Una reforma ejemplar

Las decisiones de la clase política y empresarial marcan las pautas de estos tiempos.
Los editores

Carlos Fernández, de Grupo Modelo, no provocó históricamente gran entusiasmo entre los inversionistas, pero algo está cambiando en la cervecera capitalina. La empresa que dirige desde hace 10 años basó su crecimiento en llevar las marcas fuertes (Corona, Negra Modelo, Modelo Especial) al mercado estadounidense y fortalecer su posición dentro del duopolio cervecero nacional.

Se mantuvo al margen de la consolidación global de la industria –aunque Anheuser-Busch tiene más de 50% de las acciones, pero no las que dan derecho de voto– y no cuenta con las adquisiciones de su rival FEMSA, que entre 2002 y 2006 compró Panamco, la que fuera embotelladora de Coca-Cola en Latinoamérica, la cervecera Kaiser de Brasil, así como Jugos del Valle. Grupo Modelo ha optado por el crecimiento orgánico y la prudencia financiera. Tanto, que hasta invita a la adivinanza. Mantiene una deuda cero y tiene alrededor de 21,000 millones de pesos en caja, un caso extremo, más raro aún cuando la compañía acaba de contratar a Juan José Suárez Coppel, un experto en manejo de derivados. ¿Qué hará Fernández con unos recursos que permitirían a la empresa apalancarse hasta en 8,300 MDD?

La impresión es sólo relativamente correcta. No cualquiera tiene una marca del peso de Corona ni logra un crecimiento de exportaciones de 18% en un año, como Modelo en 2006. Con este crecimiento, ¿realmente se hace necesaria una adquisición?, reflexiona Fernández. Tres años después de los tiempos difíciles de la reestructura del Consejo de Administración, la salida de Valentín Díez Morodo y la consolidación del poder de Fernández comienza el giro estratégico: la alianza con Nestlé en aguas lo mete en un mercado de alto crecimiento en México; la apuesta por los Extra para pelear con los Oxxo, las tiendas de conveniencia que FEMSA convirtió en un privilegiado canal de ventas. Una parte de la caja irá a construir una planta. Qué sucederá con el resto, es parte de la especulación.

Una historia menos serena es la de Satmex, cuyo conciliador, Thomas Heather, ha logrado superar mil escollos, incluida una imperfecta Ley de Concursos Mercantiles, para iniciar la venta de la compañía que perteneció a Sergio Autrey. Una historia llena de riesgos, intentos de interferencias políticas, jueces, relaciones bilaterales y éxitos.

El director de White&Case se convirtió en el hombre que tuvo la responsabilidad de lanzar el Satmex 6, quien debió negociar con acreedores mexicanos y estadounidenses, que está decidido ante todo a cumplir el mandato que se le dio: maximizar los ingresos de los actuales accionistas y ex acreedores de Satmex.

Su caso muestra la importancia de que se recupere la reforma a la Ley de Concursos Mercantiles que se canceló en la última sesión plenaria de la legislatura pasada, hace un año, cuando los senadores decidieron abandonar con unos cuantos días de antelación su curul para irse de vacaciones de Semana Santa. Una ley que permita a los acreedores llegar a acuerdos de mayoría simple o cualificada pero no del 100% como es hoy (lo que motivó la salida del caso Satmex a un juzgado de Nueva York).

¿Veremos esa reforma en marcha? La reforma al ISSSTE para evitar una crisis fiscal insostenible demuestra que nuestra clase política puede tener momentos de lucidez. Además, es toda una invitación a cruzar apuestas sobre si es capaz de mantenerla.

Nadie, ni partidos de uno u otro signo, el sindicato o Presidencia, logró lo que quería, porque negociar es ceder; pero todos salimos con bien del aprieto del ISSSTE. Sí, el pago de pensiones escandalosas a quienes pueden seguir en el antiguo régimen es un vestigio de viejos privilegios, como dicen muchos; pero ahorrar a futuro 20 puntos porcentuales del PIB en deuda es una noticia para festejar.

¿Veremos otras reformas no menos importantes, como la fiscal, la energética o la laboral, esenciales para sacar a México del hoyo de la competitividad? Una década de inmovilidad nos enseñó a ser prudentes. Quizá, quizá, quizá.

Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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