Delfos

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Pilar Melero de la Cámara

¿En qué se parece una compañía de danza a una empresa familiar? Ambas crecen y se desarrollan al amparo de un fundador (coreógrafo o bailarín) y se extinguen una vez que el emprendedor del grupo deja de estar al frente. Para trascender en el tiempo, Delfos Danza Contemporánea creó un programa de continuidad que le permitirá institucionalizarse, aunque eso implicó abandonar la capital para establecerse en Mazatlán.

“Alquilamos un camión, metimos la casa de todos los bailarines y literalmente nos fuimos con hijos, perros y pericos, a ver qué pasaba”, cuenta Claudia Lavista, coreógrafa y codirectora de la compañía junto con Víctor Manuel Ruiz.

Delfos nació en 1992 y ese mismo año obtuvo el Premio Nacional de Danza. En 1998, el grupo recibió la invitación para crear la Escuela Profesional de Danza de Mazatlán (EPDM). “Nos decían que era una locura hacerlo, que nos íbamos a aislar, que el trabajo de internacionalización de la compañía no se iba a concretar, que nadie se iba a ir a provincia a bailar”.

Sucedió todo lo contrario. Ahora, la EPDM cuenta con el reconocimiento oficial para otorgar licenciaturas en danza, “es la única escuela en el país con programas de intercambio continuos”, con docentes de Italia, Venezuela, Canadá y Estados Unidos. Tiene 48 alumnos, que significan ingresos anuales por más de 418,000 pesos.

La danza “no es un espectáculo que atraiga a las masas (...) para sostener la compañía necesitas apoyo del Estado”, dice Lavista. La compañía complementa los ingresos de la escuela con apoyos federales como el programa México en Escena (que en 2004 le otorgó 900,000 pesos), así como donativos de empresas, como los hoteles Pueblo Bonito o El Cid, aunque “la iniciativa privada participa poco”.

Parte de su estrategia es insertarse en la industria turística de Mazatlán, para que “no sea un destino nada más por la cerveza y el carnaval”.

Desde 2004, Delfos integró a su estructura a un mánager, tras ser seleccionada por el National Endowment for the Arts en asociación con el National Dance Project de Boston para llevar una gira por 16 ciudades de EU.

“(El mánager) nos ha permitido abrir puertas con promotores culturales de Estados Unidos”, afirma la codirectora de Delfos, que el año pasado estableció un acuerdo con la Universidad de Texas para presentarse en rutas universitarias del país como compañía residente.

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