¡Libérenlos...!

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Verónica Ortiz Reyes

Ropa, computadora, libros, reproductor de música y algo de comida, que esperaba no le quitaran en la aduana. Mónica ya había alistado todo lo necesario para partir a España en donde cursaría una maestría en periodismo. ¡Y cargó hasta con el celular! Ya se había informado de que el mismo aparato le serviría en el Viejo Mundo… menos mal, porque en México había tenido que soportar un año de contrato con una compañía, además de que pagó una fuerte suma porque se trataba de un equipo más complejo.

Y así fue. Llegó a Madrid y contrató con Movistar. Mónica únicamente compró la tarjeta SIM en unos 25 euros (351 pesos) que incluía la activación del teléfono, el número y crédito para usarlo. En el año que lleva en España con frecuencia se ha ganado hasta 10 euros (140 pesos) de crédito gratuitamente contestando encuestas, entre otras promociones que la compañía telefónica le envía y que ella autoriza o no.

Su contratación es de recarga de crédito, no de contrato. Y para agregarle minutos a su celular acude a cajeros automáticos, en tiendas, en cabinas telefónicas o en unas máquinas tipo las expendedoras de cigarros.

En cambio, Paulina, su compañera de departamento, cambió de Vodafone a Movistar sin que le cobraran por ello. Conservó el número y además le regalaron el teléfono porque hizo el contrato por un año. Como su compañera no quiso esperar a que le mandaran la nueva tarjeta SIM pagó 5 euros (70 pesos) para empezar el servicio lo antes posible. Ahora paga unos 11 euros (154 pesos aproximadamente) al mes y se ahorra cerca de 7 euros (98 pesos) sin contar las promociones.

¿De aquí para allá?
La portabilidad es un sistema que se utiliza en otros países, y permite a los usuarios cambiar de proveedor de servicios telefónicos (local o celular) e, incluso de domicilio, sin necesidad de modificar su número telefónico.

Jorge Arredondo, ex presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, llevó el tema a la mesa de negociación pero únicamente de telefonía local, luego de justificar que este servicio no se había concretado en México porque “la mayoría de las telefónicas se han opuesto”. Y lo cumplió lanzando una consulta pública sobre los lineamientos que deberían seguir.

En México cambiar la tarjeta SIM de un teléfono contratado con un operador a otro no es factible porque los aparatos están bloqueados y además no es posible adquirir una terminal. Esto sucede porque las compañías subsidian un porcentaje del precio del celular, pretendiendo que por un tiempo, o incluso indefinidamente, quede bloqueado en manos de la empresa y para los servicios que provee. Por esta razón, el abonado no puede contratar con otras. Esta situación cambiará en el momento que la portabilidad se regule.

En el tema existen factores como los costos y la certidumbre que pueden tener las compañías para invertir, con el conocimiento de que un cliente inconforme con la calidad del servicio pueda pedir su cambio de empresa y conservar el mismo número.

Justamente el tema central son los servicios y el precio, razón por la que, en España, Paulina pudo migrar de Vodafone a Movistar y por la que Mónica no se ha visto tentada a hacerlo.

El tema de la portabilidad en celulares tardará en estar en boca del usuario final. Telcel, la compañía que ostenta más de 90% de participación del mercado de celulares en México, simplemente no tiene una postura oficial sobre el tema.

Sin embargo, tarde o temprano será una realidad, como ya lo viene siendo en otros países como Chile, donde el gobierno retomó el tema y analiza la normatividad para finales del año o principios de 2007. Una de las razones de incluirlo de nuevo en la agenda, de acuerdo con el diario El Mercurio, se basa en que el gobierno de Michelle Bachelet tuvo una ola de reclamos por problemas en el servicio en contra de empresas de telefonía celular, lo que motivó multas por parte de la autoridad e, incluso, una demanda colectiva de consumidores en contra de algunas firmas, como Movistar.

¿Le parece un sueño? Más bien debería ser una mera reacción del mercado que responde a las necesidades de los consumidores, eliminando las barreras que impiden el cambio de usuarios de una compañía a otra en busca de mejores servicios y de precios más atractivos.

La incorporación de portabilidad en Chile es un tema que se analiza no sólo desde el punto de vista de la legalización del mismo, sino también del costo que implicará mover a un abonado. De hecho, el Ministerio de Comunicaciones chileno advierte que el costo para la industria se calcula en cerca de 34 millones de dólares, a recuperarse en unos 10 años, cifra que terminará absorbiendo el usuario final y que no resulta tan atractiva para las compañías de telefonía si se calcula que los interesados en la portabilidad no superan 6%.

Incluso así, el asunto debería concretarse porque incrementa la competitividad entre operadores, considera la organización 3G Américas, que aglutina a compañías de tecnologías inalámbricas. La explicación que da Erasmo Rojas, director de América Latina y Caribe de 3G, al gobierno chileno es que hace dos años que en EU se está aplicando, y realmente los cambios no han sido tan fuertes como se esperaba, pero sí se ha generado más competitividad entre los operadores móviles, porque el mercado estadounidense está compuesto en 80% de clientes pospago, para los cuales mantener su número es más importante.

¿Cómo evitar la migración?
De igual forma, en México la mayor concentración de telefonía celular está en el pospago. Sin embargo, los usuarios con contratos son altamente valorados por las compañías de telefonía porque generan el tráfico y utilizan los servicios adicionales.

Una investigación divulgada por Yankee Group señala que los operadores tendrán que apostar sus fichas por el mercado corporativo para conseguir ingresos mayores con servicios de datos. De acuerdo con el estudio, hasta 2010, los datos móviles van a generar ingresos por 88,000 MDD en la región.

El ARPU (ingreso promedio por usuario) del usuario corporativo de telefonía móvil crecerá 2.5 veces más que el ingreso por consumidor final en Latinoamérica hasta 2010. De ahí que el mercado corporativo es la gran esperanza de los operadores para recuperar las inversiones que han realizado en licencias y migración de redes TDMA para GSM, dice el estudio. Desafortunadamente, la consultora señala que los operadores móviles cometen un error estratégico al no ser ‘agresivos’ en el desarrollo de soluciones dedicadas al mercado empresarial, tema que ahora les debería ocupar, pues de ahí obtendrían una serie de abonados fieles con el servicio y los precios ofrecidos. Así que mientras tanto el mercado mexicano espera la portabilidad de números fijos, el asunto para los celulares todavía está en el congelador.

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