Todos a bordo

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Lourdes Esquivel

Este invierno, Ian Walter y su esposa decidieron escapar del helado clima que azotaba su natal Ontario, en Canadá, y viajaron a Florida para embarcarse en el imponente MS Ryndam, un crucero de 220 metros de eslora que pertenece a la empresa naviera Holland America.

La pareja, ya en la tercera edad, no lo sabía, pero uno de sus desembarcos se convirtió en un hecho histórico para la región sur de México. Con el arribo del MS Ryndam y sus 1,200 pasajeros, Chiapas y su puerto se estrenaron como receptores de cruceros.

En febrero del año pasado, el entonces presidente Vicente Fox protocolizó la apertura a los cruceros de Puerto Chiapas, al recibir un barco con invitados especiales. Pero la llegada del MS Ryndam, el pasado 16 de enero, marcó el inicio de los arribos de embarcaciones comerciales.

Este hecho ha despertado nuevas esperanzas para la economía local y el desarrollo turístico estatal y nacional. El MS Ryndam es el primero de 10 cruceros que este año llegarán a dicho puerto, pero el potencial es enorme. Se calcula que 750,000 turistas navegan cada año por el litoral del Pacífico, a bordo de unos 300 cruceros. Ninguno de ellos llegaba a Chiapas porque el puerto no podía recibirlos.

De acuerdo con la Cruise Line International Association, entre 1970 y 2005 la industria mundial de cruceros multiplicó 24 veces su tamaño, al incrementar el mercado de 460,000 pasajeros a 11.1 millones. Y para este año calcula que 12.62 millones de personas se embarcarán en uno.

En este último año, México se ubicó en el primer lugar regional en recepción de cruceros, con una participación de 60% del mercado regional. Según los resultados acumulados preliminares de la actividad turística, de enero a noviembre de 2006 llegaron por crucero al país 678,000 turistas, 24.4% más que en el mismo periodo de 2005. Estos turistas gastaron 47.5 millones de dólares (MDD).

Por eso, mientras los chiapanecos recibían a los pasajeros con música y danzas regionales, café de altura, chocolate orgánico, joyería, mezcal, quesos y una que otra iguana típica de la localidad merodeando entre los pies de los turistas, las autoridades estatales calculaban los beneficios de la integración de Chiapas a la industria de los cruceros.

Según sus estudios, el gasto promedio de cada pasajero en tierra asciende a 130 dólares, casi el doble de los 70 dólares que el Banco de México calcula que dejan los turistas de cruceros mientras están en tierras mexicanas. Incluye conceptos como tours, alimentos, compra de artesanías y recuerdos. Los turistas que desembarcaron del MS Ryndam dejaron en menos de 10 horas más de 1 millón de pesos, que se suman a los ingresos indirectos generados por los cobros de atraque, servicios portuarios, abastecimiento y gastos efectuados por la tripulación, entre otros.

Entre los pasajeros del crucero había representantes de compañías de cruceros como Royal Caribbean y la misma Holland America Cruise Line, quienes fueron invitados a recorrer Palenque, San Cristóbal de Las Casas y las Lagunas de Montebello, lugares a donde se planea, en el mediano plazo, transportar a los cruceristas en vuelos charter. "Tenemos con qué convencerlos y lo vamos a hacer", dice Martha Grajales Burguete, secretaria de Turismo de Chiapas.

Este optimismo lo comparten otros chiapanecos como Jorge Ruiz, artesano de Tapachula, que desde hace 40 años elabora artesanía en coco. "Estoy ilusionado con la llegada de los cruceros. Para los turistas, esto es algo nuevo", comenta. Mary Ann Nacca, crucerista originaria de Pensilvania, lo confirma. "No esperaba ver todo esto, es hermoso".

Según Nacca, la riqueza histórica y cultural de Chiapas es muy distinta a lo que ha podido apreciar en otros destinos de la región, como Islas Gran Caimán, Santa Martha (Colombia), Isla de San Blas (Panamá), Punta Arenas (Costa Rica) y San Juan del Sur (Nicaragua).

Ramón Sinovas, director de Fonatur en Huatulco, confía en el poder promocional de este medio. Él cree que muchos turistas que conocieron Huatulco en un crucero regresaron al lugar en sus siguientes vacaciones. "Antes del crucero, algunos ni siquiera sabían de este paraíso oaxaqueño".

La zona preferida es el Caribe mexicano, que es la más visitada en el mundo por los viajeros de crucero. En 2005, la región representó 32.4% del mercado global. Tan sólo Cozumel ha registrado hasta 40 llegadas de cruceros en un solo día. Esa isla recibe al año más de 2.5 millones de pasajeros (véase gráfico superior).

El crecimiento de esta industria ha provocado que otras regiones del país también busquen obtener beneficios de él. En septiembre pasado, los gobernadores de Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche y Yucatán firmaron un acuerdo para elaborar conjuntamente un Programa Náutico del Golfo de México. Los puertos propuestos son Tampico, Veracruz, Dos Bocas, Campeche y Puerto Progreso.

El objetivo es detonar en esta región el crecimiento ordenado del turismo náutico para elevar la afluencia turística y contribuir al desarrollo regional del Golfo de México. El programa plantea construir y explotar marinas y desarrollos turísticos inmobiliarios y comerciales, consolidar los puertos existentes y detonar el turismo de cruceros a esta región del país.

Cada estado deberá tener una estrategia especial para atraer turismo. En Tampico, por ejemplo, se promoverá la pesca deportiva y el buceo; en Veracruz, el folklore, la historia y la belleza de poblados como Tlacotalpan; en Dos Bocas, Tabasco, la apuesta es por el ecoturismo, el agroturismo y el turismo cultural; mientras que la cultura maya, la arquitectura colonial y el ecoturismo serán las principales armas de los prestadores de servicios turísticos en Campeche y Puerto Progreso, Yucatán.

El gobierno federal respalda este plan. "(Esta región) tiene un gran potencial a nivel nacional para desarrollar el turismo náutico debido a su elevada biodiversidad, al valor escénico del litoral, su gran contenido cultural y a las condiciones favorables para la navegación", dice el secretario de Turismo, Rodolfo Elizondo.

En julio de 2004, las Secretarías de Comunicaciones y Transportes y de Turismo publicaron la Política Pública de Cruceros, que establece que se desarrollará una estrategia diferente para cada destino, según el grado de madurez y la ruta en que se encuentre. El objetivo es aminorar la presión que en algunos destinos ha tenido esta industria sobre la infraestructura instalada, los recursos naturales, culturales y sociales de las comunidades.

Cada estado debe negociar con las líneas de cruceros como Carnival, Royal Caribbean y Norwegian, a fin de integrarse a sus rutas. Pero antes deben superar diversos desafíos naturales, de creación de infraestructura y sobre la calidad de su servicio.

El mal estado de las carreteras complica la internación al país de cruceristas. Además, algunos puertos son eminentemente mercantiles y no cuentan con instalaciones adecuadas para recibir este tipo de embarcaciones. También hay que considerar que ésta es la zona del país más vulnerable a los efectos del clima y a los huracanes. El huracán Wilma, que azotó el Caribe mexicano a fines de 2005, provocó una caída de 12% en la llegada de turistas de cruceros.

El reto inmediato es adaptar los puertos para que compartan actividades comerciales con turísticas. Veracruz, por ejemplo, no posee un muelle para cruceros. Tampico, también es un puerto mercantil y de cabotaje que carece de instalaciones para servicios turísticos.

El siguiente desafío es elevar los estándares de calidad al nivel que exigen estos turistas. En Puerto Chiapas, por ejemplo, los operadores de tours locales no pudieron prestar sus servicios a los pasajeros del MS Ryndam, quien le delegó este negocio a la empresa Turismo Náutico, una compañía que presta estos servicios en Huatulco, al no confiar en los prestadores de servicios locales. "La naviera solicitó cotizaciones a empresas chiapanecas pero ninguna logró beneficiarse con el arribo del primer crucero a Puerto Chiapas", refiere Manuela Velasco, directora de Eventos y Relaciones Públicas de la Secretaría de Turismo de Chiapas.

Las empresas deben contar desde un transporte en buen estado y con aire acondicionado, hasta el desarrollo de una logística que garantice el control de los tiempos de los recorridos y las condiciones para atender a grupos grandes que a veces pueden ser de hasta 500 turistas a la vez.

La naviera debe aprobar los recorridos de sus pasajeros porque ellos lo ven como parte del servicio del crucero. Además, de esta forma se garantiza que los cruceristas no perderán el barco en caso de que ocurra un retraso imprevisto, sin contar que de esta manera, dichos tours en tierra pueden ser incorporados a la cobertura que ofrece el seguro de los pasajeros, principalmente si hay recorridos aéreos.

Algunas navieras, incluso, llevan a bordo sus propias empresas para organizar los recorridos en tierra, lo que representa una competencia fuerte para los operadores locales, afirma Jorge Dávila, director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Agencias de Viaje (AMAV).

Una de las ventajas de los puertos adonde llegan los cruceros es que los viajeros de estos navíos ya cubrieron la mayoría de sus gastos y que no siempre tienen abierto el apetito por las múltiples comidas que les ofrecen a bordo. Si acaso, los hoteleros son los únicos que no suelen encontrar atractivo en este tipo de turistas, ya que no incluyen las pernoctas en sus visitas y la oferta de productos en los destinos terrestres es discreta.

Como ha ocurrido en otros puntos del litoral mexicano, en Puerto Chiapas, la llegada del MS Ryndam sirvió para medir la fuerza de la industria de los cruceros. Tal vez por eso, cuando la nave partió hacia Huatulco, su siguiente puerto de destino, los chiapanecos ya estaban contando los días para la llegada del siguiente barco.

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