Clepto-empleados, cómo hacerse sitio en

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Estimado Señor Q,
Encontré que el encargado de los uniformes de la fábrica que dirijo ha estado vendiendo, por fuera, las carísimas botas industriales que la empresa da a sus trabajadores dos veces al año. Es un hombre próximo a jubilarse, que en el pasado fue un buen elemento, pero se corre la voz de que vende los zapatos en la colonia vecina a la planta. Estamos haciendo la valuación de daños y, al parecer, es algo que viene haciendo desde hace tiempo. ¿Qué hago?  Despedirlo puede costar caro: lleva 22 años en la empresa.
Director culposo, DF

Querido Culposo,
Antes que nada, abandona los ‘corre la voz’ y los ‘al parecer’ y confirma los rumores: no se puede tomar decisiones sobre supuestos. Y después despide a tu clepto-empleado, aunque le cueste caro a la compañía. Debes enviar la señal al resto de que tolerar el robo no tiene nada que ver con ser un buen jefe. El Señor Q a veces simpatiza con quienes doblan un poco las reglas y se toman pequeñas venganzas contra sus empleadores. Pero robar es un delito.  Conversa con este hombre: si muestra buena actitud, págale lo que le corresponde y olvida el asunto. Además, dale las gracias por haberte descubierto una nueva línea de negocio: mañana mismo debes abrir una tienda para vender esas botas tan populares entre los vecinos.  El ‘elemento’ será un ladrón, pero tiene buen ojo para los negocios.
Pragmáticamente, Q

Estimado Señor Q,
Trabajo en una pequeña pero exitosa consultora donde soy el empleado de más alto rango que no pertenece a la familia fundadora, cuyos miembros ocupan cinco de los seis cargos principales. Me llevo bien con ellos, pero cuando recuerdo que dos de los hijos del presidente ganan mucho más que yo mientras pasan los viernes jugando el golf, quiero renunciar. El presidente dijo que pronto dejará las tareas de gestión y una vez me insinuó que le gustaría que yo lo remplazara. No sé si confiar en él y temo que finalmente le dé el puesto a alguno de sus hijos. ¿Tengo alguna opción o debo preparar mi salida?
Adoptado y celoso, DF

Querido Adoptado,
No le creas a tu presidente: salvo catástrofe, lo más probable es que dé las riendas de la consultora a alguno de sus hijos, aun cuando le molesten tanto como a ti las excursiones al Country Club. El Señor Q pidió consejo a Mateo Cuadras, director general de Bumeran.com en México, quien tiene una perspectiva algo diferente para ti: “Esto que te pasa es muy frecuente en las empresas familiares, así que no tienes por qué preocuparte. Confía en el presidente. Dile que sería un gran desafío para ti esa posición y muéstrate entusiasta en aprender de él, que ocupa ese puesto, y en pedirle consejos, así él puede ver en ti a alguien que está motivado para sucederlo”, dice Cuadras. Si todo esto fracasa, el Señor Q te recomienda preparar tu salida, pero sin prisas. Pídele al patriarca que te deje traer clientes propios a la firma y que te dé un porcentaje de los honorarios pagados por ellos (pide 50%, confórmate con 33%). Esto no te dará poder formal, pero sí dinero. Cuando tengas cuatro o cinco clientes, búscate un socio, si lo necesitas, y abre tu consultora. Conviértete en tu propio patriarca: allí podrás acomodar a tus hijos y alienar a los extraños.
Fraternalmente, Q

Estimado Señor Q,
Nunca falté a trabajar en la empresa donde estoy desde hace cuatro años, pero necesito sí o sí tomarme un día dentro de dos semanas. El problema es que ya usé todas mis vacaciones. ¿Cuál es la mejor manera de fingir que estoy enfermo?
Cuerpo sano, mente enferma, DF

Querido CSME,
Mucha gente comete el error de inventar gripas devastadoras. Es una mala idea, porque las gripas verdaderas duran más de un día y, además, porque los trabajadores responsables van a trabajar aun sintiéndose mal. Los problemas estomacales, en cambio, no fallan. Llama a tu jefe bien temprano, dile que pasaste la noche vomitando y menciona, como al pasar, la palabra “diarrea”. Con eso será suficiente.
Intestinalmente, Q

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