Spam, el asesino

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Moisés Polishuk Melman

El correo no deseado es hoy en día un problema mayor que los virus de computadoras. Esto se debe a la brutal pérdida de productividad que origina pues el usuario debe eliminar –después de haber leído–, una cantidad de correo electrónico que nunca tenía que haberse recibido.

A dicha pérdida de tiempo humano agréguele la de la energía eléctrica que implica y, claro, la de espacio en la oficina, donde se leen y borran los correos. Simplemente imagine todo lo que pudo, o más bien dicho, lo que no pudo hacer mientras revisaba y desechaba los mensajes.

Al no cuantificarlo simplemente se cree que no existe el problema, pero calcule y verá.

Asumiendo que recibe 10 correos de spam al día, serían 300 cada mes. Si asumimos que se tarda un segundo en revisarlos (sin leerlos), sumaría una hora al año. En una empresa con 3,000 personas implica 125 días-hombre tirados a la basura.

Si el spam atrapa la atención del usuario, tomará más tiempo para leerlo o entrar al sitio de internet, lo cual compromete la seguridad de la empresa, si se descargan programas que espían lo que se teclea, o bien, se pone en riesgo la información privada.

Muchos colegas crean spam sin pensarlo al ’copiar a todos’ sus contactos un correo aunque no le interese.

¿Cuál es el consejo? Simplemente deje de hacer eso y gane más productividad.

Comentarios: moises@expansion.com.mx

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