¿Puede hacer un bebé robot que los japoneses se reproduzcan?

Los inventores de un bebé robot esperan que ayude con la decreciente tasa de natalidad de Japón, que está entre las más bajas del mundo.
yotaro bebe robot japon
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Kyung Lah
Autor: Kyung Lah
Tokyo, Japón (Reuters) -

Yotaro llora, ríe, y patea cuando le haces cosquillas. Estornuda y le escurre la nariz. Cuando se siente mal, su sonaja lo tranquiliza.

Es un bebé normal, tan normal como puede serlo, pues Yotaro es un robot.

Sus inventores esperan que ayude con la decreciente tasa de natalidad de Japón, que está entre las más bajas del mundo.

“Un robot no puede ser humano pero es genial si provoca emociones humanas, así las personas querrán tener su propio bebé”, dijo Hiroki Kunimura, el líder del proyecto.

Kunimura y su equipo de la Universidad de Tsukuba originalmente construyeron a Yotaro porque querían crear un robot que atrajera a los humanos superando las barreras nacionales y culturales. Ya que un bebé no tiene aún habilidades de lenguaje, ellos eligieron hacer un niño robótico.

Cuando los estudiantes de la Universidad de Tskuba comenzaron a presentar a Yotaro en competencias de robots, se sorprendieron de las reacciones del público y los medios.

“La gente nos preguntó que si el bebé robot había sido creado para hacer frente a la baja tasa de natalidad de Japón”, dijo Kunimura, quién se describe a si mismo como el 'papá' de Yotaro.

La baja tasa de natalidad no era el concepto inicial, pero cuando Kunimura comenzó a ver cómo el público interactuaba y reaccionaba ante su creación, vio la posibilidad de una solución robótica a la crisis social.

Yotaro, en el mundo de la alta tecnología robótica de Japón, es extraordinariamente de baja tecnología. Las emociones están pre-programadas con una computadora y se proyectan sobre la extrañamente grande cabeza. La temperatura corporal de Yotaro se debe a silicón calentado con agua. Su nariz siempre escurre debido a una pequeña manguera que gotea lentamente. Pero el efecto que Yotaro tiene en la gente, dicen sus inventores, es sorprendentemente humano.

“Creo que es cierto que las parejas jóvenes trabajadoras no tienen la oportunidad de entrar en contacto cercano con bebés en su vida. La gente que acudió a la exhibición de robots disfrutó tocar a Yotaro, como un bebé de verdad”, dijo Kunimura.

Japón lucha por encontrar una solución a un problema apremiante. El país, que tiene una de las expectativas de vida más altas del mundo, se espera que el 40% de su población tenga más de 65 en el 2050. Si a esto se le agrega la baja tasa de natalidad nacional, el problema social de Japón es claro: La población del país envejece y disminuye cada año.

Los legisladores japoneses instituyeron un plan radical con la esperanza de enfrentar la crisis poblacional. El presupuesto récord de este año incluyó una provisión para pagar a las familias 13,000 yenes, cerca de $150 dólares al mes, por cada hijo. El subsidio para el cuidado infantil continúa hasta que el niño llegue a la preparatoria.

La esperanza es que el incentivo financiero impulse a las familias a tener más hijos. Sin embargo, los legisladores ya están discutiendo sobre recortar el programa como resultado de la enorme deuda pública de Japón.

Los miembros del proyecto de Yotaro piensan que un cambio de mentalidad sobre los niños en Japón no se logrará con dinero, sino teniendo contacto con un bebé, incluso uno robótico. Madoka Hirai, que participó en el proyecto, dijo que comenzó a fijarse en la ropa de bebé y a imaginar lo que sería la vida con un hijo, algo en lo que nunca había pensado antes de Yotaro.

“(Él) cambió como me siento respecto a los bebés”, dijo.

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