil, o ver oportunidades en otros mercados, como el de Estados Unidos y Europa, pero advierte: “En el caso de América Latina es importante acabar de desarrollar nuestros propios mercados para pensar en esquemas adicionales”.

Los dos retos más importantes para lograrlo no son menores. El primero es lograr una mayor participación de las empresas medianas en el mercado de valores. El segundo, promover una mayor participación de inversionistas institucionales, abriendo, entre otras cosas, el régimen de inversión de las afores para que haya mayor canalización de los recursos que administran al marcado nacional, debido a que hoy en día 14% de su portafolio lo tienen invertido en valores extranjeros y sólo 4% en el mercado doméstico.

Luego de aprobarse una Ley del Mercado de Valores, ahora toca a los participantes aprovechar el nuevo entorno legal para darle un impulso al mercado bursátil.

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