El provocador

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Alejandro Ángeles

Ahora va la mía. Tal es la actitud de Ramón Alberto Garza. Tras cuatro años de mantener un perfil bajo, luego de una salida abrupta de El Universal a fines de 2002, el periodista regiomontano asume su propio destino con Reporte Índigo. Se trata de una gaceta digital que se entrega a suscriptores por correo electrónico y que Garza desarrolló junto con el despacho de consultoría editorial Danilo Black.

“Era hora de trabajar para mí”, dice Garza, al tiempo que muestra, como padre orgulloso, a su primer vástago in situ, es decir, en su computadora portátil, cuna y destino de la publicación. Reporte Índigo, cuya entrega ocupa en promedio 17 megabytes (una foto digital de regular tamaño es 1 mega), ofrece en un promedio de 80 páginas la propuesta editorial que Garza transmite cada semana. Un número típico (que ya va en su edición 19) incluye noticias y comentarios sobre temas de coyuntura, políticos, económicos y sociales.

El lector baja Reporte Índigo de internet (www.reporteindigo.com), previo registro, y luego le llegará por correo electrónico. Aquí radica una dificultad: el público necesita una buena conexión a internet y una PC con capacidad suficiente. Eso no preocupa a Garza: “No quiero llegar a las masas, sino a gente preparada que entiende su realidad y que busca elementos para explicársela”.

La idea publicarlo arranca a mediados de 2003, meses después de que Garza fue despedido como director general de El Universal, el diario que relanzó en una reencarnación para competir contra Reforma. Con este periódico, que lanzó junto a Alejandro Junco, a Garza se le reconoció, en los 90, como el artífice del cambio en el periodismo mexicano.

Por meses se especuló sobre su destino, incluyendo versiones que indicaban la compra de Excélsior, el lanzamiento de un diario en Monterrey (sede de su empresa Montemedia), o su integración a Comunicación Social de la Presidencia de la República. “Hubo un poco de todo eso, incluyendo la que decía que escribiría un libro”, asegura.

Pero según Garza, que antes había pasado por Editorial Televisa, donde lanzó Esmas.com y la versión mexicana del semanario colombiano Cambio, pasó un tiempo elaborando análisis sobre la realidad del país que “compartía con una amplia lista de amigos empresarios, políticos y colegas”, que cobró forma cuando sus contactos le pidieron un empaque más formal del acopio de información que les hacía llegar.

Quizá pocos adultos piensen que la saga de Harry Potter es inspiradora. Pero hay quienes tienen un ojo que ve más de lo evidente y conciben una oportunidad tras el periódico parlante de El prisionero de Azkaban. Así le pasó a Garza, que buscaba la manera de dar cauce a su proyecto digital.

Él dice que la escena del periódico que habla lo atrapó. El problema, entonces, radicaba en cómo concretar un proyecto fresco, innovador, sin las ataduras de las redes de distribución que Garza conoce a la perfección (hay que recordar su enfrentamiento con la Unión de Voceadores a los pocos meses de que Reforma salió a las calles).

Garza comenzó a confeccionar un concepto (que denomina brain media), donde el formato es lo de menos; lo que importa es el contenido y el nivel de cada entrega. Tras largas reuniones con Eduardo Danilo (de Danilo Black) y sus nuevos socios en esta aventura (como Eduardo Villanueva, ex ejecutivo de General Electric, y Cristina Cord, empresaria de las telecomunicaciones) desarrollaron un primer embrión de Reporte Índigo. “Era poco más que un newsletter”, relata Garza, “un boletín con fotos, gráficas y color, pero nos sirvió para comenzar a aterrizar las ideas”.

En mayo, tras una inversión muy grande en tecnología, software y equipo, la versión más terminada se repartió entre un “grupo selecto de 10,000”. Ahora, ya tienen 70,000 suscriptores, y la idea es que lleguen a 100,000 antes de cerrar el año. Garza denomina a su obra un producto sin precedentes en la industria editorial. Para Danilo Black, el estudio que lo produjo, Reporte Índigo “apuesta por un formato electrónico que permite distribución libre, sin restricciones en el número de páginas de contenido”.

La estructura, sin embargo, sigue la de una publicación impresa, con editorial, secciones, fotos y gráficas. El elemento innovador consta de elementos multimedia (videos, audio y gráficos animados) para enriquecer la experiencia del público, al que, tanto Garza como Danilo Black, no dudan en llamar “lector”.

Sergio Goldenberg, profesor de nuevos medios e internet de la Universidad Católica de Chile, hace la descripción más acertada de Reporte Índigo: “¿Es una revista? Tiene formato de revista, se lee y está diagramada como tal. Pero no es una revista, por lo menos no como la entendemos, ya que se lee en la computadora”.

“Y queda el problema tecnológico”, menciona por su parte Octavio Islas, director del proyecto de internet del Tec de Monterrey. “Es un filtro importante para un medio con los alcances de Índigo”.

Garza recurrió a una firma de Alfonso Romo, el industrial que fundó Grupo Pulsar, para capitalizar su proyecto. “Nos ayudaron a armar visitas con empresarios e inversionistas”, dice el periodista. Con los 5 millones de dólares que reunieron, se puede decir que Reporte Índigo nació robusto y con una torta bajo el brazo. Garza dice que la inversión se recuperará con la venta de publicidad. “Hubo un debate interno muy fuerte, algunos querían que se cobrara la suscripción, pero a fin de cuentas se impuso el modelo de negocios que apunta a espacios comerciales”.

Con un equipo de 40 personas, entre editorial, arte y soporte técnico, cada miércoles, el día de cierre, Garza se emociona ante la perspectiva de sacudir la opinión pública. Ya lo hizo con historias coyunturales sobre Pemex, la ambigua relación de socios-rivales de Televisa y Telmex y la corrupción en Los Pinos. No en balde, cambió la nomenclatura en Índigo Media, el paraguas con el que opera su bebé. “No hay un editor”, dice. “El equivalente es un provocador, y yo soy el provocador en jefe”.

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