El hombre marca

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Leonardo Peralta

Ari Borovoy y la ubicuidad. Ya lanzó en febrero su nuevo disco titulado Pasajero. El ex integrante de Onda Vaselina (ov7) realiza constantes presentaciones en estaciones de radio y televisión nacionales. Platica con sus fans en un foro dedicado en MySpace. La primera edición de su disco tendrá 8,000 copias que distribuirá en todo el país. ¿Y su casa disquera?

Ari Borovoy es su propia casa disquera: BoBo Producciones, la primera de línea pop independiente en México. ¿Por qué querría un cantante pop con buena imagen y consentido de su público lanzarse por su cuenta?

El entorno para los sellos discográficos no es alentador. En su reporte financiero de 2007, emi Group señala que su ingreso, al primer trimestre, fue de casi 3,500 millones de dólares (mdd), una baja de 15.7% con respecto a los 4,080 mdd del mismo periodo de 2006.

Similar panorama se refleja en otras disqueras de gran prestigio, como Universal Music Group, que en los primeros nueve meses del año pasado registró una baja en sus ingresos de aproximadamente 50 mdd.

El cantante atribuye su entrada al difícil mundo de los sellos independientes al desencuentro que tuvo en 2005 con su entonces casa disquera, Sony bmg Music Entertainment: “Yo había firmado un contrato donde existían tres sencillos del disco con sus respectivos videos pagados por la disquera; en el segundo me dijeron que no había presupuesto. Les dije que era un compromiso firmado e indagando un poco me doy cuenta de que había un rollo político en el que no participé y por eso no fui apoyado por la disquera”.

A Borovoy no le quedó más que salir. “La disquera pudo decir que me habían dado una carta de retiro, sin señalar que yo mismo la había pedido” (Expansión buscó infructuosamente el punto de vista de la disquera por medio de su representante de prensa, Paulina de la Fuente).

Luego, Borovoy arrancó una serie de conciertos en EU y concluyó la producción de material promocional para su primer disco. “Produje un video con medios míos y le di la promoción que pude”, dice.

Tras la experiencia, el cantante decidió seguir ese camino, y añadió la oportunidad de producir su propio disco, proyecto en el que trabajó entre 2006 y 2007. “Me acerqué a mis contratos y anduve preguntando. Traje a los mejores que pudieran participar en mi proyecto”, recuerda. Además del componente musical, con Ari trabajan seis personas que se encargan de supervisar la contratación de conciertos, la relación con los medios y la promoción de su disco.

La grabación y la mezcla del disco las pudo realizar en estudios independientes, y la distribución, uno de los elementos más complejos, la resolvió de una manera peculiar: “Me acerqué a gente de Grupo Carso”, por lo que sus discos serán comercializados en Sanborns, tiendas Sears y, al cierre de esta edición, se encontraba en negociación directa con la cadena MixUp.

Además, como parte de un acuerdo de patrocinio con la empresa electrónica Steren, a cambio de que Borovoy se convierta en su imagen publicitaria, sus discos se venderán en exclusiva en los puntos de venta que dicha compañía posee en las 32 entidades del país y EU.

Inversión acorde

Para financiarse, Ari (quien no declaró el monto de su inversión, pero señala que no ha rebasado el millón de pesos) recurrió a sus propios ahorros. “Y hay patrocinadores, con marcas, que pagan un dinero por mi imagen”, como Perry Ellis, de la cual se convirtió en modelo en 2006.

Sin embargo, su proyecto no sólo gira alrededor de su disco. “Yo calculo que 50% de mi ingreso provendrá de las ventas del disco. Lo demás, de patrocinios y conciertos”. La novedad es que sea el propio artista quien se promueva como tal.

“Es una tendencia”, dice Héctor Mijangos, director de la disquera y productora independiente Noiselab (sello que edita trabajos de grupos como Zoé, del DF; los ingleses Baby-shambles y Morrissey, y el neoyorquino Interpol). “Donde el cantante genera ingresos es en los conciertos y ahora en la sincronización de música con comerciales de televisión, es decir, derechos editoriales”, explica.

Según Mijangos, la estructura financiera de un artista ahora es así: sale un grupo y uno paga 100,000 pesos para que se haga su disco. En promedio, se venden 5,000 unidades, con la banda ganando entre 8 y 10 pesos por cada uno. “Si vendes 5,000 discos, son 40,000 o 50,000 pesos. Pero si la banda da un concierto cada fin de semana cobrando 15,000 pesos, ganarían 60,000 en un mes sólo por tocar”, puntualiza.

Quizá resulta simplista, pero muchos en la industria musical del país quieren lanzar estrategias en MySpace y colgarse de cualquier oportunidad que internet ofrezca. Lo más barato es lo masivo de la red, que no requiere de mayores inversiones pero sí de mucha creatividad en un medio que compite, más que nada, por la atención de las audiencias.

Cantante y sonante

El avance tecnológico ha propiciado que cualquier ‘hijo de vecino’ pueda replicar la tarea de una disquera. Eso ha generado un nuevo modelo de negocio y los artistas se ven tentados a dejar el trabajo con casas disqueras y aventarse por la libre, independientes.

Según Mijangos, de Noiselab, “cantidad de artistas se quieren salir de las compañías; de repente platico con gente de las disqueras y me dicen: ‘Ya no aguanto estar aquí’”.

Las quejas de cantantes y bandas se centran en la dificultad de sostener un proyecto musical dentro de una disquera. “No les trabajan lo que les prometieron”, comenta Mijangos. “Más que incumplir contratos, se incumplen promesas o planes de trabajo. De repente te das cuenta de que no te pelan porque hay otro que vende mucho”.

Además, las disqueras buscan firmar con cantantes nuevos contratos que abarcan más allá de la producción y comercialización. Borovoy señala que “a un artista nuevo, la disquera le pide un porcentaje de sus conciertos, de su merchandising, de sus patrocinios, de todo lo que gana un manejador”. Un reporte publicado en The Economist, en enero, menciona que “las disqueras más importantes buscan firmar contratos de 360 grados que les aseguren una parte de los otros ingresos que recibe un artista”.

Solfeo de negocios

Un entorno tan complicado para los artistas obliga a un mayor control creativo sobre su trabajo. En realidad, eso es añejo en la escena mexicana del rock. Pero en el pop local, dominado por la influencia de Televisa y, recientemente, por Televisión Azteca, se trata de un concepto casi nuevo, lo que requiere un cambio en la forma de trabajo.

Así, el artista tiene que ser, además, experto en negocios. Según Borovoy, se llega a un punto en el que el artista vende su alma por completo. “La disquera lo es todo y yo estaba acostumbrado a trabajar con una infraestructura de personas detrás, no veía otras posibilidades”, plantea.

Para Mijangos, detrás de cada buena banda hay un líder fuera de micrófono y de escena. “La cabeza no tiene que ser el cantante ni el que escribe las canciones, sino alguien hábil para el negocio”. De acuerdo con Randy Luna (consultor de negocios para músicos radicado en Puerto Rico y organizador de foros del showbiz), “dependiendo del modelo en que se encuentre, es imprescindible que (el artista) comprenda cómo funciona el negocio de la música; a lo mejor esto implica tomar clases de contabilidad y de mercadeo”.

La cabeza del negocio debe poseer, además de habilidades administrativas, sensibilidad artística bien desarrollada, cualidad que, en grandes bandas, les ha ayudado a tener una proyección mundial.

Luna, que maneja grupos de Puerto Rico, dice que predomina la inversión gradual y ardua, que se va modificando con el paso del tiempo. “Es un formato llamado escalera donde el artista trabaja para alcanzar determinadas metas, como el financiamiento de su disco o la adquisición de material publicitario”.

Apoyado en herramientas como su sitio web (que contiene un blog personal) y clubes virtuales de admiradores en MySpace, Ari Borovoy espera, en su nueva fase como artista independiente, replicar en el difícil género del pop (Randy Luna señala que “el pop siempre ha ido de la mano de sellos discográficos multinacionales”) éxitos ocurridos en el mundo del rock independiente con bandas como Clap Your Hands, Say Yeah y el grupo inglés Arctic Monkeys, en 2002, cuyos admiradores se encargaron de convertirlos en éxito mundial, antes de editar un disco, gracias a las canciones que circulaban en internet y al sitio que sus fanáticos crearon en MySpace.

La industria discográfica está en un proceso de cambio y mientras Mijangos señala que, en el futuro, sólo existirá una disquera de alcance mundial, Luna dice que se convertirán en empresas de propósito mixto que lo mismo organizan conciertos que producen mercancía promocional de los artistas. Mientras, la apuesta de Borovoy se abre camino en el mundo del pop independiente. Una tonada inédita que, quizás, en el futuro todos silbarán.


OBERTURA

Sin temor a que su imagen se desgaste, Ari Borovoy usa su fama, ganada en el pasado, para empujar su nueva
carrera.

• Fue estrella de un grupo controlado por disqueras tradicionales, crea BoBo, la primera productora pop independiente.

• Invirtió alrededor de 1 millón de pesos para arrancar sus nuevos negocios y proyectos por la libre.

• Firmó con la marca Steren un contrato peculiar: será la imagen de la cadena de tiendas de electrónica a cambio de que sean su canal de distribución.

• Logró que Grupo Carso (Sanborns, Sears y, tentativamente, MixUp) venda sus discos.

• Fomentará el contacto directo con su público en MySpace y en conciertos.


BANDA Y MARCA

Una nueva ‘invasión inglesa’ en la música está ocurriendo en internet. La revolución, esta vez, implica que las bandas tomen un mayor control de su negocio y su destino.

La web. Arctic Monkeys suben a la red sus canciones antes de la venta en cd.

Lo nuevo. Radiohead creó un nuevo esquema de cobro en línea: ‘paga lo que sea’.

De Nueva York. Clap Your Hands eliminó intermediarios. La banda se maneja sola.


50%
de los ingresos de Ari Borovoy vendrá de las ventas del disco. El resto, de patrocinios y conciertos.


“La cabeza no tiene que ser el cantante, sino alguien hábil para el negocio”.

Randy Luna,consultor y mánager.

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