Todo seguirá igual

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La inercia del mercado y nuevas tecnologías impulsan las telecomunicaciones en México, pero la falta de cambios para regular la participación de las empresas provoca que ese negocio crezca disparejo, dependiendo de qué rubro se trate.

Un estudio de The Economist Intelligence Unit (EIU) pronostica que en los próximos cuatro años en el mercado de telecomunicaciones del País habrá mayor demanda de nueva tecnología, como servicios de tercera generación. De manera específica, el análisis prevé un fuerte aumento en las suscripciones de telefonía móvil, respaldado por los crecientes ingresos personales y por la liberalización del mercado. Esto propiciará, a finales de 2010, una tasa de penetración de la telefonía celular de 61%, inferior a la de Argentina, Brasil y Chile.

Por el contrario, la penetración de las líneas fijas crecerá más lentamente, y en 2010 será de poco más de 20 cada 100 habitantes, limitada por la falta de avances en las reformas que agilizarían su ejecución y abrirían el sector a una mayor participación.

El análisis de EIU añade que es probable que prevalezca el dominio de Telmex en el mercado de las telecomunicaciones, junto con América Móvil (Telcel), ambas propiedad de Carlos Slim. La participación de mercado de Telmex está fuertemente arraigada y la empresa ha demostrado su determinación de defender su espacio. El gobierno ha sido cauteloso al momento de impulsar sus propuestas de reforma, ante el temor de que esto pudiera desestabilizar a la principal compañía de telefonía fija, en un momento en que sus competidores están en una posición débil para invertir en ese segmento de negocio.

Las propuestas del gobierno para una nueva legislación en telecomunicaciones remplazarían lo establecido en 1995, justo antes de un primer intento de apertura del sector.

Aunque todos los partidos políticos participaron en la redacción del anteproyecto de ley, las reformas están sujetas a las demoras del Congreso y no se discutirán sino hasta 2007, con la nueva administración.

De aprobarse el nuevo proyecto, sus alcances se harían notar en las concesiones, el acceso a interconexiones y la regulación.

En primer lugar, ampliaría los poderes de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), el regulador de la industria de las telecomunicaciones, que hasta ahora ha estado bajo la jurisdicción de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte. Probablemente, la Cofetel recibiría un presupuesto propio y se transformaría en un ente regulador independiente, con poderes y autoridad para imponer sanciones.

También alentaría acuerdos para que Telmex comparta líneas, permitiendo así la apertura, hasta cierto nivel, de la red local de la compañía telefónica. Telmex domina 95% de la telefonía local, 80% del tráfico de larga distancia y aproximadamente 70% de los servicios de internet.

El nuevo proyecto también eliminaría el límite de 49% de propiedad para las compañías extranjeras en la telefonía de líneas fijas (si bien esto ya sucedió en 2001, cuando Banamex-Accival, accionista mayoritario de Avantel, fue vendido a la firma de EU Citibank). Finalmente, introduciría un marco para el financiamiento de los servicios de telecomunicaciones donde la rentabilidad es baja. Por ejemplo, en ocho de los estados más pobres del sur del país la densidad telefónica es de entre cinco y 10 líneas por cada 100 habitantes.

Potencial inmenso en TI
Actualmente, el gasto en tecnología de la información (TI) en México se estima en 1.4% del PIB, extremadamente bajo en comparación con el promedio de 4.3% del PIB que registran otros países integrantes de la OCDE.

Datos de la consultora Pyramid Research señalan que al cierre de 2005 había en los hogares 11.2 PC cada 100 habitantes, y sólo un suscriptor de banda ancha para la misma proporción. Esto acentúa el gran potencial de crecimiento a mediano plazo.

El programa de desarrollo del gobierno de Vicente Fox confirió alta prioridad a la promoción de la administración electrónica (e-gobierno) y al desarrollo de la industria del software (hoy en día extremadamente pequeña). En ese contexto, el programa de desarrollo de software que el gobierno puso en marcha en 2002 (denominado Prosoft) se ha propuesto el ambicioso objetivo de producir contenido por un valor de 5,000 millones de dólares para 2010. Prosoft aspira a posicionar al país como un centro global de fabricación de software que promueva una mayor competitividad económica.

El vehículo del gobierno para promover el e-gobierno es combatir la corrupción y reducir la burocracia, e impulsar el desarrollo del comercio electrónico, que está en su fase inicial. Actualmente casi 80% de las transacciones del gobierno se llevan a cabo en línea y está en marcha un cambio para completar los formularios de reintegro de impuestos también vía electrónica.

A medida que la penetración de internet sea mayor y más habitual el uso de tarjetas de crédito, crecerá el comercio electrónico. Los actuales líderes en esta área son el grupo de tiendas departamentales Sanborns (de Carlos Slim), los bancos Banamex, HSBC y BBVA-Bancomer, y el sitio de noticias y portal de comercio electrónico todito.com.

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