Señor Q

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Estimado Señor Q:
Hace poco fui a una entrevista para un empleo en el departamento de mercadotecnia de una empresa de telecomunicaciones. Estaba optimista: reunía todos los requisitos y la experiencia que pedía el cargo. La entrevista fue muy buena, hubo bromas y hasta preguntas bastante específicas. Sin embargo, nunca más me llamaron. Envié un email a la mujer que me había contactado para la entrevista, quien me respondió: “Te parecerá una tontería, pero el director de Recursos Humanos no contrata a nadie que tenga errores de ortografía en su hoja de vida, y tú tenías dos. Le dijimos que la entrevista había sido buena, pero no tuvo caso. Disculpa”. ¿Estoy loco o es la excusa más ridícula de la historia?
Disléxico y desempleado, DF

QUERIDO DISLÉXICO:
Según una encuesta reciente, el 47% de los reclutadores de Estados Unidos dice que un solo error en el currículum es suficiente para descartar a un candidato. Otro 37% es un poco más generoso: admite un error, pero no dos. Esto quiere decir que 84% de los reclutadores de la encuesta te habrían arrojado a la papelera sin comprobar que eres un muchacho maravilloso. La excusa parece ridícula, es cierto, pero más increíble me parece que hayas enviado una hoja de vida con errores de escritura u ortográficos. A esta altura, todo el mundo debería saber que la entrevista es la única bala que tienen los candidatos para llamar la atención de un señor que ve a cientos de personas como tú cada semana y necesita un sistema eficaz para filtrar a los indeseables; tú dirás que “licenciado” es casi lo mismo que “licensiado”. Para él es una señal de que si eres descuidado para venderte a ti mismo, no podrás vender bien a la empresa.
Ferpectamente, Q

Estimado Señor Q,
Estoy en una consultora donde el trabajo es intenso algunas semanas y más tranquilo otras. La mayoría de los equipos de la empresa se adaptan a este esquema, con horarios flexibles y evaluación por proyecto. Mi jefe, sin embargo, se declara enamorado de los procedimientos y dice que sus “vándalos irresponsables” (nosotros) trabajaríamos mal si nos diera libertad. Nos hace firmar formularios sobre detalles irrelevantes, a las 9.05 de la mañana llama por teléfono a los que no llegaron a la oficina y cree que insultar y estar de mal humor es una manera correcta de ejercer autoridad. Ya pedí el cambio de área, aun cuando el trabajo que hacemos (la aplicación de un software específico) es el que más me interesa para el futuro. No tengo una pregunta, sólo quería desahogarme.
Desahogado (no del todo), DF

QUERIDO DESAHOGADO:
Hay dos grandes motivaciones detrás de los jefes parapoliciales: la inseguridad y la antigüedad. Muchos jefes, en especial los de más edad, se apoyan en las formalidades y los procedimientos porque es la manera que aprendieron cuando eran jóvenes: el jefe es el dictador de la oficina. Pero éstos van camino a retirarse y desaparecerán, como todos los dinosaurios. Los más peligrosos son los otros, los inseguros, los maniáticos que ahogan con detalles contradictorios a los miembros de su equipo: así dan ilusión de autoridad (a los demás y a ellos mismos) y además reducen el margen de creatividad de sus empleados, quienes, aturdidos por la burocracia, no tienen energía para hacerle sombra al jefe. Entre las muchas cosas que cambiaron las primeras empresas de internet, hace 10 años, una era, precisamente, intentar confiar más en la creatividad y en el trabajo en equipo que en la disciplina militar: más resultados, menos reglas. Muchos dijeron que era una tendencia global, que hacia eso nos dirigíamos y, de hecho muchas empresas comenzaron a moverse en esa dirección. Otras no, y tengo la impresión de que la tendencia ha perdido fuerza, que la obsesión por la obsesión ha vuelto ha encontrar un hueco. Como ya has pedido el cambio de área, no tengo mucho más para decirte, salvo desearte suerte.
Rebelde, Q

EL SEÑOR Q encuentra solución a los problemas que rodean la vida profesional. Si él no tiene la respuesta seguramente nadie la tendrá. ¿Alguna pregunta?
Escribe a:
senorq@expansion.com.mx.

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