Con el dinero sí se juega

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En México ha sucedido lo increíble: la inflación ya es cosa de museo. Eso no quiere decir que el aumento de los precios sea un fenómeno ajeno a la economía mexicana. No, la inflación es pieza de museo porque desde hace unos meses se puede aprender sobre ella en otro lugar que no sea el supermercado: en el Museo Interactivo de Economía (MIDE).

El Banco de México es el mecenas de este museo, que entre otras cosas pretende que los visitantes entiendan los misteriosos términos que usan los economistas cuando explican a la población lo que sucede en su cartera.

Instalado en un edificio que data del siglo XVIII, en pleno Centro Histórico, el MIDE abrió sus puertas al público el pasado 14 de julio. Dos días antes, durante la inauguración del recinto, el presidente Vicente Fox dijo: “Este museo nos enseña, entre otras muchas cosas, que la economía la hacemos todos”.

Los tres pisos del inmueble, construido originalmente para albergar el convento de la orden de los Betlemitas, están abiertos al público todos los días, pero la mayor afluencia es en fines de semana, durante los cuales llegan más de un millar de personas.

Pero este proyecto educativo va más allá del museo. En ese lugar también se planea instalar un foro educativo y un centro de información. Según Guillermo Ortiz, gobernador del Banco de México, la idea es que los materiales del museo también se pongan a disposición de la Secretaría de Educación Pública para utilizarlos en la enseñanza de Economía en primaria y secundaria.

Entre 1925 y 1968, los billetes usados en el país provenían del extranjero. En 1969, el Banco de México fundó una fábrica de papel moneda. El primer billete mexicano comenzó a circular a principios de los 70. Era de 10 pesos y tenía la imagen de Miguel Hidalgo. En la foto superior los visitantes conocen los elementos de seguridad con que se los protege. En las inferiores se ve que el piso de la sala ha sido coloreado con maculatura, ni más ni menos que confeti hecho con papel de billetes.

En el MIDE existe una sala destinada a explicar las ventajas comparativas y el intercambio de bienes. En la imagen de arriba se aprecia un módulo interactivo para cuatro personas, a través del cual pueden practicar un juego donde, imaginariamente, son náufragos en una isla desierta, y cada uno tiene una habilidad particular: construir chozas, conseguir cocos, prender fogatas y pescar. El objetivo es interactuar a través del intercambio de su respectivo producto o servicio.

Una de las salas más exitosas del MIDE es la que exhibe el simulador del mercado de valores. Ahí pueden participar hasta 20 visitantes. La mitad son compradores y la otra mitad vendedores. Sólo hay un producto a comerciar: boletos de cine, y todos los participantes tienen distintos precios permitidos para realizar sus transacciones (entre 24 y 44 pesos). Se juega en tres rondas de tres minutos cada una. Cuatro pantallas registran los precios de la última operación realizada y al final un guía declara a los jugadores que más ganancias obtuvieron.

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