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José Fernández Ramos

Si el plan de negocios de Aran y Margot Lee Shetterly da resultado, en un par de años un gran número de los 1.5 millones de angloparlantes residentes en México estarán comentando la leyenda de un par de personajes quijotescos que quemaron sus naves en EU para emprender la aventura de una publicación en el idioma de Shakespeare: Inside Mexico.

Dirán que un 17 de noviembre de 2005 montaron un auto, apodado Ant, en honor a Rocinante, dedicaron nueve meses (como si de un embarazo se tratase) a estudiar el mercado y elaborar el plan de negocios, y que el mismísimo embajador estadounidense, Tony Garza, estuvo en el coctel de lanzamiento en la librería Rosario Castellanos de la colonia Condesa, en octubre de 2006.

“Estoy verdaderamente emocionado”, dice el escritor y viajero Joe Nash, un estadounidense de 93 años que ha vivido casi toda su vida en México.

Desde que la familia O’Farrill, dueños del desaparecido Novedades, cerró The News en 2003, un diario emblemático que vivió más de cuatro décadas al servicio de la comunidad de emigrados estadounidenses, el mercado quedó prácticamente desatendido, con excepción de algunos intentos fallidos de remplazarlo.

La apuesta de los Shetterly es atender ese mercado, que según un estudio de Active Living International, una firma de investigación demográfica, llega a un millón de estadounidenses y casi medio millón de canadienses, británicos y australianos.

Aran Shetterly, un editor y escritor egresado de Harvard con experiencia en levantamiento de capitales e incubación de empresas, descubrió el hueco en medio de una crisis productiva. “Estaba escribiendo un libro sobre un estadounidense que luchó junto con (Fidel) Castro en la revolución cubana, y cada tres meses tenía la típica crisis en la que pensaba que mejor tenía que ponerme a escribir para un diario o revista.

“Busqué publicaciones en inglés en Latinoamérica y me di cuenta de que había muy pocas, pero lo que más me sorprendió fue que hubiera tan poca oferta en México”, cuenta el editor en jefe, originario de Maine.

En ese proceso, Aran escribió algunas cartas y recibió una oferta para trabajar en Oaxaca Times, una publicación mensual para los angloparlantes en ese estado, pero no tomó la oferta porque la crisis literaria al fin terminó. Sin embargo, de ahí surgió la idea inicial de crear un producto que sirviera a tan vasto mercado en México.

El resultado, lanzado a fines de octubre en la Ciudad de México, es un atractivo tabloide híbrido entre revista y periódico lleno de color, cuyo texto central es una especie de manifiesto de identidad de toda esa diáspora de extranjeros que han decidido hacer de México su hogar permanente, o para los que van de paso.

Para empezar, la publicación de distribución gratuita en cafeterías, restaurantes y otros lugares donde acuden angloparlantes, tiene una periodicidad mensual, pero eventualmente cambiará a quincenal y luego a semanal. Inside México arrancará con un tiraje de 20,000 copias en papel y otros 20,000 que ya se distribuyen a una lista creciente vía correo electrónico.

La cobertura física inicial es la Ciudad de México, pero se proyecta que gradualmente haya ediciones locales en las zonas de mayor población angloparlante: San Miguel de Allende, Chapala, Puerto Vallarta, Mérida, Los Cabos, Cuernavaca y Oaxaca, entre otras. En esa fase del proyecto, el contenido será mitad general y mitad local.

Creatividad
Pero lo verdaderamente sorprendente es la inversión inicial: 150,000 dólares de capital semilla, levantados por el propio Aran, en base a su experiencia en capitales de riesgo.

“Creemos que una empresa con recursos limitados, pero con disciplina y creatividad, funciona mejor que una con recursos ilimitados”, agrega Margot Lee, la editora ejecutiva. “Siempre buscaremos las soluciones más creativas sobre las más costosas”. Margot, originaria de Virginia, trae al proyecto su amplia experiencia en mercados de capitales en Nueva York, manejando divisas para J.P. Morgan y derivados financieros para Merrill Lynch.

El equipo de trabajo también refleja esa filosofía de creatividad. El diseño está a cargo de Emilio Deheza, un regiomontano que se formó en Reforma y recientemente dio servicios de consultoría para El Universal, y la fotografía está a cargo de Luz Montero, profesora de la materia en la escuela de periodismo Carlos Septién.

El mercado tiene mucha tela para cortar: la mayor parte de los residentes estadounidenses, canadienses y británicos en México recibe una pensión de retiro, requiere de servicios de salud y dispone de recursos para gastos en turismo y entretenimiento.

Margot estima que la población angloparlante crecerá todavía 10 veces en las siguientes décadas. En los últimos años, los residentes estadounidenses han ingresado entre 4,000 y 5,000 millones de dólares anuales a la economía nacional. El mercado inmobiliario, de costa a costa, o de Los Cabos a Mérida, vive un crecimiento explosivo.

En muchos casos, aunque el inglés no sea la lengua materna de algún residente extranjero, este idioma se vuelve un vehículo necesario para obtener información. Por ejemplo, muchos japoneses residentes en México manejan mejor el inglés que el español, lo mismo que los cientos de ciudadanos coreanos que han elegido esta ciudad para vivir.

“Son tres nuestras principales audiencias”, dice Aran, “extranjeros que hablan inglés, mexicanos que hablan inglés, y turistas y viajeros”.

Aunque parezca extraño, muchos mexicanos angloparlantes consumen información escrita en inglés. La mitad de los lectores de The News, por ejemplo, eran mexicanos.

“Es una buena noticia que circule otra publicación relevante en inglés, pues el hueco que dejó The News sigue sin ser llenado”, comenta Ricardo Castillo, un antiguo editor y columnista de aquel diario, “pero falta ver qué tan bueno es”. Hay muchos medios impresos en inglés en el país, pero la mayoría son “panfletos publicitarios sin ninguna calidad”, agrega.

Los Shetterly no se arredran ante tamaño reto, y una efervescente comunidad de extranjeros parece respaldarlos. Como se dice en inglés: time will tell.

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