Vacaciones para todos

El negocio de las vacaciones de bajo costo atrae a empresas como Famsa, Elektra y Wal-Mart.
Lourdes Esquivel

La mañana del 2 de julio pasado, la sucursal Mixcoac de Famsa, ubicada al sur de la Ciudad de México, estaba de fiesta. Ese día inauguraba la sucursal 271 del banco que recientemente abrió esta empresa que vende muebles, línea blanca, aparatos electrónicos y celulares.

Entre globos rojos, azules y blancos, Federico Meza fue de los primeros clientes que estrenó una de las minioficinas ubicadas al frente de las ventanillas recién instaladas. Meza no quería abrir una cuenta bancaria o comprar un comedor a crédito. Los informes que pidió eran sobre un viaje a Cancún para él y su esposa Andrea, a pagar en abonos.

“Si se puede comprar a crédito, ¿para qué lo pagamos de contado?”, dice Meza, mecánico automotriz que trabaja en un taller de la misma zona de la tienda.

Mientras en diversos destinos del país se erigen lujosos resorts, hoteles de categoría especial y campos de golf dirigidos a los extranjeros que pueden pagar costosas tarifas de hotel, un grupo de empresas como Famsa comienza a considerar seriamente un segmento de turistas que se conforma de trabajadores como Federico Meza. En este nicho hay más de 60 millones de mexicanos, según la Secretaría de Turismo (Sectur), muchos de los cuales están dispuestos a financiar sus próximas vacaciones a través de ese esquema.

Si Viajes a Bordo, la subsidiaria de Famsa que ofrece diversos paquetes, le aprueba el crédito a Meza y su esposa, tendrán que pagar un enganche de 1,600 pesos y 12 cuotas de casi 1,300 pesos cada uno para hospedarse por tres noches en el hotel Oasis América. Si acepta, la pareja se trasladaría a Cancún por la aerolínea Volaris, partiendo de la terminal de Toluca. “Sería la primera vez que (mi esposa) se suba a un avión”, refiere Federico.

Pocas compañías en la industria se han dado cuenta de la importancia que tiene el segmento de turistas nacionales. De acuerdo con Sectur, en conjunto generan 83% del consumo turístico nacional, que se traduce en 58,000 millones de pesos (mdp) al año.

Turismo

De hecho, por cada peso que generan en el país los turistas extranjeros, los nacionales generan otros seis. Y para dejar más claro el contraste, la aportación que hicieron los viajeros mexicanos en una Semana Santa equivale a las divisas que dejan en el país los visitantes internacionales durante todo un trimestre.

El tamaño de este mercado es muy atractivo: se calcula que representa 67% de la población mexicana y que considera a los consumidores que pertenecen a los segmentos socioeconómicos C+ (3.2%), C (15%), D y D+ (49%). Si bien es cierto que no todos toman vacaciones en forma regular, las autoridades calculan que al menos un tercio de esta población lo hace con frecuencia.

Según René Rivera, director de Desarrollo de Productos Turísticos de Sectur, esta población actualmente genera entre 20 y 25% del consumo del turismo doméstico, lo que equivale a unos 14,000 mdp.

Éstas son las cifras que están atrayendo a nuevos jugadores como Famsa, que fue uno de los primeros grupos empresariales que descubrió las nuevas oportunidades que hay en estos segmentos para hacer negocios en el sector turístico.

A través de Viajes a Bordo, Famsa movilizó el año pasado a 450,000 personas. Para este año, la compañía espera incrementar esta cifra a un millón de turistas. En sus planes ya incorpora al mercado hispano de Estados Unidos, país donde tiene 37 tiendas y otros 40 millones de consumidores en la mira.

“Son millones de personas las que andaban ‘al garete’”, asegura Enrique Canseco, director de la División de Turismo de Famsa. “Son mercados vírgenes donde no había nadie o, por lo menos, nada organizado”.

Hace cuatro años, le empresa comenzó a investigar las necesidades de sus clientes (casa, auto, educación, salud y viajes). Como resultado de estos estudios, decidió incursionar en el mercado del autofinanciamiento, y hace dos años, en el de los viajes.

El crédito al viaje es una estrategia en la que Famsa tiene grandes expectativas pues, de acuerdo con un estudio realizado entre sus clientes, siete de cada 10 personas que no viajan aluden falta de dinero, problemas financieros o un deseo de destinar el dinero para otros fines. Además, buena parte de la población de los segmentos C y D no tiene tarjeta bancaria ni es sujeto de crédito.

A esta situación se agrega que algunas personas de estos segmentos tienen temor a ser engañadas y rehúyen a las agencias de viajes porque desconfían de ellas y consideran que los servicios que ahí ofrecen son caros.

Los hábitos de viaje tampoco ayudan a organizar mejor las vacaciones, debido a que el mexicano promedio no suele programar sus salidas de descanso. “Pagan la tarifa más alta, se les descompone el auto, no encuentran hotel, terminan durmiendo en el coche y ahí se acabaron las vacaciones”, comenta Canseco.

La oferta de Famsa les plantea programar sus vacaciones, iniciar un historial de crédito y conseguir mejores condiciones para viajar. Según el directivo, el costo final del viaje no es mayor al que hubieran conseguido al contado con otros operadores, ya que el volumen de ventas le permite a la empresa reducir sus costos.

Los productos de Famsa abarcan desde un boleto de autobús hasta un paquete completo con transporte, hotel, alimentos y recorridos. La categoría de hoteles más solicitada es la de cuatro estrellas y los destinos más demandados son Acapulco, Tampico y Puerto Vallarta, pero aunque los destinos de sol y playa siguen siendo los predilectos, la empresa incluye en sus paquetes rutas coloniales y recorridos históricos, en destinos como Durango, Chihuahua, Cuatro Ciénegas, en Coahuila, Veracruz y Villahermosa.

Las parejas jóvenes con hijos pequeños, que tienen ingresos de entre 6,000 y 8,000 pesos mensuales, predominan en el perfil de sus clientes. Meza supera un poco este perfil. Cada mes recibe 10,000 pesos de sueldo en el taller mecánico donde trabaja.

Debido a que no cuenta con agencias en todas sus tiendas, Famsa dispone de centros de reservaciones en Monterrey y en la Ciudad de México, y próximamente abrirán otro en Guadalajara.

Pero Famsa no es el único. Wal-Mart también prepara su entrada a este negocio. En Estados Unidos, esta firma ya ofrece paquetes vacacionales, pero en México sólo brinda el servicio de agencia de viajes para sus empleados.

Hay otras tiendas como Elektra que también han incursionado en el terreno del turismo de bajo costo. Incluso tienen acuerdos con diversos operadores para ofrecer viajes y paquetes a bajo costo en sus establecimientos los 365 días del año.

La expansión de la oferta privada es vista con buenos ojos por el gobierno. “Nos da gusto  ver que se fomenten los viajes a través de crédito y que los operadores estén poniendo más paquetes sobre el anaquel”, dice Rivera, director de Desarrollo de Productos Turísticos de Sectur.

Los planes de incursión y crecimiento en México de otras empresas del ramo turístico, como las aerolíneas de bajo costo, las cadenas hoteleras de tarifas económicas y los nuevos servicios de las líneas de autobuses, también son evidencia del interés en estos segmentos de mercado.

Este año, Volaris espera triplicar el número de pasajeros y de ventas que logró el año pasado. Si lo consigue, cerrará 2007 con un récord de tres millones de clientes atendidos y 300 millones de dólares (mdd) en ventas. Y eso que el avión no suele ser considerado por los viajeros de los segmentos C y D, pues sólo 10% de la población utiliza regularmente este transporte.

No en balde, la mitad de los clientes de estas compañías nunca antes había volado en avión, de acuerdo con estimaciones de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

En la hotelería, Holiday Inn Express, City Express y Fiesta Inn son sólo algunos ejemplos de la expansión de la oferta de habitaciones de tres y cuatro estrellas. Lo mismo sucede con los planes de expansión de Accor. Este grupo, con experiencia de más de cuatro décadas en la hotelería mundial, está enfocando sus baterías hacia el mercado mexicano. Para 2010, la empresa piensa tener en México 20 hoteles de tarifa económica, con precios a partir de 50 dólares por noche.

Los hoteles familiares, las posadas y los hostales aumentan la diversidad en la oferta de hospedaje. Hostelling International, una cadena mundial de albergues juveniles, ya tiene 14 instalaciones afiliadas en 13 destinos de la República Mexicana. Estos hostales que permiten a los jóvenes conseguir alojamiento por tarifas de 100 y 200 pesos la noche, cuentan con servicios de cocina, servicio telefónico e internet, entre otros.

Las empresas de transporte terrestre, el medio más utilizado para viajar por las clases media y baja, negocian convenios con operadores turísticos y diseñan nuevos productos. Es el caso de Ticket Bus, una red de boletaje y reservaciones que permite al usuario adquirir boletos de diversas líneas de lujo, primera clase, económicas e intermedias. Ticket Bus también ofrece tarifas especiales de hoteles, boletos para asistir a espectáculos, parques acuáticos y centros recreativos, y tarjetas prepagadas de larga distancia nacional e internacional.

Turismo para todos

Las políticas gubernamentales también han reinsertado entre sus prioridades el concepto de turismo social, que fue impulsado en los países europeos durante los años 70 pero que casi desapareció en la década pasada.

La conquista laboral de las vacaciones pagadas, surgida en Francia al término de la Segunda Guerra Mundial, tuvo repercusiones en todo el mundo. En México, el turismo social se integró a las políticas de gobierno hace 30 años pero se le veía como una actividad asistencial.

“Eran otros tiempos”, comenta Rivera. El gobierno tenía mayor participación en las actividades productivas, el modelo económico era otro, y faltaban recursos para mantener el turismo social bajo el esquema del subsidio.

A finales del siglo pasado, algunos empresarios y asociaciones promovieron actividades de ecoturismo, deporte y recreación accesibles para la mayoría de las personas, basados en principios como la accesibilidad, la solidaridad y la sustentabilidad.

Estas nuevas tendencias favorecieron que, a partir del sexenio pasado, la Secretaría de Turismo retomara el proyecto de integrar a nuevos segmentos de la población a los beneficios del turismo, lo que marca el surgimiento del programa ‘Un turismo para todos’.

La iniciativa contempla la coordinación entre los tres niveles de gobierno y la iniciativa privada, el desarrollo de productos turísticos, la profesionalización de los servicios turísticos, mecanismos de financiamiento para los viajes de los mexicanos y promoción de nuevos destinos.

Como parte del programa se creó un Consejo Nacional de Turismo Social y 17 Consejos Estatales (al cierre de la edición estaban por sumarse Puebla y Oaxaca). Su objetivo es coordinar acciones entre operadores y oferentes de viajes para que promuevan paquetes populares dirigidos a sectores especiales de la población, como niños, jóvenes, adultos mayores y personas con capacidades diferentes.

El gobierno cree que el otorgamiento de crédito a las familias es una estrategia necesaria para lograr sus metas. Por ello promueve el financiamiento al viaje a través de dependencias como Fovissste y Fonacot.

Otra de las políticas públicas que está reforzando el desarrollo del turismo en los segmentos C y D es la de los fines de semana largos, instituidos en el año 2006 a través de una reforma a la Ley Federal del Trabajo.

Los balnearios y parques acuáticos, cuyo principal público consumidor corresponde precisamente a este sector de la población, reportan más de 170 millones de entradas al año. De acuerdo con Arturo San Román, presidente de la Asociación Mexicana de Parques Acuáticos y Balnearios, hacia mayo de 2007, estos establecimientos turísticos habían registrado un aumento de 15% en su afluencia, en comparación con el mismo periodo del año pasado, gracias a dicha medida.

“Un fin de semana largo representa, en promedio, un incremento de 150% en la afluencia para ese fin de semana”, asegura. Como ejemplo, el tradicional balneario Agua Hedionda, en Cuautla, que es operado por el gobierno de Morelos, registró un crecimiento de 92% en sus entradas, con respecto a un lapso similar en 2006.

Las empresas turísticas tienen un mercado para conquistar y el gobierno, un objetivo que aún se ve lejano. Actualmente, sólo un tercio de la población mexicana acostumbra viajar. La diferencia es grande si nos comparamos con países como los europeos donde 70% de la población goza de ese privilegio. En Francia, esta cifra alcanza 85%.

Sin embargo, la tendencia se dibuja favorable para todos. Los empresarios están descubriendo nuevas oportunidades, el gobierno retomó el camino hacia los segmentos más desprotegidos y cada vez más mexicanos se interesan por disfrutar los beneficios del turismo y de una oferta creciente de alternativas.

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